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TRIBUNA
A vueltas con el autobús, el pene y la vulva

La pansexualidad


La polémica del autobús, desencadenada por la progresía con el casi unánime apoyo mediático de quienes no militan en ella, forma parte del culto nacional al esperpento.
Fernando Sánchez Dragó

15 de marzo de 2017
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FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ


Los animalistas quieren proscribir expresiones tan castizas como 
"eres una zorra""no seas rata" o "hijo de perra" para no herir los sentimientos de los animales citados. Pasmoso. A las personas así zaheridas que las zurzan. Recurriré a una muletilla usual en el tertuliasnés (los tertuliasnos cojean tanto al hablar que necesitan apoyarse en muletas para no enmudecer): aquí no cabe un tonto más. Tonto, no, lo siguiente, como reza su última aportación a la ramplonería lingüística. Sobran los espejos del Callejón del Gato. La puta realidad (otra muletilla) nos suministra a diario las mismas imágenes deformes que en su azogue veía Valle-Inclán. No hay ridiculez que no tenga cabida y aplauso entre nosotros. La polémica del autobús, desencadenada por la progresía con el casi unánime apoyo mediático de quienes no militan en ella, forma parte del culto nacional al esperpento. El 84,3% de los lectores de El País opina, sin embargo, que debe permitirse el autobús. Tengo cuatro hijos. Dos nacieron con pene y dos con vulva. Ninguno de ellos, hasta ahora, ha pedido reasignación de género. Del benjamín, que tiene cuatro años, poco puedo decir, pero vista su afición a la Patrulla Canina, Supermán, las espadas y el boxeo no parece verosímil que lo haga. Vaya por delante que siempre he respetado y entendido la homosexualidad y que los sister boys –así llamaban a los travestis en Japón– me fascinan hasta el extremo de haber tenido a veces (no muchas) trato erótico con ellos. Nadie menos homófobo que yo, devoto de la pansexualidad y ocasional aficionado a las travesuras del cross dressing. Evitemos malentendidos: lo que en la asunción y desarrollo de la identidad masculina o femenina cuenta no son, a mi juicio, los genitales, sino el cerebro, soporte de la psique. Pero a la vez me pregunto dónde radica el odio de un par de frases que son mera descripción anatómica. Recurriré a un chiste de la época en la que los españoles emigraban. Uno de ellos volvió de visita a su pueblo, se fue a la taberna, lo rodearon los lugareños, le preguntaron mil cosas sobre la capital de Francia, en la que vivía, y quisieron saber luego cómo se las apañaba con el idioma. "Pase lo de llamar pen al pan y ven al vino", dijo, españolizando el francés, el emigrante, "¡pero mira que llamar fromage a una cosa que se está viendo que es queso!". Algo así cabe exclamar a propósito de la polémica del autobús. ¿Grotesca? No. Lo siguiente.
© El Mundo

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COMENTARIOS
viernes, 17 de marzo de 2017

La verdad ofende

Si alguien quiere convencer a los funcionarios de policia para que ponga en su DNI que tiene 20 años cuando tiene realmente 40 años (porque, ¡pobrecillo!, se siente mal y acomplejado si tiene que decir su edad real...), eso no cambia la realidad, pues la edad es un parámetro físico (y biológico) sobre el que no cabe establecer ningún cambio, por mucho que el individuo se sienta un joven en el cuerpo de un viejo. Igualmente, los transexuales, son una realidad, claro que sí: son hombres que hacen cambios en su cuerpo para parecer mujeres, o viceversa, nadie niega esa realidad, y por un rollo de ´´buenismo´´ y un ´´pobrecito, que no sufra´´ se les ha concedido que su DNI ponga que son del sexo que ellos quisieran ser, pero eso no cambia la realidad biológica (la de verdad): a saber, por mucho que se mutilen y se operen y reoperen, siguen siendo del sexo con el que han nacido (anomalías genéticas aparte). Bien está, si no molestan a nadie, hay que dejar que sean como quieren ser... Ahora bien, si alguien quiere decir alto y claro ´´oigan, permitimos que se respeten las excentrecidades de cada cual, pero no nos obliguen a educar a nuestros hijos en la doctrina de que se puede elegir el sexo que uno tiene a la carta´´, pues tienen todo el derecho. Si quieren vivir los transexuales en su fantasía de que pueden cambiar su sexo sólo con desearlo, bien está, pero el resto de la sociedad no tenemos por qué participar de esa fantasía.

# Publicado por: Martín (La Laguna (Tenerife))
jueves, 16 de marzo de 2017

A Puig

Si de seis veces no pasas
no es justo que te permitas
asegurar que militas
en la grey de los sarasas.

# Publicado por: Osvaldo (Madrid)
miércoles, 15 de marzo de 2017

Hay que ´´hacerlo´´ seis veces...

Creo recordar -otra muletilla, Fernando- que al hacer su informe, Kinsey puso o llegó a la conclusion, que uno no podia declararse, o ser declarado homosexual... si no había tenido , al menos, seis experencias homosexuales plenas... .
Ello aclararia mucho a mucho progre español .

# Publicado por: Puig (Valencia)
miércoles, 15 de marzo de 2017

El pan sexual

El autor no desarrolla
el tema del pan sexual:
¿sabrá bien o sabrá mal?
Me temo que sepa a polla.

# Publicado por: Osvaldo (Madrid)
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