''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Jueves, 08 de diciembre de 2016 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
Trump y los 300 espartanos de las Termópilas
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier Ruiz Portella

JESÚS LAÍNZ
El Gran Macho Blanco

ALAIN DE BENOIST
François Fillon, el candidato de la patronal

JAVIER R. PORTELLA
Los tiempos cambian
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Publicar una novela
 Cursos de Atención al Cliente
 Quiero publicar un libro
CULTURA
Historia de un disidente soviético

“Yo escogí la libertad”, de Víctor Kravchenko


Kravchenko era capitán del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial. Enviado a los Estados Unidos en 1943 para comprar material de guerra, aprovechó el viaje para desertar y afincarse en los Estados Unidos. Su libro autobiográfico Yo escogí la libertad fue un bombazo. En Francia, los comunistas le acusaron de mentir. Kravchenko denunció a los acusadores y… ganó el juicio. Ha sido el único gran juicio contra el comunismo. Una impresionante historia.
elmanifiesto.com

29 de marzo de 2008
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos

Elmanifiesto.com
 
Víctor A. Kravchenko nació en 1905 en Yekaterinoslav, Rusia. En 1929 ingresó en el Partido Comunista. Durante aquellos años fue testigo directo de las muertes por las grandes hambrunas producidas por los planes colectivistas, así como de las inmensas purgas estalinistas que acabaron con la vida de miles de personas.
 
Después, durante la II Guerra Mundial, Kravchenko fue capitán del Ejército Rojo, justo antes de ser enviado a Estados Unidos como funcionario de la Comisión Soviética de Compras en Washington. Fue entonces, en 1943, cuando tomó la decisión de desertar y romper toda relación con la URSS. Su deserción –humana, trágica- la hizo pública en el New York Times. Era el 3 de abril de 1944. Tuvo que ocultarse para poder escribir el que sería uno de los más estremecedores relatos sobre lo que estaba pasando en Rusia.
 
Su libro Yo escogí la libertad, que ahora publica en España Ciudadela, es una biografía novelada donde Kravchenko muestra la dramática y terrible realidad de los sistemas totalitarios que marcaron, ya para siempre, el convulso siglo XX. El libro se aupó, en sólo ocho semanas, a las listas de los libros más vendidos; el Reader’s Digest lo incluyó, resumido, como parte de sus selecciones; aparecía todos los días en las publicaciones de Hearst.
 
A partir de ese momento, sufrió una serie de falsas acusaciones provenientes de la Unión Soviética y sus partidos satélites y tentáculos europeos, como la revista Les Lettres Françaises que, desde sus páginas, le acusó de crear una gran mentira al servicio de las agencias norteamericanas de inteligencia a base de propaganda antisoviética. Kravchenko les demandó, en Francia, y comenzó el único gran juicio en la historia contra el comunismo, que ha sido equiparado por muchos con el de Nuremberg contra los nazis por la gran cantidad de víctimas del terror ruso que testificaron en él. El escritor ganó el juicio.
 
Víctor A. Kravchenko apareció muerto en su apartamento de Manhattan, con un tiro en la cabeza, en febrero de 1966, dejando viuda y dos hijos. Aunque su muerte aún no ha sido esclarecida, su hijo Andrew siempre ha defendido que fue un trabajo del KGB.
 
Yo escogí la libertad es la tremenda confesión ante el mundo de un alto funcionario soviético sobre la realidad comunista en su patria.
 
(Victor Kravchenko, Yo escogí la libertad, Ciudadela, 2008)

¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


Otros artículos de Cultura
Isla de Lobos, ¿fantasía genial?
Ernst Nolte y su revisión del fascismo (y II)
Isla de Lobos
Ernst Nolte y su revisión del fascismo (I)
No lea, emociónese
El tango, lo erótico y lo sagrado
Víctor Barrio, ¡presente!
Ha muerto un torero. La plebe animalista lo celebra
Los griegos y nosotros
Aforismos para hacer frente
Así era la vida en una casa de Pompeya
El Gran Pan ha muerto
Cioran, ¿pensamiento reaccionario?
Aproximaciones al desarraigo
Pienso, luego… ¿estorbo?
Voluntad. La fuerza heroica que arrastra la vida
La crisis de lo divino y el laicismo
Invitación al ridículo
Telebasura y sociedad
Un nuevo realismo en lengua inglesa
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
1 Lo que ha pasado en Austria
2 Falangistas incómodos
3 JESÚS LAÍNZ
El Gran Macho Blanco
4 La oligarquía sigue tropezando



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |