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CULTURA
La última sobreviviente de una época

Emanuela de Dampierre, duquesa de Segovia


Hoy cumple 95 años S.A.R. la duquesa viuda de Anjou, duquesa de Segovia. A la mayoría de españoles este título no les dirá nada, pero si decimos que se trata de doña Emanuela de Dampierre la cosa cambia, ya que este nombre les suena por haberse vuelto mediático. Desgraciadamente, en nuestro país no se ama la Historia; se prefiere el cotilleo, pero no el de altos vuelos al estilo de un Saint-Simon, sino el de comadre, el porteril, el que no aporta ni siquiera una lección moralizante.
RODOLFO VARGAS RUBIO

8 de noviembre de 2008
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RODOLFO VARGAS RUBIO

Hoy cumple 95 años S.A.R. la duquesa viuda de Anjou, duquesa de Segovia. A la mayoría de españoles este título no les dirá nada, pero si decimos que se trata de doña Emanuela de Dampierre la cosa cambia, ya que este nombre les suena por haberse vuelto mediático. Desgraciadamente, en nuestro país no se ama la Historia; se prefiere el cotilleo, pero no el de altos vuelos al estilo de un Saint-Simon, sino el de comadre, el porteril, el que no aporta ni siquiera una lección moralizante.

La figura de Doña Emanuela saltó bruscamente a la actualidad de la prensa rosa en 2004, a raíz de la publicación de un libro de memorias para el que prestó su culta y bien cortada pluma la periodista Begoña Aranguren. Anteriormente se la había entrevisto en muy contadas ocasiones, casi siempre luctuosas: la muerte de su nieto Francisco; la de su hijo mayor don Alfonso, duque de Cádiz; la de su hijo menor, don Gonzalo de Borbón… Hasta la aparición de aquel libro se sabía muy poco en realidad  de la elegante y estilizada señora que, tocada con mantilla española, saltó a la palestra en 1972 acompañando a su primogénito como madrina de su matrimonio con Carmencita Martínez-Bordiú, nieta de Franco. El público ya había olvidado la breve relación de sus recuerdos que había publicado Hola en 1991, aprovechando el tirón que aún tenía el trágico final de don Alfonso.
 
Las Memorias de la esposa y madre de los Borbones que pudieron reinar en España” causaron revuelo porque en ellas se tocaban muchos temas tabú en un país en el que pesa una extraña ley del silencio sobre todo lo que atañe a la familia real. Y ello fue aprovechado inmediatamente por los profesionales del cotilleo, que tomaron pie en ellas para echar leña al fuego, mediante entrevistas maliciosas en la que era sorprendida la buena fe de una anciana. A doña Emanuela de Dampierre se la acusó de sacar a relucir los trapos sucios de su parentela política, reproche absurdo porque un libro de memorias debe reflejarlo todo si ha de ser tenido por serio. Lo que pasa es que estamos tan acostumbrados a las hagiografías de personajes de la realeza que admitimos esta especie de censura que pesa sobre lo que de ellos se escribe, de modo que sólo pueda expresarse lo que es políticamente correcto.
 
Hoy en día se clama por la transparencia y la libertad de prensa y, sin embargo, en aspectos como en el que nos ocupa vivimos bajo una sutil pero indudable dictadura. Don Juan Carlos, por ejemplo, no tiene corte, pero está rodeado de cortesanos, aunque éstos no desempeñen cargos áulicos; cortesanos que, por los intereses que sea, pretenden crear una burbuja alrededor de la Corona, cosa tanto más sorprendente cuanto que es el mismo monarca el que ha querido dar siempre una imagen de cercanía y desenfado.
 
¿O no recuerdan la entrevista filmada que concedió a la periodista Selina Scott y que ofrecía una visión insólita de la vida privada en la Zarzuela? La Casa Real española sucumbió, como las demás dinastías reinantes (con muy pocas excepciones) a la tentación de quebrantar la regla de oro que mantuvo el prestigio de la institución monárquica desde la época en que Luis Felipe I de los Franceses y Victoria I de la Gran Bretaña e Irlanda impusieron la respetabilidad burguesa como ideal: mantener la distancia y el misterio. Claro que antes de la Revolución las cosas eran de otro modo, porque la institución era considerada sagrada, aunque las distintas personas que la encarnaban en cada momento se comportasen de forma más bien profana. Por eso no existía entonces el temor a la transparencia y los memorialistas se sentían con plena libertad para contarlo todo. Baste leer a la Princesa Palatina o al abate de Choisy para convencerse del alto grado de franqueza reinante en la corte del mismísimo Rey Sol.
 
Pero volvamos a nuestro tema, que es doña Emanuela de Dampierre, consorte que fue del infante don Jaime de Borbón, duque de Segovia y de Anjou, y que, por consiguiente, tuvo en su momento todos los títulos para poder ser considerada reina de España y de Francia de derecho. El propósito de estas líneas es el de divulgar algunos aspectos de su biografía que son menos conocidos en España, pero no por ello menos importantes. El personaje tiene un grandísimo interés ya por sí mismo, pero posee el valor añadido de ser el último testigo que queda de una generación perdida de nuestra Casa Real: la de los hijos de Alfonso XIII.
 
Incluso si consideramos un entorno más amplio de los Borbones, la duquesa de Segovia es la decana, seguida únicamente por la madre del infante don Carlos, duque de Calabria: la princesa Alicia de Borbón-Parma. Estas dos grandes señoras llevan el peso de una insigne tradición monárquica que, si Dios no lo remedia, podría perderse irremisiblemente por el poco respeto que hacia ella han demostrado los más jóvenes dinastas. Quizás en el caso del príncipe Luis de Borbón, duque de Anjou y de Borbón (en España conocido como Luis Alfonso de Borbón), el riesgo sea menor, dado que parece haber asumido a conciencia y con éxito su posición extraordinaria como primogénito de los Capetos, pero lo cierto es que falta aún en su caso que su esposa le dé un hijo varón.
 
Una primera cuestión es la referente a los linajes de doña Emanuela de Dampierre. Con motivo de su enlace con el infante don Jaime se habló de “boda morganática”, expresión ésta que ni siquiera corresponde a la verdad, puesto que por ella se entiende el matrimonio contraído entre noble y plebeya o viceversa, lo cual no fue el caso de los duques de Segovia. Podría hablarse de unión desigual en el sentido en que la novia no pertenecía al círculo de la realeza, es decir, a casa soberana o mediatizada, pero esta desigualdad era relativa, puesto que en realidad ambos contrayentes eran nobles. Además, sólo podía entenderse de España, en la cual se asumía por aquel tiempo la vigencia de la Pragmática de 1776, por la que Carlos III reguló los matrimonios para impedir que se repitiera el caso del infante don Luis Antonio de Borbón, ex cardenal que se casó con una dama de la nobleza menor. Cierto es que desde entonces varios miembros de la familia real española fueron apartados de la sucesión en estricta aplicación de esta norma hasta tiempos recientes, en los que el rey don Juan Carlos obró respecto de sus hijos como si ésta no existiera. Hay que decir, por otra parte, que por lo que respecta a Francia, en la tradición de cuya monarquía nunca existió el concepto de morganatismo, doña Emanuela era perfectamente idónea para esposa del hijo de don Alfonso XIII.
 
Pero hay más: tanto los Dampierre como los Ruspoli, las dos estirpes de las que proviene la duquesa de Segovia, se encontraban censadas en el prestigioso Almanaque de Gotha, la Biblia de la nobleza europea y el elenco oficioso del selecto y restringido grupo de sus grandes familias. Estaba dividido en tres partes: la primera comprendía las casas soberanas reinantes; la segunda, las llamadas familias mediatizadas de Alemania, fueran condales o principescas (es decir, las que habían reinado en el pasado soberanamente sobre algún territorio del Sacro Imperio); la tercera, en fin, las principales familias principescas no alemanas y las familias alemanas no mediatizadas. Los ascendientes tanto paternos como maternos de doña Emanuela figuraban en la tercera sección del Gotha. Pero el detalle interesante es que los Battenberg, es decir, la familia paterna de la reina Victoria Eugenia, consorte de don Alfonso XIII, se encontraban registrados en esa misma sección del estricto almanaque, que hacía autoridad en materia de linaje. Es decir, que los Dampierre, los Ruspoli y los Battenberg eran considerados del mismo rango. Si no hubiera sido porque su tío Eduardo VII salvó las apariencias concediendo a Ena de Battenberg el título de Princesa de la Gran Bretaña e Irlanda con el tratamiento aparejado de Alteza Real (que, en puridad de justicia, no le correspondía), su matrimonio con el Rey de España hubiera debido ser reputado desigual. ¿Por qué, pues, tanta rigidez con la consorte de don Jaime?
 
Es inexplicable si se considera que doña Emanuela desciende de dos linajes que se pueden considerar de todo menos obscuros. Por mor de brevedad sólo consignaremos unos cuantos datos. Los Dampierre, su familia paterna, eran originarios de la Alta Normandía y la Picardía, remontándose las noticias seguras sobre ellos hasta mediados del siglo XII. Guillermo de Dampierre, primer ancestro conocido de la casa, figuraba, junto con su hermano Gilles, como funcionario real en los Grands Rôles de l’Echiquier du Roy de tiempos de Felipe II Augusto. Sus descendientes emparentaron con las más importantes y poderosas familias de su época y así, entre los antepasados de la duquesa de Segovia se cuentan: condes de Champagne, Borbones (antes de que se convirtieran en Capetos), condes de Flandes, emperadores latinos de Constantinopla, condes de Nevers y duques de Bretaña, entre otros, siendo varios de ellos soberanos. El tatarabuelo Dampierre fue marqués y par de Francia bajo la Restauración y un sostenedor ferviente y decidido de la legitimidad dinástica, acompañando a Carlos X al exilio y socorriendo a la intrépida duquesa de Berry en su desventura. Como se ve, pues, no le viene de nuevo a doña Emanuela su compromiso con la causa legitimista. Su abuelo, el nieto del marqués y par, Richard de Dampierre, fue hecho por León XIII duque pontificio de San Lorenzo por su especial adhesión a la Santa Sede y este título pasó a su padre Roger. En este punto conviene señalar un error muy común en España al referirse a la duquesa de Segovia: se la nombra de modo indebido pero frecuentemente Emanuela Dampierre, escamotándole la partícula “de” que forma parte del apellido e indica la procedencia original de la familia.

Los Ruspoli, el linaje materno, proceden de Florencia. Las primeras informaciones acerca de ellos datan del siglo XIII, en el que aparecen como pertenecientes al partido gibelino (que apoyaba la supremacía del emperador sobre el Papa en Italia), el mismo por el que optó Dante, sólo que al revés de éste, aquéllos acabaron volviéndose güelfos (es decir, apoyando la supremacía papal). Su nobleza está probada por las tumbas gentilicias que poseían en las iglesias florentinas de Santa María Novella y Ognissanti. En el siglo XVII, los Ruspoli se trasladaron a Roma y su última descendiente directa se casó con un Marescotti, perteneciente a una estirpe establecida en Bolonia desde el siglo IX, cuando Mario Scoto, oficial de Carlomagno reclutado en Escocia, fue investido por el papa León III con feudos de la Romaña en premio a haberlo liberado de sus enemigos. Entre sus descendientes se encuentran cardenales, condotieros, gobernadores y hasta una santa: Jacinta de Marescotis. Los Marescotti-Ruspoli retomaron el apellido Ruspoli como único y emparentaron con los Cesi de Umbría, los Corsini florentinos y los príncipes de Liechtenstein. El abuelo de doña Emanuela fue hecho por el Papa príncipe de Poggio-Suasa. Como se ve, pues, ni por el lado paterno ni por el materno aparece que aquélla haya sido en modo alguno una advenediza, sino todo lo contrario; incluso con mucho mayor rango que otras damas que han llegado a ceñir coronas o que las ceñirán en el futuro.

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COMENTARIOS
jueves, 16 de septiembre de 2010

SAR Emmanuela de dampierre

Felicidades a SAR Emmanuela de dampierre ojala viva al menos hasta los 100 años

# Publicado por: Miguel carrero (MADRID)
jueves, 08 de enero de 2009

Para Tacio de Barcelona

Ignorante porque me parece anacrónica la nobleza? Lea bien, no estoy preguntando tonterias, vaya ni siquiera estoy preguntando nada. Solo afirmo lo que pienso sin interrogaciones. Haga el favor de LEER BIEN.

# Publicado por: Mariana (Michocan)
martes, 30 de diciembre de 2008

El hijo mayor de Alfonso XIII

Para conocimiento de D. Jorge Nadal: el hijo mayor de Alfonso XIII era D. Alfonso que caso con Edelmira de Sampedrocubana y que murión en accidente de coche y no D. Jaime que era sordomudo y por ello renunció en favor de D. Juan , padre del Rey, que era el tercero.

# Publicado por: JS Sevilla (Sevilla)
lunes, 10 de noviembre de 2008

La famosa Pragmática de Carlos III

Prezado Señor, Me atrevo a llevarle la contradicción sobre esta afirmación : Ses enfants sont exclus de la succession Espagnole parce que la pragmatique de Charles III demande un mariage égal. sus niños son excluidos de la sucesión española porque la Pragmática de Carlos III requiere un matrimonio igual Si, como lo dice Rodolfo Vargas Rubio, hubo exclusiones de la orden sucesoral en casos de matrimonios desiguales solo dos, y parece que fue más porque los matrimonios eran desautorizados que desiguales, ya que matrimonios desiguales autorizados, hasta con simples condes, no dieron lugar, por lo que lí hasta ahora, a tal exclusión, eso no fue en virtud de la Pragmática de Carlos III, que solo rige apellido, armas, honores, y no la sucesión real es lógico, tratándose de una simples pragmática de puro derecho civil, sino por voto de las Cortes sob pedido de la reina. Solo un pedido del rey y un voto de las Cortes, pueden modificar la orden sucesoral en España, que es un país donde las leyes sucesorales tienen valor. Hay que lembrar que en el caso de los infantes de la Cerda, el rey su abuelo ya había decidido introducir la representación en el derecho sucesoral i.e. que la corona pase a los hijos del hijo mayor muerto, en vez de pasar al hijo segundo como más próximo del rey muerto en grau de parentesca, pero aínda no era votada la Ley de Partidas por las Cortes, lo que hizo que sucedió su hijo secundo. En el caso de Don Jaime, es cierto que su padre quería que don Juan suceda, y don Jaime varias veces dió su acuerdo, pero no bastaba para modificar la orden sucesoral, ya que las Cortes no habían votado tal modificación. Por eso, hasta 1969, don Jaime era, en derecho, rey de Francia, Navarra... y España.

# Publicado por: Thrib (Francia)
lunes, 10 de noviembre de 2008

La succesion espagnole - francaise

Le divorce de lInfant don Jaime était un acte civil, non reconnu en Espagne sous la loi de lépoque. Le mariage avec Sig. Sozzani était civil, non reconnu en Espagne. Lacte de renonciation de lInfant don Jaime nétait pas légal parce que nétait pas permis sous la constitution dEspagne, était dans une lettre prive, non notariée et sans témoignage. Mais, en 1941, linfant a reconnu la succession de son frère puiné quand le roi Alphonse XIII a abdiqué, et un autre fois après le mort du roi. À ce point, quand la succession était ouverte il na pas prise lopportunité de désavouer lintention de renoncer fait dans son lettre de 1933 ; il ne peut pas demande la succession plus tard quand il a effectivement abdiqué en 1941. Ses enfants sont exclus de la succession Espagnole parce que la pragmatique de Charles III demande un mariage égal. Mais la loi franaise ne demande pas mariage égal, seulement Catholique ; pour cette raison le feu Alphonse, Duc dAnjou ne peut pas succéder en Espagne mais il était le vrai candidate légitimiste de la Trne franaise.

# Publicado por: Guy Sainty (Francia)
domingo, 09 de noviembre de 2008

Pobres ignorantes de discuros cojos

Mariana de Michoacan, antes de preguntar tonterías, aprenda historia: Infórmese de la contribución al mundo de las Casas Reales europeas. ¿Quién se cree usted que gobernaba en el pasado? Estos analfaprogres incultos son la pera.

# Publicado por: Tacio (Barcelona)
domingo, 09 de noviembre de 2008

A los cortesanos

¡Qué adoctriandos los tienen! No hace falta que nadie ilustre. La renuncia de Jaime es ilegal, ni esto era una monarquía árabe para que Alfonso XIII pudiera designar heredero. Y los Orléans unos traidores y usurpadores. A Dorothea que se informe sobre la historia de su país y que repase el tratado de Troyes. La historia se puede tergiversar por un tiempo, pero no por toda la eternidad. Doña Mariana de Michoacan el colmo de la ignorancia y el resentimiento. Bastante patan su actitud.

# Publicado por: Fernando Alvarez (Madrid)
domingo, 09 de noviembre de 2008

Sra Emanuela de Dampierre

La Sra Emanuela de Dampierre esta divorciada del Duque de Segovia en 1947/1949. Se ha casado don el Signor Antonio Sozzani en 1949. La viuda del Duque de Segovia era la Sra Charlotte Tiedemann fallecida en 1979, 4 años despues su esposo. La Signora Sozzanbi no es Duquesa de Anjou, esto titulo pertenece a la Casa Real de Francia. Don Jaime ha rinunciado sus derechos a la Corona de España et los de sus descendientes el 21 junio 1933.

# Publicado por: Dorothea (Paris)
domingo, 09 de noviembre de 2008

Sra Emanuela de Dampierre Sozzani

La Sra Sozzani nacida Emanuela de Dampierre nunca era A.R. Esta divorciada del Duque de Segovia en 1947/1949. Su viuda era Charlotte Tiedemann fallecida en 1979, 4 años despues su marido. No es Duquesa de Anjou, titulo que partenece à la familia real de Francia.

# Publicado por: Dorothea (Francia)
domingo, 09 de noviembre de 2008

Emanuela Dampierre

Se me hace un artículo de una frivolidad espantosa, a quien le importa si esta venerable señora es noble? si cumple años? si vive o muere? No me explico como en un país tan adelantado y precioso como es el suyo, haya todavia alguien a quien le interesen los nobles. No tienen mas mérito que haber nacido donde nacieron, pero que aportación importante han hecho a la humanidad? Lo que essu adorado Rey se me hace un verdadero patán. La Reina es otra cosa y merece todo mi respeto.

# Publicado por: Mariana Fallengi (Morelia, Michoacan, Mexico)
sábado, 08 de noviembre de 2008

Sobre legitimidades

A Jorge Nadal: Franco al margen, el Principe de Asturias era el padre de Juan Carlos, no el marido de doña Emanuela. ¿O me equivoco? A ver si el señor Vargas Rubio nos ilustra sobreel particular.

# Publicado por: Lector (España)
sábado, 08 de noviembre de 2008

Los pequeños burgueses de provincia

AA que provinciano y pequeño burgués eres! ¡Vamos sectarios y tenderos a más no poder! ¡Aburridos y descoloridos! El buenismo tontorroide los puede, calvinismo puro.

# Publicado por: Tino (Sevilla)
sábado, 08 de noviembre de 2008

Vaya tontería

Gastar tiempo en escribir esta nota sobre una señora que es igual que cualquier otra. ¿Qué más da que su nombre esté en el Gotha? ¿Acaso por estar ahí su sangre toma otro color, o sus deposiciones salen por otro agujero? Menos paletismo, señores. Y menos patetismo. Si todos somos iguales ante Dios y ante la ley, vale tanto esta señora con el de o sin el de, que a muchos nos lo quitaron y no lloramos, como la reina Sofía, como Manoli l portera. Estamos en el siglo XXI.... y esta señora no ha hecho nada valioso. A ver si os gastáis la pluma en escribir sobre una mujer que sí hizo, como Madre Teresa de Calcuta, Madame Curie, o Margaret Thatcher.

# Publicado por: AA (León)
sábado, 08 de noviembre de 2008

El legítimo rey de España: Alfonso de Borbón y de Dampierre.

Excelente artículo sobre la madre del legítimo rey de España: el hijo mayo del hijo mayor de Alfonso XIII, que a éste y luego a Franco se les antojara ilegítimante otra cosa, pues vale... y así nos va con el felón. No es que me gusten los Borbones ni quiero monarquía, pero las cosas donde sean.

# Publicado por: Jorge Nadal (Madrid)
sábado, 08 de noviembre de 2008

Buen recuerdo de SAR Emmanuelle de Dampierre, Duchesse de Ségovie

Felicitaciones por este artículo y recuerdo de SAR doña Emmanuela de Dampierre, Duquesa de Segovia, a la que quiero mucho y conocí en Roma. Saludos Alejandro Salustiano A.

# Publicado por: Alejandro Salustiano Alvarado (San Miguel de Tucumán - Argentina)
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