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TRIBUNA
Buceando en nuestros orígenes étnicos. Perdón..., ¿dijo "étnicos"?

Una biología histórica de España (I): mitología

Jesús J. Sebastián

21 de junio de 2010
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JESÚS J. SEBASTIÁN

 En el complejo proceso de etnogénesis hispánica se ha elevado a la categoría de mito –en el sentido de hecho ficticio no demostrable empíricamente– su herencia y esencia árabe-bereber –el mito de una “España semítica”, arabizada y judaizada–, en un intento frustrado por subrayar la secular diferencia de España con el resto de los países de Europa, aun a costa de alinearla con los vecinos norteafricanos. Según esta curiosa teoría, al conglomerado hispano formado principalmente por iberos, celtas, romanos y germanos se superpondría otro, que aniquilaría todo vestigio humano anterior, constituido por una minoría árabe y bereber, mediante el exterminio sistemático y la posterior repoblación con elementos orientales y africanos.

 Pero esta apreciación interesada y errónea no repara en que la musulmana fue, no una invasión, sino simplemente una conquista militar seguida de una ocupación favorecida por el colaboracionismo (los “muladíes” conversos al Islam), el sometimiento de las minorías religiosas (los “mozárabes”, los “judíos” y los “paganos”) y el hostigamiento de los “cristianos viejos” del norte peninsular. En concreto, respecto a una población hispano-visigoda estimada en varios millones de almas (5-6 millones), los conquistadores islámicos, según las estimaciones consensuadas de los historiadores, no pasarían de unas decenas de miles de individuos (50.000), considerando que la mayor parte de los guerreros que formaron parte de las iniciales huestes de Tariq y Muza, así como de las posteriores de almorávides y almohades, regresaron a sus lugares de origen.
 
No cabe duda de que, dada la extensión y el dinamismo del mundo musulmán de la época, se produjeron migraciones individuales a pequeña escala, así como establecimientos comerciales, al tiempo que se introducían numerosos esclavos, aunque curiosamente éstos no procedían de África o Asia, poblaciones despreciadas por el incipiente racismo de los propios árabes, sino que eran mayoritariamente eslavos, sajones y francos capturados por los nórdicos vikingos en sus famosas correrías. Desde luego, se produjo también cierta hibridación mediante uniones derivadas de las alianzas, captura de rehenes o sodomización de esclavos, pero éstos, lógicamente, se circunscribieron a los estamentos nobiliarios.
 
Aunque el propio Hitler llegara a decir que los españoles son una curiosa mezcla de “celtas, godos, francos y moros”, además de despreciar a la población autóctona anterior a las migraciones indoeuropeas, estaba concediendo una generosa cuarta parte a los llamados “moros”. Pero, ¿quiénes eran estos “sarracenos”? Pues mayoritariamente “bereberes” norteafricanos de origen camítico similar a los “iberos” peninsulares, así como a ligures, etruscos y pelasgos de otras latitudes, constituyendo los “árabes” la exigua minoría dirigente. De esta forma, no debe sorprender que este puñado de musulmanes resultase rápidamente fagocitado en el conjunto popular hispánico. Posteriormente, la repoblación que siguió a la reconquista, realizada por los cristianos del norte, asimilando a “mozárabes” y “moriscos”, pero también facilitando la llegada de colonos francos, itálicos y germánicos, junto a las posteriores expulsiones de “judíos” y “moriscos” (éstos no eran descendientes de los “moros”, sino de hispanos convertidos al Islam), conformaría definitivamente la composición étnica española.
 
Antes de la conquista musulmana, no obstante, se asentaron en la península ibérica numerosos pueblos, cualitativa y cuantitativamente mucho más trascendentales que los “árabes” y “bereberes”. En la prehistoria, las variedades centroeuropeas del “homo sapiens” (Cromagnon y Aurignac) poblaron todo el norte y el centro peninsular, mientras la variedad norteafricana o ibérica (tipo Grimaldi) se asentó en el sur y el este. Según Tácito, el primero de los etnógrafos europeos, los pobladores peninsulares eran hombres fuertes, morenos, de pelo negro ondulado o rizado, que vivían con otros hombres altos, de piel blanca y pelo castaño claro o dorado como el trigo, valientes y atrevidos. También llegaron los “griegos”, los “fenicios” y los “cartagineses”, pero su efímero paso se limitó a establecimientos mercantiles o militares.
 
De las primeras invasiones indoeuropeas, bastante más importantes de lo que se pensaba, pues dejaron su huella en la toponimia y en la hidronimia peninsulares, destacan el componente “precelta” o “celto-escita”, según Estrabón (primera oleada “Hallstat”) en el noroeste, así como la entrada de los “ilirios” en el noreste, a los que se superpuso la llegada de los “celtas” propiamente dichos (segunda oleada “La Tène”) en el norte y el centro de la península. No existen claros indicios sobre el origen de pueblos como los “bebrices”, los “brácaros”, los “bretones” o los “brigantios”, aunque su etimología parece indicar que eran indoeuropeos de origen céltico. Sobre los “tartesios” el misterio es todavía mayor, y aunque el grado de helenización de su cultura pudiera indicar otra cosa, tesis recientes apuntan a que podrían ser uno de los “pueblos de mar” (¿atlantes, nórdicos hiperbóreos?) que asolaron las civilizaciones mediterráneas. Ninguna duda suscitan, sin embargo, los “belgas” (titos, belones y lusones). Todos estos grupos humanos formarían la Celtiberia que se encontraron los conquistadores romanos, bajo cuya dominación, miles de colonos de procedencia itálica, céltica, germánica y geto-dácica se instalaron en Hispania tras ser licenciados como soldados.
 
Posteriormente, por la península comenzaron a desfilar bandas mixtas celto-germánicas como los “cimbrios”, “teutones” y “ambrones”, antes de que fueran dispersados por las tropas imperiales. Después, cuando el Imperio Romano se derrumbaba, llegaron los germanos: las primeras incursiones en el noreste peninsular las protagonizaron contingentes de los francos y los alamanes; posteriormente, ya en la etapa imperial final, los suevos (unos 50.000), los vándalos (unos 80.000) y los alanos –estos últimos eran sármatas indo-iranios–. Vándalos y alanos pasaron al norte de África, aunque algunos de ellos se establecieron en el sur de la península (¿Vandalusía, luego Al-Andalus y después Andalucía?). Finalmente, como federados y rechazados por los francos, se instalaron los visigodos, ¿germánicos o bálticos? (unos 200.000 en su conjunto) y los taifalos –también de estirpe indo-irania–, que asimilaron a los suevos por conquista, a los vándalos rezagados y a los restos de los ostrogodos expulsados de Italia.
 
Así, los estratos étnicos indoeuropeos –célticos, ilíricos, itálicos, indo-iránicos y germánicos– superpuestos en la península ibérica fueron similares a otros países europeos como Francia o Italia. Entonces, ¿Dónde radicaba la diferencia, si es que ésta existía realmente? ¿Resultó decisiva la aportación árabe-bereber? Ortega y Gasset intuyó que la diferencia se encontraba en la dispar escala de vitalidad de los invasores germánicos, en cuya cúspide situaba a los francos y en la base a los visigodos, degenerados por su romanización y cristianización arriana. A los alamanes, sajones, bávaros, suabos y turingios, dada la conocida germanofilia de Ortega, cabe suponer que los situaría próximos a la perfección. Cualitativamente, los “godos” fundaron el Regnum Hispania Gothorum, y sus descendientes –genética o idealizadamente– acabaron con la dominación de los “moros” de Al-Andalus, pero ni los unos ni los otros pudieron influir decisivamente en términos cuantitativos en la configuración étnica peninsular. La solución habría que buscarla, en primer lugar, en las características de la población ibérica anterior a las invasiones indoeuropeas y, en segundo lugar, en el estado de hibridación o mestizaje en el que celtas y germanos llegaron a Hispania después de centurias de errante nomadismo y migraciones.

 


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COMENTARIOS
martes, 30 de noviembre de 2010

Sobre los iberos

Donde se dice que los bereberes eran origen ´´camítico similar a los iberos peninsulares´´, y más adelante donde se habla sobre una ´´variedad norteafricana o ibérica (tipo Grimaldi)´´, las fuentes que apuntan a tales conclusiones son obsoletas y creo que en su origen meramente especulativas.

Los estudios genéticos sobre la población ibérica moderna no permiten trazar una relación semejante con la población bereber norteafricana, ni aun con mucha imaginación. Con la población ibérica antigua es más complicado ya que éstos cremaban a sus muertos y sólo se han efectuado análisis genéticos en unos pocos restos que han llegado a nuestros días. Pero aun así creo recordar que el análisis no apuntaba a ninguna relación con las poblaciones bereberes.

La tez morena de los iberos antiguos descrita en las fuentes romanas es, lógicamente, el producto de largos miles de años de adaptación a una zona con fuerte sol como es el Mediterráneo Occidental. Otros similares (también mediterráneos occidentales) serían los ligures. Ambos diferentes de los mediterráneos orientales (sículos, minoicos, etruscos), aunque el tono de estos últimos sea parecido debido a un proceso de adaptación similar y paralelo, en este caso en el Mediterráneo Oriental.

# Publicado por: Aurelio M. (España)
lunes, 05 de julio de 2010

Vaya

Los Dotores estos no dicen más que disparates que no tienen nada que ver con el artículo. Antes de criticar conviene leer, y luego dar argumentos para criticar, no ideas copiadas de algún panfleto de tres al cuarto. Tal vez de algún manual de adoctrinamiento (creo que ahora al adoctrinamiento obligatorio lo llaman EpC).

# Publicado por: Aleix (Barcelona)
viernes, 02 de julio de 2010

Hasta la vista

Nos toca despedirnos.
Los Dotores somos un grupo de escolares de secundaria.
La verdad es que lo hemos pasado muy bien. Hemos comentado, discutido, y sobre todo hemos reido y desarrollado nuestro sentido del humor.
Pero tambien hemos descubierto que no estamos en buenas manos.
Salvo raras excepciones los artículos y comentarios que hemos leido y comentado estan imbuidos de un atrabiliario sesgo dogmatigo en el que ´´la verdad´´ no era algo vivo que se establecía en cada acción, según su adecuación a la realidad cambiante sino algo impuesto por una realidad transcendente que manejaban a su antojo los doctísimos escritores de ese manifiesto.
Nos ha hecho mucha gracia eso de que la naturaleza es de derechas.
Alguno de nosotros discrepaba y decia que la naturaleza era progre y esgrimia tesis Neo Darwinistas.
Queremos pedir perdón por nuestra ignorancia y nuestro atrevimiento y despedirmos con un deseo.
Cuando seamos un poco mas mayores no nos gustaría parecernos a vosotros. Nos gustaria ser mas abiertos, mas solidarios, menos dogmaticos. En fin mejores personas.
Pero mientras estemos gobernados por una democracia corrupta como la actual creo que fracasaremos.
Con cariño, porque al fin y al cabo sois nuestros padres o nuestros tios, un abrazo emocionado.( En frio e imparcialmente)
Los Dotores Curiosos.

# Publicado por: Dotores Curiosos (Chiva (Valencia))
lunes, 28 de junio de 2010

La sangre existe

Gran frase, muy profunda. Sr. Ulfron: Estoy encantado de oirle, no toda la gente, producto de la colonización de las Américas es desagradecida y por lo tanto son bien nacidos. Siempre que hacemos referencia a la CULTURA, hablamos con propiedad. Orgullosos de mirarnos al espejo, si señor, conocer la verdad de nuestras raices con sus consecuencias y procurar mejorar la convivencia entre los pueblos con una composición genética marcadamente sana (y me meto en un terreno donde me pueden tachar de racista) para contagiar a los menos afortunados esta forma de vida, no facil hoy en dia, de valores que trascenden y lejos de los entereses egoistas y manifiestamente partidistas.

# Publicado por: barra (gandesa)
sábado, 26 de junio de 2010

Haplogrupos: genética

Espero que este mapa ayude a dilucidar algunas cosas:

http://img41.imageshack.us/img41/2531/mapageneticeuro.png

# Publicado por: Daniel Aragón Ortiz (Tarifa)
lunes, 21 de junio de 2010

La sangre y la raza

Pese a las mentiras de los ´´progresistas´´ , es tan obvio como que la tierra es esférica , que la sangre (los genes) que configura el sustracto biológico de las distintas razas y pueblos , es el factor determinante a partir del cual surgen la cultura y la civilización .
El artículo es muy bueno , aunque yo haría dos matices:

1- como dice elBlues , a través de la sodomización es ´´complicado ´´ hibridar nada , puesto que dicha práctica aberrante es por su propia naturaleza , estéril .
2-Los iberos eran parientes de los bereberes , sí , pero los bereberes de la antigedad no tienen nada que ver con los bereberes norteafricanos actuales ,muy mestizados con los negros (salvo algunas tribus del Atlas y el Riff) .Comparemos a Xavi el del Barcelona , un ibero tipo , con un marroquí medio .Xavi es ostensiblemente blanco , el marroquí medio , no .
Oretega Y Gasset describió con gran acierto la realidad racial española , al contrario que Pemán , quien escribió una breve historia de España de corte claramente mesticista .

# Publicado por: Einar (Santiago de Compostela)
lunes, 21 de junio de 2010

una puntualización

En este parrafo ´´se produjo también cierta hibridación mediante uniones derivadas de las alianzas, captura de rehenes o sodomización de esclavos´´ hay un error: mediante la sodominación, de momento, no se puede hibridar, por lo demas el artículo es muy bueno. Un saludo

# Publicado por: elBlues (madrid)
lunes, 21 de junio de 2010

Precisión

Generalmente suele meterse en el cajón de sastre de lo blanco o lo indoeuropeo o lo caucasico a todo aquello que identificamos como raza blanca sin caer en la cuenta de que no todas las razas blancas son indoeropeas. No ya genéticamente sino filológicamente y desde el punto de vista de los dioses que adorraban. Los bereberes y los iberos están emparentados, entre otras cosas porque ni los bereberes son orientales ni semitas ni nada por el estilo. Otra cosa es querer cuadrar un proyecto político como el europeismo con la historia, pretendiendo remontarse a la prehistoria ni más ni menos. Pero alla cada cual.

# Publicado por: Eiztarigorri (Valencia)
lunes, 21 de junio de 2010

LA NATURALEZA ES DE DERECHAS

La naturaleza hace caer continuamente los cuentos de hadas del liberal-progresismo. Lo real es que si Europa no se vuelve a fundamentar en el hecho étnico, nuestras señas de identidad ancestral se diluirán para siempre dentro de pocas décadas. Gracias al pensamiento abstracto y ahistórico han conseguido adormecer psicológicamente las fuerzas prometeicas del instinto. Pero como es tradición en Europa, el fuego titánico y voluntarioso conseguirá despertar para enfrentarse a todo aquello que supone un obstáculo para la supervivencia de Europa.

# Publicado por: JORGE (TERRASSA)
lunes, 21 de junio de 2010

La sangre existe

Muy completo el artículo y, fundamentalmente,sin prejuicios.. Quisiera saber qué bibliografía buscar para estudiar las etnias del Mediterráneo en la Edad Antigua. Esta curiosidad me surgió a partir de la película Troya, en la cual Aquiles está actuado por Brad Pitt, rubio de ojos celestes. A partir de entonces me asaltó la idea de si eso era un nuevo capricho de Hollywood o si podían existir personas con esas características en la zona y en la época. Lo mismo me sucedió cuando he visto alguna película sobre Jesucristo,en donde lo muestran con cabellos almendrados y ojos claros. br Gracias. br Estela

# Publicado por: Estela María Errico (Rosario, santa fe,Argentina)
lunes, 21 de junio de 2010

La sangre existe

Hermoso y concienzudo artículo que trata un gran tema.
Los educadores del progresismo trataron por todos los medios de alejarnos de nuestras raíces, para imponernos identidades de pueblos extraños. En Argentina los educadores suelen cultivar el odio a España, pero cada día crece por ejemplo, el amor por la cultura celta en todas sus formas. Lo que ellos nos quitan, lo recuperamos por la belleza del arte y simplemente mirándonos al espejo. Eso es mucho más fuerte que cualquier imposición de odio autodenigrante.

# Publicado por: Ulfron (Bs. Ais.)
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