¿Una alternativa nacional dentro del PP?

Vidal-Quadras le pone letra al silencio de Rajoy

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IGNACIO SANTA MARÍA/PAGINASDIGITAL.ES
 
Varios miembros destacados del PP, como Aleix Vidal Quadras, Eugenio Nasarre, Luis Fraga o Santiago Abascal, han presentado una serie de enmiendas a la ponencia política del 16º congreso del PP. En ellas se rechaza la idea de que la “moderación” sea el eje del discurso del partido y se proponen políticas activas para preservar el espíritu de la Constitución y proteger el actual Estado de las Autonomías frente a las corrientes federalistas y laicistas. Estas enmiendas representan precisamente todo aquello que el marianismo quiere enterrar.
 
Desde que Mayor Oreja primero y María San Gil después advirtieron de que algo sustancial está cambiando en el ideario de Mariano Rajoy al frente del PP, todos los interesados rastrean sus discursos, sus intervenciones públicas, sus entrevistas, para tratar de encontrar pruebas irrefutables de esa mutación, pero el esfuerzo es en vano. La única prueba del delito sería unas pocas frases que alaban, de forma general, la capacidad de cambiar y adaptarse a los tiempos frente al inmovilismo. Por lo demás, el líder popular se defiende de las acusaciones: “yo no he cambiado mis principios y convicciones”.
 
Lo que Rajoy calla
 
Pero, desde hace algún tiempo, el problema de Rajoy no es lo que dice, sino lo que omite. Cada vez hay menos concreción en sus palabras. El contenido de lo que dice se estructura en torno a conceptos que aprobarían sin dudarlo todos los votantes del PP, pero también la inmensa mayoría de votantes del PSOE. Una buena muestra de ello está en la entrevista publicada ayer por ABC y El Correo, donde la única referencia que el presidente de los populares hace al contenido de sus convicciones políticas es que se trata de “principios que nos unen a todos, en los que todos estamos de acuerdo. Esos principios son la libertad, la igualdad, la solidaridad, la unidad de la nación española y la lucha contra el terrorismo”. Resulta difícil imaginar a cualquiera de sus adversarios políticos defendiendo, por el contrario, la falta de libertad, la desigualdad, la insolidaridad, la ruptura de España o la rendición ante los terroristas.
 
Es la de Rajoy una tendencia a la ambigüedad que comenzó con sus mensajes durante la campaña electoral y que se ha acentuado después del 9-M, y que inunda también el espíritu y la letra de los 25 folios de la famosa ponencia política para el congreso de junio, excepción hecha de los pasajes firmados por María San Gil, que fueron incluidos deprisa y corriendo como consecuencia del plante de la dirigente vasca.
 
Esta ambigüedad guarda un enorme parecido con la que Zapatero ha usado hasta la saciedad durante los últimos cuatro años al frente del Gobierno y tal vez aquélla como ésta tratan de disimular el verdadero vicio que se extiende entre los políticos españoles: el relativismo.
 
En el caso del PP, esta tendencia a modular los mensajes de forma que puedan ser respaldados de igual forma por la mayoría de los electores populares y socialistas responde al análisis que se ha impuesto en la dirección del partido tras la última derrota electoral. Según este diagnóstico, aquellas circunscripciones en las que la formación pierde votos de forma continuada (Cataluña y País Vasco, principalmente) son las únicas culpables del insuficiente resultado y en ellas sólo podría darse una recuperación a costa de robarle votos al PSOE. Lo más discutible es que la receta que los gurús que rodean a Rajoy plantean es la de parecerse lo más posible al zapaterismo y contagiarse de su pensamiento blando para lograr este trasvase de votos.
 
Según esta estrategia, se trataría de renunciar a las posiciones más originales que ha mantenido el PP en el pasado y que se refieren sobre todo a hacer frente de una forma activa a la llamada “Segunda Transición”, que se sustenta en una reforma del espíritu de la Constitución, pero no de su letra, para avanzar hacia un Estado más confederal y más laicista, debido sobre todo a la presión que ejercen los partidos nacionalistas y los lobbies de la izquierda radical.
 
Lo verdaderamente paradójico es que los mejores resultados electorales de la historia del PP en Cataluña y en el País Vasco se produjeron cuando esta formación era liderada por Aleix Vidal Quadras y Jaime Mayor Oreja, respectivamente, es decir, por dos figuras ahora marginadas por la actual dirección por haber mantenido precisamente un discurso políticamente incorrecto pero que conectaba con un mayor número de votantes al ser una alternativa clara y realista frente a las utopías del nacionalismo. Ahora algunas de esas tesis están siendo asumidas por otros partidos minoritarios que no hacen más que subir como la espuma en votos y militantes a costa de robárselos al PP.
 
En este sentido, tienen mucha importancia las enmiendas a la ponencia política que el propio Vidal Quadras y otros miembros del partido, como Eugenio Nasarre, Luis Fraga, Vicente de la Quintana y Carlos Delgado, han presentado hoy. En ellas está todo aquello que Rajoy omite de manera calculada.

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