''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Lunes, 23 de octubre de 2017 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
Desventuras sufridas por un progre solidario
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier Ruiz Portella

SERTORIO
Sacar los tanques

JAVIER R. PORTELLA
En España empieza a amanecer

JESÚS J. SEBASTIÁN
Liquidar el «régimen del 78»

JESÚS LAÍNZ
No hay nada que negociar con Cataluña

JOSÉ JAVIER ESPARZA
Cataluña: cada vez se ve más clara la trama

PERE SERRAT
El poderío ciudadano frente al golpe de Estado secesionista

JOSÉ VICENTE PASCUAL
¡Ja soc aquí!
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Editar un libro
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Quiero publicar un libro
COMUNIDAD
Lo dice "The Economist"

En Norteamérica ya sólo se divorcian los negros y los pobres


Sorprendente pero cierto: los norteamericanos universitarios y ricos se divorcian poquísimo, mientras que los pobres, y en especial los afroamericanos, se divorcian mucho, y eso los que se casan. La misma tendencia se observa en el nacimiento de hijos fuera del matrimonio: escasísimos en madres universitarias, muy abundantes en madres sin estudios. El asunto lo acaba de examinar The Economist, nada menos. Conclusión: el fracaso matrimonial se ha convertido en causa de una nueva brecha social entre ricos y pobres. La inestabilidad familiar es ya sinónimo de marginación social. 
elmanifiesto.com

30 de mayo de 2007
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos

elmanifiesto.com

La distancia entre ricos y pobres es cada vez mayor en los Estados Unidos. Y lo que es peor, la movilidad social ha desaparecido casi por completo, con lo cual los ricos se perpetúan en sus buenas condiciones de vida y los pobres siguen viviendo en la miseria. ¿Cuál es el motivo? Según The Economist, el fracaso matrimonial.

El prestigioso semanario británico parte de dos ejemplos tipo, dos chicas de la Universidad de West Virginia. Una es Ashley, 18 años, que quiere ser criminóloga. Ashley lleva una vida sexual relajada, pero tiene las cosas claras: “Quiero casarme con 24 años, tener hijos con, tal vez, 26. Tener niños fuera del matrimonio no está mal, pero no es muy inteligente”. La otra chica es Laura, con un bebé en sus brazos, en una vivienda precaria y sin nadie que la ayude a cuidar de su hijo: “Su padre no era mi novio –dice Laura-, sólo mi ‘amigo con derecho a roce’. Las cosas se complicaron y él se fue. Yo no quería esto, pero ocurrió.”

Entre la élite social norteamericana -excluyendo las estrellas de cine, precisa The Economist- la familia nuclear se mantiene bastante bien: sólo un 4% de los hijos con madres universitarias han nacido fuera del matrimonio. La tasa de divorcio ha bajado muchísimo también: de 29% entre 1979 y 1994 a sólo un 16,5% desde esas fechas. Por el contrario, en la parte más baja de la escala educativa la situación es exactamente inversa: la tasa de divorcio ha llegado al 46% entre los que se casaron entre 1990 y 1994, y eso los que lo hicieron… Respecto a la cifra de nacimientos fuera del matrimonio en las mujeres sin graduado escolar, es del 15% y llega a un asombroso 67% en el caso de las afroamericanas.

Según distintos investigadores, esta “distancia marital” entre los más y menos educados es la causa principal de las desigualdades económicas en Norteamérica. Kay Hymowitz, del Manhattan Institute, institución conservadora, dice en su libro Matrimonio y Casta en América que los niños de las clases medias que se educan con dos padres biológicos “están siendo socializados para triunfar”: son mejores estudiantes, consiguen trabajos mejores y crean sus propias familias, todo lo contrario que los hijos de padres solteros o de familias rotas. Ello crea un círculo vicioso: los que han nacido en la parte baja de la pirámide tienen más posibilidades de permanecer en ese lugar. “América se está convirtiendo en una nación de familias separadas  y desiguales”.

Diversos estudios y cifras concluyentes

Los datos no mienten: el 92% de los hijos cuyas familias ganan más de 70.000$ al año viven con sus dos padres –incluyendo padrastros y madrastras-, mientras que de las familias que ganan 15.000$, sólo el 20% de los hijos tiene a los dos padres. ¿Por qué dos personas ganan más que una? No sólo por eso. Bárbara Dafoe Whitehead y David Popenoe, del Proyecto Nacional del Matrimonio de la Universidad de Rutgers, lo explican: “El matrimonio es, por sí mismo, una institución generadora de riqueza”.  Las personas casadas terminan teniendo cuatro veces más dinero que los que no contraen matrimonio. Esto es así porque dos personas pueden vivir con menos dinero que una -“economía de escala”- y porque el tipo de gente que gana más dinero –los que trabajan duro, planean su futuro y tienen habilidades interpersonales- tiene más probabilidades de casarse “hasta que la muerte les separe”.

Un aspecto llamativo es la influencia del matrimonio en la conducta. Los hombres casados beben menos y trabajan más, ganando entre un 10% y un  40% más que los que no se casan, aunque tengan la misma formación y curriculum. Además, el matrimonio hace que la gente ahorre e invierta para el futuro. Los miembros de la pareja constituyen, el uno para el otro, un seguro de vida en caso de pérdida de trabajo o enfermedad.

El profesor Lerman, del Urban Institute, se preguntó si las familias casadas vivían mejor porque las personas que se casan eran mejores, o si se trataba de algo intrínseco al matrimonio. Los resultados de su estudio fueron impactantes: las madres que se casaban vivían en mejores condiciones que las que no lo hacían, aunque tuvieran las mismas dificultades iniciales.

Otro estudio, el de Adam Thomas e Isabel Sawhill, ofrece cifras impactantes: si la familia negra no hubiera sufrido la crisis que sufrió entre 1960 y 1998, la tasa de pobreza entre los niños negros habría sido del 28,4%, en lugar del 45,6%. Si la familia blanca se hubiera mantenido unida, el porcentaje de pobreza también habría disminuido, del 15,4% al 11,4%.

El feminismo y la revolución sexual, dos fenómenos propios del siglo XX, eliminaron los prejuicios hacia el sexo, animaron a la mujer a incorporarse a la vida laboral y vieron el matrimonio como un lastre, siendo la opción “madre soltera” una de las más deseadas. Sin embargo, el grado de penetración de estas ideas también varía dependiendo del grado de educación de las mujeres. Para las universitarias, lo mejor es casarse, mientras que, entre las mujeres menos educadas, la opción de la maternidad fuera del matrimonio es la norma. Además, estas últimas suelen ser más jóvenes, tener relaciones menos estables y estar menos preparadas para lo que se avecina que aquellas que tienen estudios. Por supuesto, a los hijos de estas madres solteras o de familias rotas les costará mucho más tener una relación estable y un matrimonio duradero, puesto que no lo han visto en su primer núcleo socializador, la familia.

Mary Park, del Centro de Leyes y Políticas Sociales, dice que los hijos de familias divididas tienen cinco veces más  probabilidades de ser pobres que los que tienen a sus dos padres biológicos (26% frente al 5%). También tienen el doble de posibilidades de no obtener el graduado escolar y de padecer problemas de conducta o psicológicos.


¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


Otros artículos de Comunidad
Acoso sensual
Una Europa en la que podemos creer
Las revoluciones las ganan hoy quienes se ponen a llorar
La oligarquía, el separatismo… y el mundialismo globalista
A favor del aborto entre inmigrantes
Casamos parejas heterosexuales
El pueblo moral
Puño de hierro
Viejas instituciones europeas
Del feminismo de ayer al hembrismo de hoy
"La seguridad personal de los migrantes pasa por encima de la seguridad nacional"
¿Eres musulmán en España?
Locas, encoñadas y desarraigadas
Desventuras sufridas por un progre solidario
¡Viva usted como James Bond, oiga!
También en Moscú celebran el Día del Orgullo
Patente de corso
Fornique usted con robots
De hippy a facha
Del matrimonio conservador al progre
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
Lejos de Itaca
Un país raro
José Vicente Pascual
1 Cataluña es más grande
2 El catalán, dialecto del valenciano
3 SERTORIO
El dedo y la llaga
4 Anteproyecto de la nueva Constitución que preparan PP y PSOE
5 JAVIER R. PORTELLA
En España empieza a amanecer



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |