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CULTURA
Telebasura y sociedad


La telebasura emerge de forma espontánea cuando los personajes retratados son naturalmente -o al menos tienen marcados matices-, extravagantes, divertidos, surrealistas, patéticos...
elmanifiesto.com

9 de noviembre de 2015
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La telebasura es una parte esencial de la televisión, quizá inherente a ella. Decía Ramón J. Sender que “la televisión es una hija del cine que le ha salido disipada y de malas costumbres“, pero se equivocaba, porque el Cine ha tenido indiscutiblemente también sus taras (y las tiene, el actual cine español es quizá la cumbre de algunas de esas taras), circunstancia que no le impide ser considerado el Séptimo Arte en el orden clasico, aquel existente antes de que el posmodernismo convirtiera en Arte (o en Ciencia) toda excrecencia humana cuyo autor afirme (o desee con todas sus fuerzas) que es arte (o ciencia). [Añadiría además que estoy convencido de que hoy Sender no pensaría lo mismo si tuviera, por ejemplo, la oportunidad de ver esa maravilla (de la televisión, del cine, del periodismo y si me apuras del análisis social) que es The Wire que es el perfecto paradigma de que el mejor Cine hoy se hace en y para televisión.]

La telebasura produce monstruos, si, pero no son monstruos ajenos a la propia sociedad, son los engendros con los que tropezamos cotidianamente y que forman parte del paisaje humano contemporáneo.

La televisión funciona sólo como una lupa, y como tal, aparte de magnificar, produce también aberraciones. La mayor de éstas es seguramente la facultad de sintetizar y resaltar los aspectos más llamativos y distintivos de las personas que se someten al escrutinio de la lente televisiva. Quizá por eso el “género” de la imitación depersonajes de la tele, no necesariamente de la telebasura, ha sido siempre tan popular (i.e. tan sencillo de ejecutar por los artistas y de asimilar por la audiencia).

La telebasura emerge de forma espontánea cuando los personajes retratados son naturalmente -o al menos tienen marcados matices-, extravagantes, divertidos, surrealistas, patéticos, etc… y ademas, simultáneamente, tienen un número considerable de características que les haga representativos de grupos suficientemente homogéneos, aquellos que terminan siendo la base de esos arquetipos a los que todos recurrimos a la hora de clasificar a nuestros congéneres: el estereotipo del artista, el del empresario, el intelectual, el cachondo mental, el yerno, el cuñado, el empollón, el paleto, el analista, el adivino, el cura… y por supuesto, también el del político.

Por eso, al sumar los efectos de la aberración “física” que produce la televisión, con la aberración intrínseca de los personajes, y marinada la mezcla en el hecho de que los aspectos más relevantes de estos homínidos suelen ser adyacentes, cuando no coincidentes, con sus principales defectos (a menudo taras), el resultado es que surge espectáculo. Y el espectáculo siempre vende.

El problema, para ellos, aparece cuando el público percibe que más allá de esas singularidades que les hacían “únicos” en un momento determinado, no tienen nada más que ofrecer, y que su repertorio es limitado y por ende reiterativo. Y entonces caducan. Y lo peor de todo, lo mejor para nosotros, es que no hay marcha atrás, cuando la telebasura regurgita uno de estos personajes, de ahí ya no se sale nunca, podrás caer en el olvido, podrás salir con una cuenta contable de resultados positiva, podrás pedir una prórroga en la Isla de los Famosos, pero tu imagen jamás saldrá del panteón de la telebasura. Sic transit gloria mundi.

 Eclectikus en http://nomeseasprogre.org/


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COMENTARIOS
lunes, 09 de noviembre de 2015

Telebasura y democracia

Se ha dicho y se ha escrito tanto sobre el tema, que ya queda poco por decir. Está el clásico de Gustavo Bueno, ´Democracia y telebasura´, en el que recuerda la frase de Lope de Vega ´Si el vulgo es necio, es justo hablarle en necio para darle gusto´.

Ese vínculo entre democracia y telebasura también me trae a la memoria una cita de H.L. Mencken: ´Democracy is the theory that the common people know what they want, and deserve to get it good and hard´. La telebasura responde al mismo principio.

Esto también significa que la telebasura no es apolítica, sino que está estrechamente enlazada con la política. La chusma del cotilleo cuasipornográfico se confunde con la chusma periodística que pulula por los estudios de televisión, con los propios políticos, los opinólogos, etc. Pedro Sánchez, Artur Mas, Pablo Iglesias, Rajoy y los Peperos, Alberto Garzón (alias ´dipucuqui´)... se acaban confundiendo con Belén Esteban y los supervivientes de la isla de los famosetes, con Jesús Vázquez y Karmele Marchante.

# Publicado por: El Disidente (Madrid)
lunes, 09 de noviembre de 2015

La gente y la tele

Yo creo que el progre descarriado ha dado en el clavo. Yo soy guionista y aunque no me encoco, sé que el endiosamiento se enseñorea entre las gentes del cine, sus galas, premios e instituciones como el mal olor en un albañal, (salvo muy raras excepciones). La tele y el cine cada vez están más extrechamente unidos. A la gente no les gusta pensar y para eso nada mejor que poner la tele. No digo que pensar sea bueno, en esta época desde luego no lo es. Por eso creo que cuanta más tele vea uno mejor. Menos posibiliddes tiene uno de pensar. ¡Gracias televisión por existir!

# Publicado por: Miguel (Toledo)
lunes, 09 de noviembre de 2015

Cine español

Yo trabajo en una empresa subsidiaria del cine español, y conozco bien ese mundo. La basura no se limita a las películas sino que se extiende a los actores y directores. La mayoría de ellos son cocainómanos a cargo del erario público (las subvenciones). Por no hablar de los terribles problemas de ego que tienen. Deberían ir al psiquiatra. Si a eso le añadimos una actitud de victimismo constante, tenemos la carraoña servida. Ellos utilizan todas estas causas progres en las que se embarcan como un escudo de sus propias miserias y para sentirse moralmente superiores.

# Publicado por: Progre Descarriado (Madrid, España)
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