''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Viernes, 22 de septiembre de 2017 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
Desventuras sufridas por un progre solidario
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier Ruiz Portella


FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
Juan y Medio

JAVIER R. PORTELLA
Ya que tanto les gustan las leyes…
 
Nunca hubo genocidio español en América

SERTORIO
A degüello
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Editar un libro
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Quiero publicar un libro
TRIBUNA
Nigromantes: España, este muerto, no resucitará


¿De verdad queréis que vuestro nombre, vuestro suelo, vuestra gente, siga existiendo? Bien, pues yo os daré la receta: construid poder nacional, que es la llave de la Historia. La decisión es vuestra: o metamorfosis o muerte.
José Javier Esparza

28 de abril de 2017
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos

JOSÉ JAVIER ESPARZA


Vamos, mirad alrededor: España está muerta. Todo huele a podrido. Oh, sí, claro: a nuestro lado hay millones de personas fantásticas, de trabajadores entregados a su tarea, empresarios honrados, científicos de excelente nivel, militares abnegados, jueces justos, políticos decentes… Por supuesto. Pero mirad la España institucional –esa que todos hemos elegido, esa que todos sostenemos–: no hay pilar de la vida pública que no esté corroído por la carcoma. El desorden establecido bien puede insistir en que “somos un gran país”: muchos están dispuestos a creerlo, como el enfermo terminal agradece que se le augure larga vida. Pero todo el mundo sabe lo que hay. Esto ha entrado en colapso. Hoy España ofrece el aspecto de un leproso que se arranca trozos de carne mientras grita “aquí no pasa nada”. ¿No habéis visto el color macilento de quienes nos hablan de regeneración y progreso, sus bocas sin  dientes, sus cuencas vacías? España es un zombi. ¿Quizás así lo entendéis mejor?
Unos –cada vez menos– gritan “arriba España” pensando que ante el conjuro, en efecto, el muerto se levantará. Otros –cada vez más– cantan las glorias de un cadáver aún más putrefacto, el de la II República, creyendo con fe ciega que a fuerza de “memoria histórica” y otros pases mágicos ese muerto resucitará. Y en otros lugares vemos cosas aún más asombrosas, como el intento de construir naciones nuevas, como un Golem siniestro, a base de mitologías artificiales y población inmigrada. España se ha convertido en una asamblea de nigromantes que intentan devolver vida a la materia inerte y a la historia muerta.
También en los círculos del poder –político, financiero, mediático– se celebran oscuros ritos para crear un Frankenstein: maquinan una segunda transición que consistiría en romper todo vínculo con la primera –demasiado marcada por el pecado nefando del “franquismo”– y edificar una transición nueva sobre la base de un nuevo PP y un nuevo PSOE redefinidos en torno a los dogmas del pensamiento dominante, ese nihilismo blando del arrepentimiento histórico y el narcisismo de masas, ese mundo suicida –pero ¿ya qué más da?– de la gente que prefiere tener mascotas a tener hijos y tener smartphone a tener patria. Un mundo hecho a la medida de ese ser que Nietzsche llamó “último hombre”. Una segunda transición, sí, que consistirá –ya lo estamos viendo– en subordinar por completo nuestra economía a otros, supeditar sin máscaras nuestra defensa a otros, someter aún más nuestra vida pública a las redes caciquiles de los partidos, arbitrar fórmulas que permitan desgarrar el tejido nacional –moderadamente, sin tensiones, sin fatigas– en provecho de los separatismos locales, dejar que se extingan en el vacío los últimos restos de identidad nacional –esa cosa tan casposa, ¿no?, tan molesta, tan mala para la globalización– y acostumbrarnos a todos al lugar subalterno que se nos ha adjudicado. La España sin alma que podrá disolverse definitivamente en el magma de la mundialización, enunciando por última vez su nombre en el gracioso inglés que hablan los camareros en los bares de Torremolinos. ¿Y no hay oposición? Oh, sí la hay: una extraña cofradía de uniforme morado que vive obsesionada con abrir las puertas a toda inmigración, estimular la descomposición de la unidad nacional y deshacer los últimos restos de la vieja vida. O sea, una oposición que no pide sino acelerar lo mismo que desea hacer el poder. Este es el paisaje de la “segunda transición”.
Frente a eso, nada más que los nigromantes. Pero no, no habrá resurrección. Ninguna resurrección. No resucitará la fantasmagoría alucinada de la II República, que nunca fue ese dechado de virtudes que hoy cantan, entre vindicativos y lúgubres, sus iracundos parroquianos. No resucitará tampoco la España de Franco, que cumplió su ciclo histórico y se extinguió, porque ella quiso, preparando la llegada de la siguiente. Ni resucitará la España de la transición setentera y el “habla, pueblo habla”, que es precisamente la que ahora se está descomponiendo entre hedores de partitocracia corrupta, separatismos desaforados, economía hiperdependiente y precaria, miseria moral e ignorancia de masas. En el peor de los casos, estaremos condenados a vivir entre los Golem y los Frankenstein de los separatismos y de la “gente de orden”.
¿Os duele? Ya. A vosotros –a algunos, al menos–, os gustaría que vuestro nombre siga significando algo, que vuestro suelo siga siendo vuestro, que vuestra gente siga sabiendo quién es. Vosotros –algunos de vosotros– seguís queriendo tener algo a lo que poder llamar “patria”. Bien. Pues abandonad toda esperanza de resurrección. Vuestra única opción es una metamorfosis. Tenéis que cambiar no sólo de piel, sino también de órganos. Porque esta España sin nombre, sin identidad, sin hijos, sin dioses y sin tierra no va a ninguna parte. Está muerta. Y no, no la resucitará un poema.
¿Cómo lograr la supervivencia de España? "Hay que construir poder"
¿De verdad queréis que esto –vuestro nombre, vuestro suelo, vuestra gente– siga existiendo? Bien, pues yo os daré la receta: construid poder, que es la llave de la Historia. Nadie ahí arriba, donde se toman las grandes decisiones, ignora cómo se hace eso. Construir poder no es invadir Portugal. Construir poder es buscar tu independencia energética, favorecer una acumulación de capital que te permita lanzarte a grandes proyectos de desarrollo, promover tu industria más puntera, evitar que tu riqueza esté en manos de otros, asegurar tu autosuficiencia alimentaria. Dar a tu gente una formación excelente, tener hijos que garanticen el reemplazo demográfico, estimular a tu sociedad para que sea activa y creativa, proteger eficazmente hasta al último de tus ciudadanos garantizándole trabajo, educación, salud y alimento dignos. Cultivar la propia identidad para fortalecer el sentimiento de comunidad nacional, combatir a los que intentan romper el conjunto, que tus armas estén a tu servicio y no bajo la voluntad de terceros. Obrar de tal modo que tu socio te respete y tu enemigo te tema, como obran todos los países que en el mundo pintan algo. Todo eso puede –debe– hacerse en democracia, en paz y en libertad. Pero en España, en los últimos años, y en nombre de la democracia, la paz y la libertad, hemos hecho todo lo contrario: hemos renunciado a cualquier forma de poder nacional. Y el resultado, hoy, es que nuestra paz, nuestra libertad y nuestra democracia empiezan a ser simples caricaturas.
Ya sé que no es esto lo que la mayoría queréis oír. ¡Da tanta fatiga!, ¿verdad? ¡Tener hijos…! ¡Reducir deuda pública…! ¡Reconducir la educación a la disciplina…! ¡Construir poder…! Todo eso requiere una energía, una tensión y una voluntad que ya pocos quieren reencontrar. Es mucho más amable, claro que sí, seguir hozando en el lodazal de nuestra descomposición, cuyo hedor casi ni percibimos gracias a los densos sahumerios de la telebasura, el fútbol patrocinado por jeques wahabistas y el discurso adormecedor de una clase política que, caciquil, sólo vela por mantener sus densísimas redes clientelares. Es mucho más amable resignarse a esa ideología de la rendición, de la claudicación, que lleva tantos años masajeándonos las conciencias: olvidad quiénes sois –¡tan malos…!–, disfrutad de vuestro bienestar artificial, acoged al terrorista de antaño, no tenséis las cosas, dejaos consolar por el discurso sentimental con el que se envuelve el poderoso. Después de todo, es por vuestro bien.
¿No queréis eso? Pues bien, la decisión es vuestra: o metamorfosis o muerte. No hay más.

¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


COMENTARIOS
lunes, 08 de mayo de 2017

Entusiasmo

Muchas gracias, D, José Javier, por querer comunicarnos el entusiasmo necesario para reconstruir nuestro país. Ojalá que prenda poco a poco en todos, pues es un deber que todos tenemos y, en la mayoría de ocasiones abandonamos.

# Publicado por: Blanca (Huelva)
jueves, 04 de mayo de 2017

La democracia aconfesional es letal para España

Excelente artículo que está en consonancia con nuestra línea editorial. Aunque debemos precisar que la democracia liberal-relativista, es un hecho tan contemporáneo como histórico, ha demostrado ser letal para España. No debemos idolatrar a la democracia porque no debemos ser liberales sino católicos. España ha funcionado cuando ha sido fiel a su verdadera esencia e identidad, que es su catolicidad. España rechazó a Cristo y la consecuencia de separarse de la Vida no es otra que la muerte, con sus zombis, y sus nigromantes. ¿Tan difícil es de entender?

# Publicado por: Tradición Digital (España)
martes, 02 de mayo de 2017

Estilo

La cadencia de este artículo recuerda a los compases finales de ´´La voluntad de poder´´, de Nietzsche.

# Publicado por: Derechón (Ciempozuelos)
domingo, 30 de abril de 2017

Canes vs. niños

La ventaja principal de tener perros en lugar de tener niños, es que teniendo perros se ahorra uno el mal trago de tener que ir a reuniones de padres de alumnos.
Otra ventaja es que si se tienen perros de caza siempre van a tener trabajo los canes si se vive en una zona rural.
Otra más: los cánidos traen mucha paz al hogar y dejan dormir.

# Publicado por: Derechón (Ciempozuelos)
domingo, 30 de abril de 2017

Despertares

Las últimas frases del artículo de JJavier Esparza me traen a la memoria las palabrasque dirigió el gladiador Máximo, en la película Gladiador de Ridley Scott, a los espectadores del circo polvoriento, uno de tantos repartidos por las provincias del Imperio, insensibles a todo lo que no fuera espectáculo. ¿ No habéis venido aquí a divertiros ?, les espetó arrojando su espada a una de las tribunas después del combate. La respuesta del público fué una atronadora ovación y, a partir de ese momento, se convirtió en un héroe, alguien a quien ni siquiera el emperador podía tocar. Porque el pueblo admira el valor de los que lo arriesgan todo, incluso la vida, por ser fieles a sus ideales. La mayoría admiramos a quienes dan muestras de valor e integridad en momentos de peligro y estamos más dispuestos a seguirlos y apoyarlos que a quienes predican la discordia y la sumisión a las tiranías de la opinión y de lo políticamente correcto. El problema es que estamos en una especie de trance hipnótico y necesitaríamos algo así como una sacudida eléctrica que nos despertase

# Publicado por: Andrés (madrid)
  AÑADIR UN COMENTARIO  
  Nombre:  
  Localidad:  
  E-mail (*):  
  Clave (*):
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado, si no lo está pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
 
  Titulo:  
  Comentario:
* La extensión máxima de los comentarios es de 1.500 caracteres. La página está destinada a efectuar comentarios puntuales y no a desarrollar largos artículos que nadie ha solicitado.
 
 
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen de su izquierda
 
  * El e-mail nunca será visible  
      
  CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website Elmanifiesto.com tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de Elmanifiesto.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Elmanifiesto.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
 
Otros artículos de José Javier Esparza
Nunca hubo genocidio español en América
Después de Barcelona
Yihadismo en Europa: que digan la verdad
Estamos en guerra
"Queremos repensar Europa, y refundarla en paz y libertad"
La conquista de Granada
La izquierda histérica
Verdades y mentiras sobre el terrorismo islámico (y II)
Verdades y mentiras sobre el terrorismo islámico (I)
La crisis del PSOE, o la pesadilla de Sagasta
La próxima guerra ha comenzado ya (y VI)
La próxima guerra ha comenzado ya (V)
La próxima guerra ha comenzado ya (IV)
La próxima guerra ha comenzado ya (III)
La próxima guerra ha comenzado ya (II)
La próxima guerra ha comenzado ya (I)
Miguel de Cervantes: gloria y pena del caballero andante
La purga que rompió a China en dos
"Con Rajoy hubiésemos perdido la Reconquista"
Deconstrucción del mestizaje
Isabel (y Fernando): los Reyes Católicos
Preservar la composición étnica de Europa
¿Dejó Franco que mataran a José Antonio?
Por qué ha ganado el Frente Nacional
La Historia ha cambiado de rumbo
Pues claro que ´esto´ es el islam
¿De verdad Rusia es el enemigo?
12-O: morder cabezas de serpiente
Lo que nos une: algo más que la historia común
La defensa de Occidente ya no tiene sentido
Día UNO después de Mas
Refugiados: cosas que todos saben y nadie osa decir
¿Estamos obligados a acoger a los refugiados?
11-S. El día que cambió el mundo
El Nuevo Orden del Mundo (NOM)
Stalin: la mujer como instrumento
Eva Braun: la mujer que no existía
Mussolini, amante volcánico
Lenin y sus mujeres
Un emperador sin corona rompió el Telón de Acero
La desdicha de un cruzado en el siglo XX
Goytisolo, el Cervantes que odia España
No me sea usted islamófobo
Islam, islamismo, yihadismo…, ¿qué es cada cosa y qué significa?
Para Rajoy, los islamistas no tienen nada que ver con el islam
Claves para entender lo que pasa en el mundo
Goytisolo o el odio a España
Las de Femen profanan Paracuellos
Largos, afilados cuchillos en el PP
Ahora el problema ya no es Cataluña: es España
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
1 SERTORIO
Palabras
2 SERTORIO
A degüello
3 FRANCISCO NÚÑEZ ROLDÁN
Elogio de Polonia
4 JOSÉ JAVIER ESPARZA
Nunca hubo genocidio español en América
5 JESÚS J. SEBASTIÁN
Contra "Occidente"



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |