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    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

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Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier R. Portella

Dadas las actuales circunstancias, ¿cuál se debería proponer como himno nacional?
El de Marta Sánchez. Tal vez tenga cosas mejorables, pero no nos hagamos los finolis: es lo mejor que en las circunstancias actuales se puede tener.
El de Pemán. Es poéticamente el mejor. Nadie hoy lo va a cantar y ni siquiera entender, ya lo sé. Pero me da igual. Yo sólo soy un esteta.
El de Manolo Escobar. Es un poco vulgar y chunda, chunda, pero es el que todo el mundo canta hoy.
El actual himno mudo. Aunque... ¿no sería mejor dejarnos de himnos y mandangas como lo piden los compañeros y compañeras Iglesias, Echenique y Calvo?

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El himno de Marta

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Objetivo: decrecimiento

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Un gallo para Asclepio

FRANCISCO NÚÑEZ ROLDÁN
El patíbulo de Tyburn

ANNA GRAU
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Los déspotas (aunque éste no lo fue tanto
como Fidel) también mueren


En la muerte de Chávez

Juan Pablo Vitali

13 de marzo de 2013
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¿Se imagina alguien al general De Gaulle,
por ejemplo, vistiendo un chándal
con la bandera francesa?
JUAN PABLO VITALI

Con motivo de la muerte del presidente Chávez, que curiosamente ha coincidido con el 60.º aniversario de la de Stalin, escuchaba atentamente hoy una de sus extensas y verborrágicas entrevistas por televisión.
Soy muy respetuoso de los procesos políticos de todos los países, a condición que el respeto sea recíproco. Quizá por eso nunca me atrajo mucho hablar de ciertos temas como Chávez y el chavismo, pero parece ser que es un tema sin el cual no se puede pensar en política en Latinoamérica. Por lo tanto, dados los imperativos de la actualidad, hoy sí lo haré.
En primer lugar antepondré el respeto por la persona y por la opinión y el dolor de su pueblo. En segundo lugar, como yo no soy parte de ese pueblo, no tengo por qué presentar el hecho como si la Argentina se fuera a hundir después de su muerte.
En la entrevista televisiva, con un tono caribeño bastante extraño para mí, el hombre mezclaba  marxismo, cristianismo, teología de la liberación y algunos conceptos filosóficos sinceramente ajenos e incomprensibles para alguien como yo, identificado con un líder que hablaba de los griegos, de los romanos, de César, de Alejandro, de Plutarco y no de socialismo sino de tercera posición, en un país como el nuestro que, cuando fue grande, resultaba casi prusiano en su carácter, totalmente europeo en su cultura y también en las características de sus problemas políticos y sociales.
El discurso chavista siempre me fue extraño. No dejo, sin embargo, de respetarlo. Sé que Venezuela era un país sumido en la pobreza y en la ignorancia antes de Chávez: ignoro si lo sigue siendo ahora. Un barril de petróleo por las nubes enmascara mucho las cosas, sobre todo ciertos índices que, como todos sabemos, varían según el tipo de medición y el interés de quien los haga. Pero tampoco un índice nos dice si un país es culto, poderoso o si jugará un papel importante en la Historia.
Lo verdaderamente feo, desagradable y muy triste es que un país como la Argentina, con sus antecendentes políticos y culturales no pueda tener otro referente revolucionario o no revolucionario que no sea Chávez. Ser las viudas de Chávez señala claramente que la Argentina está en franca decadencia y acaso en disolución, si es que sigue por el camino de la degradación política y el constante descenso cultural.
Me cansan las referencia a Bolívar y al Che. No significan nada para mí. No tienen nada que ver con ningún Pericles, ningún Licurgo, ningún Nietzsche, ningún Heidegger, tampoco ningún San Martín o Perón o tantos otros de nuestro universo cultural que no llegaron jamás a influir en la cabeza del comandante. Sólo llegó enterito a sus neuronas su amigo Fidel, el astuto ideólogo que supo llenar esa cabeza contradictoria y ese liderazgo seguramente sincero y bien intencionado (¿por qué pensar lo contrario?) de un hombre humilde que hizo cosas en las que seguramente creyó, pero que no tienen por qué ser las mías ni las nuestras, como para que debamos llorar como si se acabara el mundo, mientras nunca nos rasgamos las vestiduras por tanta gente que muere día a día en la Argentina asesinada por delincuentes o por falta de una atención médica adecuada.
Nuestras cátedras estuvieron cubiertas por la primera línea de la cultura occidental en otros tiempos: seguramente eso influyó tanto como la decisión política de las clases dirigentes para convertirnos en la gran Argentina que conocimos y que ya no somos más. Pero recordemos: estamos en la decadencia de la Argentina en particular y de Occidente en general, y puede que sea por eso por lo que tantos de los que uno esperaba otra cosa se suman al coro de admiradores del dinámico y verborreico líder venezolano.
Aunque Chávez mezclara cualquier cosa sin ninguna lógica y con un criterio sumamente pobre en sus interminables y pintorescos discursos, diciéndose al mismo tiempo cristiano, marxista, indigenista, troskysta, teólogo de la liberación y medio espiritista, resulta que hasta lo admiran algunos hombres de la llamada Europa disidente. En el fondo, todos sabemos que no tenemos nada que ver con él, pero incapaces como somos de toda acción que nos coloque nuevamente en el escenario político, creemos formar parte de una revolución asumiendo el lamentable papel de ir detrás de revoluciones caribeñas más folklóricas que reales (por no hablar de su carácter tiránico), en tanto el petróleo les sigue llegando a los amos del norte que le pagan al Sur con esa moneda verde sin la cual, al parecer, ninguna revolución es posible.
Los discursos no hacen que se tambalee el sentido del mundo. Sólo puede socavarlo un cambio antropológico de grandes dimensiones con base en una cultura elevada y en una decisión prolongada de superación. Algo que podemos tomar más de Nietzsche que de la confusión dialéctica chavista; algo más sobrio, más profundo y antiguo, algo con estilo.

La única revolución real es la que rescata la tensión milenaria de una cultura: la propia. Por eso mis respetos, mi pésame al pueblo venezolano, sin duda somos hermanos, socios, amigos, a los dos nos conviene eso, pero yo no me meto en revoluciones ajenas, y si en Argentina o incluso algunos en Europa necesitan camisas rojas y ritmo de salsa para su socialismo, es porque no somos capaces de ser lo que una vez fuimos construyendo sociedades, pensamiento, conservando y proyectando lo que nuestros antepasados nos legaron, y no sepultando milenios de cultura bajo el hombre nuevo del materialismo dialéctico igualitario, un tipo de hombre que ha demostrado ser la mejor propuesta de devaluación humana en la historia y que el sistema nos ofrece para una constante decadencia y una definitiva dominación. 


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COMENTARIOS
jueves, 14 de marzo de 2013

Algo más

Hugo Chávez Frías se llevó a la tumba el germen de una auténtica revolución bolivariana. Fue su artífice, pero, también su sepulturero.

# Publicado por: emilio olivier (Santiago)
jueves, 14 de marzo de 2013

De acuerdo

Concuerdo en lo esencial del artículo. Si estará disminuido el campo de acción del pensamiento disidente, alternativo o identitario (llamenle como mejor gusten) que un discurso populista con tintes antisemitas ya nos parece digno de ser calificado como revolucionario, esperanzador y ejemplarizante...

# Publicado por: Francisco (Montevideo)
miércoles, 13 de marzo de 2013

ACLARACIÓN

De veras, Gonzalo, que no encuentro a Chávez -en líneas generales- malintencionado ni mentiroso. Solo quisiera resaltar que con todos sus defectos, cuya amplitud no alcanzo a ver por no haberle dedicado el tiempo suficiente (mea culpa), es inequívocamente un lider; que falta en Europa donde por el momento nadie asume un papel semejante. Podríamos argumentar que ya somos mayorcitos para necesitar un papá para llevarnos de la mano, pero es que solos...¿llegaremos a algún lugar provechoso? No defiendo el chavismo ni lo denigro, solo trato de sacar una experiencia provechosa. Y tampoco quiero quedar por encima de nadie, tal como me reprochaba un lector en pasados comentarios.

# Publicado por: M Luisa Ottomano Queraltó (Alcalá de Guadaíra)
miércoles, 13 de marzo de 2013

Chávez versus Allende

A pesar de lo trágico y frustrante que fue el populismo socialista de Salvador Allende en Chile, entre el 70 y el 73 -un auténtico socialista de gran cultura, cuyo gobierno de la Unidad Popular (socialistas, comunistas, radicales y cristianos de izquierda), con todo su mal manejo económico, se mantuvo dentro de los cauces de la austeridad y la sobriedad, autónomo de la influencia y el estilo castrista, no sin intentar progresivamente y mediante resquicios legales, un control estatal de la economía y la libertad de expresión-, hay una distancia enorme entre aquél y la experiencia de Venezuela con un Chávez delirante, verborreico, altisonante, de un histrionismo circense (para no usar el discriminatorio y peyorativo término de ´´caribeño´´) . Un régimen que gracias a los petrobolívares y al regalismo puede ejercer un clientelismo cautivante en las clases pobres e ignorantes. Son entonces, experiencias diferentes notables, la primera idealista y austera, la segunda corrupta y demagógica.

# Publicado por: emilio olivier (Santiago)
miércoles, 13 de marzo de 2013

¿LIDEREZGO SINCERO Y BIEN INTENCIONADO?

Leo con asombro estas palabras y no puedo más que recurrir al refranero español. Auténtico compendio de sabiduría popular.
´´El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones´´.

A este pernaje se le debe juzgar por sus acciones y no por la intención que las movían.

# Publicado por: Gonzalo Esteban (Madrid)
miércoles, 13 de marzo de 2013

Conquistando

Allende el mar el folklorismo caribeño se ´´manifiesta´´ jocosamente ridículo.

# Publicado por: Gilda (Bogotá)
miércoles, 13 de marzo de 2013

EL ´´CHAVISMO´´ Y LA IZQUIERDA ESPAÑOLA

La mejor forma para entender qué representa el ´´chavismo´´ es echar un vistazo a la reacción que ha tenido la izquierda española (sic) y aun la de representantes significativos de movimientos independentistas y filoterroristas que abundan en España. Loas, alabanzas y elogios al mártir revolucionario. Panegíricos encendidos al ´´líder supremo´´.

Y dejemos al profeta de Sils María aparte y que disfrute de los azotes de Lou Salomé...

# Publicado por: Gonzalo Esteban (Madrid)
miércoles, 13 de marzo de 2013

SIN TAPUJOS

Amigo Juan Pablo; estoy plenamente de acuerdo con ese ´´cambio antropológico de grandes dimensiones con base en una cultura elevada y en una decisión prolongada de superación´´ que propones. Aunque deberemos ser inteligentes para incentivar a las personas para prueben esta esperanzadora y revolucionaria propuesta, porque esgrimiendo los argumentos de nuestra tradición europea -de Quinta Raza como dijera H.P. Blavatsky- solo hallaremos calificativos como nazis o fascistas. Quizás, debiéramos aprender de Chávez la naturalidad, el hablar en un lenguaje abierto y sincero para que todos nos entiendan, la frescura de un discurso sin miedos. Pero para ello hace falta un compromiso de todos y cada uno de nosotros con nuestro prójimo; hace falta salir a la calle y decir la verdad sin tapujos a todas las personas que nos salgan al paso.

# Publicado por: M Luisa Ottomano Queraltó (Alcalá de Guadaíra)
miércoles, 13 de marzo de 2013

Cambalache

Cuanta razón tiene Don Juan Pablo. Un líder que comenzó teniendo como asesor de importancia a Norberto Ceresole, luego lo hechó y se hizo castrista (ay!!!), después socialista del siglo XXI (¿?), después socio de Irán, siempre vendiendo 150.000 barriles diarios de petróleo a EE.UU., un país que en 14 (catorce) años de ´´revolución´´ aún no es capaz de fabricar leche en polvo, pues importa de Argentina 50.000 toneladas al año, luego demostrando un gran sentido estético se puso una camisa roja, luego se disfrazaba como Bolívar de Mariscal de Campo, luego decía ´´hay Jesusito dame tu cruz, mil cruces que yo las llevo´´, previo haber citado a Bronstein o Lenin, en fin, un mamarracho caribeño mas. Libro rojo de Mao y salsa. Revolución permanente y ron. Vanguardia esclarecida y mulatas fuertonas.

# Publicado por: Fernando Fernández Garganta (La Plata - Argentina)
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