¿Qué movía a esta mujer?

El enigma de Evita

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ALBERTO BUELA
 
Evita Perón nació en el año 1919 en un pequeño pueblo de la pampa argentina denominado Los Toldos, nombre que hace referencia al tipo de vivienda -las tolderías-, que utilizaban los indios que habitaron originariamente la zona. Dicen, los que saben, que el paisaje infinito de la pampa infunde en el ánimo de quien lo vive un sentido indómito de libertad y coraje, que no hay escuela que lo reemplace. Drieu la Rochelle, ese observador privilegiado, viajando en compañía de Jorge Luis Borges la definió como "un vértigo horizontal", y Ortega y Gasset como "promesa que promete". Este fue el genius loci (clima, suelo y paisaje) en donde cayó Evita a la existencia.
 
Fue anotada y bautizada bajo el nombre de María Eva Duarte, hija de Juana Ibarguren Núñez y de su pareja Juan Duarte, quien nunca legitimó la relación. Juan Duarte, hacendado y concubino de Juana Ibarguren, muere en 1925 dejando a ésta y a sus cinco pequeños hijos -la menor Evita-en el desamparo más absoluto. No obstante ello, Juana con su máquina de coser, trabajando día y noche y guardando la dignidad, logra mantenerlos y educarlos. Evita comienza a manifestar su vocación artística y viaja a Buenos Aires, la gran ciudad cosmopolita, en donde se instala a partir de l934.Trabaja asiduamente en la radio e interviene en algunas películas. Diez años después, a causa del terremoto que asoló la provincia de San Juan, pegada a la cordillera de Los Andes, establece relaciones de noviazgo con el entonces coronel Juan Perón, con quien se casa en diciembre de 1945.Trabajó infatigablemente junto a él hasta su temprana muerte en 1952.
 
Hasta aquí los hechos más o menos puntuales de una biografía lineal para que el lector portugués ubique cronológicamente a Eva Perón. Pero lo digno de destacar es su obra y su acción política y social.
 
Evita representó antes que nada el carácter argentino, heredado seguramente de la visión de su pampa originaria, que como el del gaucho es "indómito y soberbio". No se ató a los formales convencionalismos. Dañó los intereses privilegiados y benefició a los más humildes. Tuvo, como se dice hoy, "una opción preferencial por los pobres" y toda su gestión se dirigió en ese sentido. Pero nunca hizo "clasismo", ni al estilo demócrata cristiano ni al modo marxista. Ella fue simplemente peronista. No anduvo con medias tintas. No fue una mujer light como las que hoy día tienen poder al estilo de Hilary Clinton, sino una mujer dura, pesada. Que rigoreó a sus enemigos y protegió a sus "grasitas descamisados". Al respecto vale la pena recordar una anécdota: Desde el automóvil que la conduce a una recepción de gala, Evita ve una anciana llorando en la puerta de un Banco. Baja, entra con ella y pregunta: "Señores, ¿Quién de ustedes fue el hijo de puta que le dijo a esta señora `vuelva mañana`?".
 
Estaba convencida de que el proyecto político de su esposo, el general Perón, de una "Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana" era posible y por su instauración luchó hasta el fin.
 
Fue Evita la que con tesón logró que la mujer argentina fuera la primera que votara en Nuestra América. El voto femenino es un logro suyo casi exclusivo. Pero, y esto vale la pena destacarlo, ella no fue feminista. Lejos estuvo de la exaltación de la diferencia sexual a que nos tienen acostumbrados las feministas de hoy. Ella fue una mujer hecha y derecha, enamorada de su esposo, volcada hacia los más desprotegidos y amante de su patria. Su temprana muerte a los treinta y tres años, acaecida en pleno cambio de las estructuras sociales de la vieja sociedad conservadora, la transformaron lentamente en un mito fundador de los argentinos, lo mismo que Juana de Arco para los franceses. Incluso, siempre se ha hablado del gran secreto de Evita, y el padre Hernán Benitez, su confesor, ha afirmado muchas veces que "Ella caminaba en el sendero de Dios". Así pues, como dice el agudo pensador español Javier Esparza respecto de Madona:"Que una golfa del show bussiness, y además gringa, encarne a Evita es, simplemente, un sacrilegio".
 
En manos del lector aparece el texto La Razón de mi vida, único libro que Evita redactara. Escrito entre los años 1949 y 1951 y cuyos cuadernos acaba de encontrar en España el investigador Jorge González Crespo desmintiendo así la versión "gorila=antiperonista" que afirmaba que el libro había sido redactado por un escriba a sueldo.
 
El texto está centrado en Perón y el apoyo a su proyecto político, económico y social. Y alrededor de él giran tres grandes categorías: los trabajadores, los humildes y las mujeres. Todo ello en vistas al logro de la "justicia social".Y esto lo hace notar expresamente Evita cuando, al comienzo mismo afirma:"Creo que así como algunas personas tienen una especial disposición del espíritu para sentir la belleza, más intensamente que los demás, y son por eso poetas o pintores o músicos, yo tengo, y he nacido con una particular disposición del espíritu que me hace sentir la injusticia de manera especial, con una rara y dolorosa intensidad".

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