''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Miércoles, 24 de octubre de 2018 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
La idiotez del «lenguaje "inclusive"»
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier R. Portella


JAVIER R. PORTELLA
¡Ay de los puros!

SERTORIO
Los retos de VOX

ADRIANO ERRIGUEL
Deconstrucción de la izquierda posmoderna (V)
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Editar un libro
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Quiero publicar un libro
TRIBUNA
¡Y van…! Uno acaba perdiendo la cuenta, oiga

Tampoco la Guerra Civil de EE. UU. fue lo que nos han dicho

Juan Pablo Vitali

4 de febrero de 2013
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos
 Aumentar tamaño Disminuir tamaño Reestablecer tamaño  

JUAN PABLO VITALI

Quizá porque soy del Sur (del profundo Sur) me llame la atención la historia del Sur de los Estados Unidos de América. Esa cruenta guerra civil, donde se ensayaron los métodos de combate que luego se aplicarían el la Primera Guerra Mundial y en el enfrentamiento ideológico como justificación de todo tal como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial.

Las trincheras, el exterminio, el ensañamiento con los vencidos, nos enfoca a una lectura que trasciende los intereses circunstanciales y políticos, para adentrarnos en un choque de concepciones del mundo, una guerra total y en todos los frentes. La mayoría de los que pelearon tanto de un lado como del otro al principio no lo vieron así, incluso muchos dudaron si estar de un bando o del opuesto. Sin embargo como suele ocurrir, es lo que no se puede ver lo que define las cosas, lo que se mantiene en el vértice más alto, inalcanzable. Si no, allí está Abraham Lincoln como ejemplo, un hombre reacio al revanchismo y a la destrucción de la elite sureña, quitado abruptamente de la escena para que tuvieran rienda suelta los radicales, los ultraprogresistas, los que siempre terminan siendo la más eficaz milicia de la usura.
La forma de vida del Sur, arraigada a la tierra, rural, aristocrática, me recordó a mi propio Sur y a sus caudillos. Cierto es que aquí había sólo hombres libres, pero la libertad jurídica no es la libertad real, y muchos negros, terminada la guerra, volvían en el Sur norteamericano a las plantaciones de sus antiguos amos, como único lugar de amparo donde habría alimento, seguridad y algo que hacer. Lo que vino después ciertamente fue muy igualitario: una sociedad esclavista para todos igual, lejos de la tierra, de sus ciclos, de sus ritos, de sus aristocracias agrarias. Lejos de toda cultura tradicional y cerca de los políticos profesionales y de los especuladores. Aquel Sur fue arrasado como el mío. Cortados sus lazos con todo lo que fuera el terruño, la sangre, la patria y el trabajo. Los Estados confederados ya no tuvieron derecho a elegir su destino, tuvieron que adherir al sentido del mundo, aunque era su derecho natural y jurídico elegir su propio camino. Luego el Sur ya no fue el Sur, sino un sitio cualquiera. La furia y la nostalgia suele apoderarse de los vencidos, pero ya no sirve, ya todo es tristeza y abandono. Las casonas señoriales se convierten en centros comerciales, las plantaciones en playas de estacionamiento, los hombres de la tierra en esclavos mal pagos de la usura. Y los esclavos siguen siendo más esclavos que antes. Pero todo tiene su fundamento ideológico, antropológico, psicológico. Todo está justificado por la teoría y ya nadie piensa en la cruda realidad.
No fue una guerra, fue un castigo ejemplar, donde el honor y las normas de caballeros fueron dejando paso a la guerra total, la que traen los intereses especulativos que nada saben de esas cosas ni les interesan. Pero la sangre es fuerte y permanece.

¿Te ha gustado el artículo?
Su publicación ha sido posible gracias a la contribución generosa de nuestros lectores. Súmate también a ellos. ¡Une tu voz a El Manifiesto! Tu contribución, por mínima que sea, dará alas a la libertad.
Aportar
¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


COMENTARIOS
miércoles, 6 de febrero de 2013

.

´´bestias del crudo norte´´ uyyyyy

# Publicado por: Fernando Fernández Garganta (La Plata - Argentina)
miércoles, 6 de febrero de 2013

Estimada María Luisa

El tema que tocas que no es otro que el del criollismo, es algo de lo que se podría sacar mucho provecho, si hubiera real interés en analizarlo sin prejuicios, desde su realidad concreta, histórica, racial (mejor digamos étnica por las dudas) espiritual, geopolítica y cultural. A los españoles les haría bien y a nosotros los americanos también. Sería trazar una línea de frontera identitaria sobre una base diferente, creativa, superadora de pequeñas rencillas en un mundo que nos plantea grandes rencillas, enfrentamientos profundos sobre los que debemos resolver cuáles serán sus ejes. Te envío un afectuoso saludo.

# Publicado por: Juan Pablo Vitali (La Plata)
martes, 5 de febrero de 2013

.

Ay Cayo Julio ya tuviste que ofender, que lastima. ¿Cayo Julio? ¿cual será? ¿el que cometió un horrendo genocidio en Galia?

# Publicado por: Fernando Fernández Garganta (La Plata - Argentina)
martes, 5 de febrero de 2013

INDIOS

Muy bien expuesto el artículo -como siempre hace Juan Pablo- y gracias a Cayo Julio por el comentario sobre la nación india, que comparto. Y a propósito, los españoles no seremos tan malos cuando los rasgos étnicos medios de las naciones hispánicas tienen un fuerte componente amerindio. Nosotros pudimos integrarlos y los anglosajones y demás bestias del crudo norte, solo pudieron exterminarlos.

# Publicado por: M Luisa Ottomano Queraltó (Alcalá de Guadaíra)
martes, 5 de febrero de 2013

centremonos

En cuanto al comentario de mi comentario, este artículo es sobre una época y un lugar, ya esta bien esop de la Historia de la Humanidad.
Cada guerra masacre o genocidio responde a unas características, culturas y étnias distintas y en mi comentario hablo de la Nación India no para lamentar su desaparición (q lo lamento) si no para exaltar su capacidad de ver más allá de la historia.
Sobre la banzalización de la historia ¿donde ha visto vd eso? doy un dato que acontece después de esa guerra civil y vd me sale con esas.
Creo que ni ha entendido mi comentario ni voy a perder tiempo en explicarlo (aunque algo he hecho), tomese la pastilla que parece que le falta.

# Publicado por: Cayo Julio (Castilla)
lunes, 4 de febrero de 2013

.

El artículo, como siempre, excelente Don Juan Pablo. En cuanto al comentario que me antecede... genocidio en el norte... genocidio en el sur... genocidio en el centro... genocidios varios en Europa del Este y del Oeste... genocidio en Armenia... genocidio en los balcanes... genocidio en Rusia... genocidio en Vietnam... genocidios multiplex multiformis en Africa, por favor ya basta de banalizar la historia de la humanidad. Y si no cámbienle el nombre y llamenla Historia de los Genocidios.

# Publicado por: Fernando Fernández Garganta (La Plata - Argentina)
lunes, 4 de febrero de 2013

confederados

Muy buen artículo.
Sólo añadir que los indios-piles rojas tomaron parte por el sur, esos como pueblo ligado a la Tradición con mayúsculas SI intuyeron la que se venía encima.
Tanto es así que la bandera confederada tiene una estrella adicional, la estrella que representa a la nación india.
A partir de la derrota del Sur empezó su genocidio, que es una historia que ya todos conocemos.

# Publicado por: Cayo Julio (Castilla)
  AÑADIR UN COMENTARIO  
  Nombre:  
  Localidad:  
  E-mail (*):  
  Clave (*):
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado, si no lo está pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
 
  Titulo:  
  Comentario:
* La extensión máxima de los comentarios es de 1.500 caracteres. La página está destinada a efectuar comentarios puntuales y no a desarrollar largos artículos que nadie ha solicitado.
 
 
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen de su izquierda
 
  * El e-mail nunca será visible  
      
  CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website Elmanifiesto.com tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de Elmanifiesto.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Elmanifiesto.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
 
Otros artículos de Juan Pablo Vitali
Una revolución social e identitaria
Posteuropeos
El pancriollismo
Por una revolución cultural
Nostalgia de Europa
Y el camarada Dugin se metió con Argentina
Los histéricos
Cultura y militancia
"Ellos y nosotros"
Argentina: de país europeo a país sudaca
Europa vista desde el otro lado de la mar
Es hora de definiciones
Ser criollo
¿Una religión única, verdadera y universal?
El mundo nunca fue un lecho de rosas
Separarse, ¿para generar qué?
Del comunismo al capitalismo. O de oca a oca, y tiro porque me toca
El criollismo
La lengua, la fuente de todo
Brasil y Egipto: dos malos alumnos del mundo globalizado
El último hombre blanco
La identidad de los pueblos indígenas
Matar al Otro
Saludo, desde el otro lado del mar, a Dominique Venner
Ruina
Se le apareció el pajarito de Chávez
Inglaterra y Argentina
Escupir sobre los padres. Odiarse a sí mismo
El Papa y nuestros amigos argentinos
En la muerte de Chávez
El racismo antiblanco y anticriollo en América
Argentinos y españoles
Cierto sentido romano de la vida y del poder…
El gran destino de una lengua
España y América. América y España
¿Cree usted en el Progreso?
El arraigo
20-N: Gran huelga general (en Argentina)
Argentina se echa a la calle
Si alguien quiere hacer algo... ya seremos dos
Crear un mundo
12 de Octubre de 1492
12 de Octubre de 2012
Los Estados-empresa
¿América Latina = América romana?
Los griegos no necesitaban la ecología
Muere Gore Vidal. "Crece el desierto"...
La homosexualidad
El sectarismo político
De dioses y religiones
Los "top manta"
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
Lejos de Itaca
Venezolanos
José Vicente Pascual
1 EMMA NOGUEIRO
Tenemos que hablar de muchas cosas: "Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío"
2 ADRIANO ERRIGUEL
Deconstrucción de la izquierda posmoderna (V)
3 SERTORIO
Los retos de VOX
4 JAVIER R. PORTELLA
Vuelve el alcalde de Móstoles
5 PIERRE FOUQUES
Italia: el asombroso abrazo de dos populismos



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Política de Cookies | Quiénes somos | Contactar |