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Hay una foto que es mi preferida a la hora de comprender lo que, en materia de corrupción política, ha venido pasando en España en las últimas décadas.
Arturo Pérez-Reverte

23 de junio de 2017
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ARTURO PÉREZ-REVERTE


Hay una foto que es mi preferida a la hora de comprender lo que, en materia de corrupción política, ha venido pasando en España en las últimas décadas. En ella aparece un ex director general de Trabajo de la Junta de Andalucía —Javier Guerrero, se llama—, esposado, o así lo parece, camino de la cárcel entre dos guardias civiles. La foto recuerda vagamente a aquella antigua de El Lute atrapado tras su fuga, con el brazo vendado y entre tricornios, con la notable diferencia de que aquel infeliz robagallinas, elevado por la prensa de entonces a la categoría de hombre más buscado de España, tenía una expresión seria, triste, derrotada. Era el final de una escapada, y lo que el pobre Eleuterio tenía por delante, pintado en el rostro y sobre todo en los ojos de perro callejero apaleado, eran varios y oscuros años de prisión. La ruina de quien acaba de caerse con todo el equipo.

Sin embargo, la foto del tal Guerrero refleja algo por completo distinto. De entrada, los picoletos que lo conducen van tocados uno con gorra teresiana y otro con boina, y eso da un toque frívolo porque impone menos; hasta el punto de que uno acaba añorando, en esta clase de asuntos, los tricornios de charol y los bigotes clásicos para que, al menos en los periódicos y el telediario, los que hacen el paseíllo —que a veces es la única pena seria que acaban comiéndose— parezcan que van detenidos de verdad, y no a sacarse el carnet de identidad o a hacer un trámite cualquiera en el juzgado antes de regresar, sonrientes, a la puta calle.

Porque ahí está el otro detalle clave: la sonrisa. Que en la foto del tal Guerrero camino del talego, que comento, no es una sonrisa de disculpa, ni apesadumbrada, ni de circunstancias, de ésas que uno esboza cuando está hecho polvo y pretende mantener el tipo. Ni de lejos. La suya, acorde con el currículum del sujeto, es una sonrisa bajuna, casi regocijada; canalla en el sentido literal del término, según lo recoge el diccionario de la Real Academia: Gente baja, ruin. Persona despreciable y de malos procederes. Una sonrisa descarada de compadre que dirige a los periodistas como si éstos fueran colegas suyos de toda la vida, con cuyo trato está familiarizado hasta la desvergüenza.

Porque ahí mismo está el punto. El detalle. En el gesto del golfo que, a través de las cámaras, sonríe a sus otros compadres, a los cómplices activos o pasivos, a los compañeros de partido y a los de los otros partidos, hermanados en la misma mierda. A los que sin distinción de siglas —eso son chorradas técnicas— sabe que lo comprenden y animan moralmente, igual que compartieron con él chollo e impunidad durante los diez, veinte o treinta años en que ejerció su golfería, culminada mediante el mismo sistema que hizo posible las tarjetas negras que algunos barajaron como naipes, la salida a bolsa de Bankia y la cínica campanita de Rato, las cacerías de empresarios y políticos compinchados, los ERE de la Junta, las preferentes que esquilmaron a miles de infelices, la ignorancia del honorable Artur Mas de que su papá tenía cuenta en Liechtenstein, las bolsas de basura andorrana de la señora Pujol, los trincones sindicatos de Toxo y Méndez —esos Pili y Mili del langostino—, el Jaguar que la ministra Ana Mato ignoraba que estuviera aparcado en su garaje, el sé fuerte, Pepe, colega —o como lo llamara—, que el presidente Rajoy dirigió a su entonces compadre Bárcenas. Etcétera.

Y es que sí. En efecto. La foto del director general de Trabajo —del que tampoco los presidentes Chaves ni Griñán sabían nada— lo resume todo de maravilla. Éramos chusma, dice su sonrisa desvergonzada. Éramos pijolinos con dinero que querían vivir aún mejor, o grises funcionarios sin futuro, o mediocres profesionales, o tiñalpas analfabetos sin otro oficio ni beneficio que arrimarse a los que mandaban. Y enloquecimos de codicia cuando nos pusieron delante, por la cara, la caja del dinero abierta y la posibilidad, nunca antes soñada, de meter la mano dentro. Y entramos a saco, naturalmente: coches, ropa, viajes, juergas. Era el sistema, era el estilo, eran las reglas. Era la ocasión de nuestra vida, y quizá nunca fuéramos a vernos en otra semejante. Bailando sevillanas en la caseta de la feria. Por eso sonríen, demasiados, como lo hace ese tal Guerrero. Fíjense bien en la foto, porque está en Internet y merece la pena. Va el tío entre dos guardias civiles, pero se está acordando de las putas, de la cocaína que mandaba a comprar a su chófer, y piensa «que me quiten lo bailado». Y encima, al salir de la cárcel, que con algo de suerte será dentro de poco rato, igual en su pueblo lo reeligen como alcalde y le ríen los chistes en el bar. No sería la primera vez.

© XLSemanal


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COMENTARIOS
miércoles, 28 de junio de 2017

peor es mascar ostras

decia un antiguo profesor, con su crucifijo en las manos. angustiado por tanta multiculturalidad en la france. los olores de las fritangas lo descolocaban. de las relucientes guillotinas, solo queda el recuerdo en los colonizados extra continentales. no obstante, queda la posibilidad de aprender francois en alemania. nada esta perdido.
¿temeis acaso a los tambores africanos? hay otra peli que tenebrosamente plantea lo antes mencionado. cobra verde. algo anticuada, pero actual.
en todo caso, no se compara con los cerdos que pululan entre los bañantes asiduos a algunos cuerpos de agua en la Hispania.

# Publicado por: Godo (Escuela de Arte Presidente General Augusto Pinochet Ugarte)
lunes, 26 de junio de 2017

Errata

lánguidas

# Publicado por: Derechón (Ciempo)
domingo, 25 de junio de 2017

La vida de Adele (off topic)

Anoche pusieron una peli en la 2: ´´La vida de Adele´´.
Una peli bastante al estilo Rohmer (soy un fan del cine francés, sobre todo el ´´polar´´). Las escenas de tortilla francesa estaban muy bien, y las dos actrices muy buenorras a la par que lángidas (o sea: muy galas) El problema estaba en otra cosa: Adele es una maestra de primaria que les enseña a los niños a bailar danzas africanas. Hay mucha insistencia en esto. ¿Es que no tienen en la dulce Francia cantos y bailes regionales suficientes? ¡Qué pesadilla, de verdad!

# Publicado por: Derechón (Ciempozuelos)
viernes, 23 de junio de 2017

Refundición.

El cabreo del articulista es otra muestra más del cabreo ya instituido de todos los españoles (menos de los protagonistas del choriceo, claro).
Y es que lo que está colocado a propósito por los académicos de la mangancia en toda institución pública es necesariamente dogma de fe. Se preparan desde el inicio de su carrera política en conocer todos los mecanismos que les lleven a incrementar subrecticiamente sus emolumentos.
Si las ratas encuentran cerrado el camino habitual porque se ha detectado su presencia, buscarán otros resquicios donde puedan ejercer su actividad. Seguirán siendo ratas.
Por lo tanto, no sería baladí, establecer un sistema de control en manos d gente honesta (que la hay) para que las ratas no pudieran tener acceso a la llave de la caja fuerte. Y, si no, a refundir, es decir, echar abajo el sistema a todas luces ineficaz y dañino para la sociedad.

# Publicado por: Robolmo (Alceda)
viernes, 23 de junio de 2017

el teatro del mundo

Todos nos movemos en la escena de este teatro absurdo, sórdido, extraviado, donde nos afanamos en posar delante de todos: Delante de la familia, en el trabajo, con los vecinos, con los del bar de la esquina: Afectamos una simpatía y buen rollo , y competimos con el prójimo no en hacerle el bien sino en sorprenderle con alguna palabrilla ingeniosa, aguda que le haga reír.
Pero apenas logramos ocultar el esencial dolor, desarraigo, el desierto de nuestro corazón. Lean a Pascal, Nietszche, Dostoyevski...ES EL GRAN ASUNTO que ocupa a los grandes pensadores...


# Publicado por: aurelio (Barcelona)
viernes, 23 de junio de 2017

Mal de muchos, consuelo de Tontos

Dice el dicho popular.

# Publicado por: Manuel Godofredo Rodriguez Pacheco (Escuela de Arte Presidente General Augusto Pinochet Ugarte)
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