''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Lunes, 22 de enero de 2018 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
Renace Roma
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier R. Portella


JESÚS LAÍNZ
Ideas para una reforma de la Constitución

JOSÉ JAVIER ESPARZA
Jack London: la entraña más primaria de la vida

SERTORIO
Imperialismo pagano

ANNA GRAU
Carta a l´Avi Josep (Pla)

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
[email protected] [email protected]
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Editar un libro
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Quiero publicar un libro
IDENTIDAD
Frente a la inmigración, reemigración

¿En las calles de Rabat, de Argel, de El Cairo...? No, en las de Roma.

Discurso de Fabrice Robert, presidente del Bloc Identitaire francés en la Jornada sobre la Reemigración celebrada el 15 de noviembre en París.
Fabrice Robert

18 de noviembre de 2014
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos

FABRICE ROBERT

  
La Jornada que celebramos aspira a establecer nada más ni nada menos que los cimientos del arsenal que Francia y Europa necesitan para tomar la ofensiva en esta guerra política, ideológica y conceptual que se nos está haciendo desde hace ya varios decenios. Se trata de armas de legítima defensa, no letales, como se dice en la jerga administrativa.
 
Quisiera insistir sobre dos puntos. En primer lugar, la reemigración no es un concepto agresivo, sino que, por el contrario, es un concepto de protección útil para todos.
 
En segundo lugar, la remigración es un arma de paz, de concordia, que, si no se utiliza, nos abocará a una situación que, para simplificar, podríamos llamar “a la libanesa”, y en tal caso serán, por desgracia, otras armas las que vayan a hablar. Al decir lo anterior no estamos profiriendo ninguna amenaza: nos limitamos a constatar que la guerra de intensidad moderada que ahora estamos sufriendo cambiaría de naturaleza y de carácter si la remigración no pasara del ámbito conceptual al práctico.
 
No dejemos nunca de repetirlo en el futuro: reemigrar significa la paz para todo el mundo. La inmigración es la guerra para todos.
 
Sentado lo anterior, ¿cómo poner en práctica esta reemigración?
 
En primer lugar, haciéndolo de tal forma que resulte lo más natural posible, Con otras palabras, haciendo que parta de los propios migrantes. Nadie va a beber a una fuente que se ha quedado seca. Para alcanzar tal objetivo, se necesitan dos cosas: una marco legislativo y una voluntad política.
 
El marco legislativo sería lo más fácil de obtener una vez establecido un gobierno nacional. Pero ¿dónde fijar el cursor? ¿Hasta dónde ir y qué hilo de agua se debe dejar manar para mantenernos fieles a lo que se denomina la tradición de acogida de Francia? La cuestión no debe situarse en el ámbito de la moral sino en el de la práctica: ¿qué presupuesto puede Francia seguir consintiendo para albergar a poblaciones extranjeras? De este presupuesto se desprende todo lo demás, empezando por el marco legislativo. Lo que las leyes han hecho otras lo desharán.
 
La ley no es una moral: es la expresión de una voluntad, la del pueblo. No sólo en el sentido de 1789 y de una soberanía teórica dada como un sonajero a las masas, sino en el sentido de una entidad viva, consagrada por la historia, una entidad étnica y cultural. Pero hace falta que esta voluntad del pueblo encuentre también una salida política animada, a su vez, por una fuerza de carácter que esté a la altura de los retos históricos a los que nos enfrentamos.
 
La voluntad política es, pues, cosa distinta de la voluntad del legislativo, pues pertenece a un plano superior. Esta voluntad exigirá que aquél —o aquélla…— que gobierne a Francia en 2017 no ceda ni ante la Europa de Bruselas ni ante los lobbies de izquierdas. Para ello, su mejor escudo será el apoyo popular. Con otras palabras, y conviene insistir al respecto: la cuestión de la reemigración deberá figurar en el programa a fin de poder obtener la correspondiente legitimidad de acción. […]
 
Fin de la inmigración, condena de quienes la fomentan, derogación de la agrupación familiar, fin de la islamización, fin de la propaganda estatal en favor de la inmigración, del mestizaje, reemigración concertada a los países de origen… No os voy a recordar ahora el conjunto de propuestas efectuadas por los identitarios para hacer que la reemigración sea operativa. Digamos solamente que dichas medidas son casi exhaustivas y afectan tanto a los migrantes recientes como a los más antiguos y ya naturalizados. No es posible seguir aceptando esas oleadas masivas de naturalizaciones. Como lo dice Eric Zemmour, es muy fácil hacer que la población de Francia pase de 65 a 165 millones de habitantes… ¡Basta naturalizar a 100 millones de africanos! […]
 
 
Ni Francia ni Europa son estadísticas. No son seres intercambiables. Quien no cree en la personalidad de las naciones tampoco cree en la personalidad de los seres que las habitan. Quien no cree en las fronteras sólo cree en el individuo abstracto, intercambiable. En el individuo reducido a su mera dimensión consumista: un individuo tan universalmente humano que ya no se sabe si es una definición teórica o un código de barras.
 
En este contexto, la reemigración no es sólo una medida política, es algo que se debe enfocar también desde una perspectiva ecológica. Lo digo muy en serio. Por lo demás, ¿qué se creen los Verdes? ¿Se imaginan que los centenares de millones de candidatos al éxodo de África o de Asia se preocupan por el decrecimiento o están ansiosos de comer alimentos biológicos?
 
¿Se imaginan los ecologistas que la agricultura razonada, es decir, menos llena de sinrazón, esa agricultura que defienden con toda la razón del mundo, va a bastar para alimentar a 20, 30, 50, 100 millones de nuevos europeos? Los pantanos que rechazan, las granjas de 1.000 vacas que combaten, responden a las mismas causas que el tsunami migratorio que cae sobre nosotros. […]
 
La reemigración es necesaria porque es ecológica, como ya dijimos, porque es garantía de paz, como también subrayamos. Podríamos añadir que disminuiría considerablemente nuestros gastos presupuestarios. Pero, en el fondo, todas estas razones, por excelentes que sean, no son en sí mismas suficientes.
 
La razón suficiente e imperativa es ésta:
 
La reemigración es necesaria para preservar 40.000 años de identidad europea. La reemigración es necesaria para el futuro de los niños europeos. La reemigración, con otras palabras, no es un asunto que ataña ni a la moral, ni a la economía, ni a ningún ámbito de actividades. La reemigración es un acto de vida, un acto identitario y, por tanto, intrínsecamente político, para los pueblos europeos. Esta reemigración que puede parecer escandalosa para todos los fieles de la religión de los derechos humanos y que nos afecta a nosotros, los europeos, tenderá a hacerse universal a lo largo de este siglo. […]
 
El siglo XIX vio a Europa conquistar el mundo. El siglo XX fue el de las grandes guerras civiles entre conquistadores. El siglo que ha empezado hace poco debe ser el de la reconquista de Europa por Europa. La reemigración es una de las condiciones para ello. No abordaremos ahora las demás, que deberán sin embargo realizarse simultáneamente, y entre las que figura, en particular, la reconquista de una vitalidad demográfica propiamente europea. […]
 
El término reemigración tiene que ser introducido en el discurso político, inculcado en las reflexiones sociales, económicas, ecológicas. Este término hay que robustecerlo con hechos, regarlo de sentido. Tiene que convertirse en un concepto clave y ocupar el primer lugar en las soluciones para acabar con las desventuras de la época. Lo decimos con toda claridad. No disimulamos nuestros objetivos. La reemigración no es ninguna utopía. Es una potencialidad, y una potencialidad necesaria para Francia y para Europa. Hagamos que esta potencialidad constituya una clara frontera entre quienes desean que perdure nuestro país, nuestro continente, nuestra civilización, y quienes pretenden obtenerlo vendiendo a sus electores los astros muertos de la integración y de la asimilación.
 
Una integración y una asimilación que no son simplemente posibles. Afirmarlo no es ni una hipótesis ni una predicción. Es una constatación: una constatación basada en miles de hechos, anecdóticos o relevantes pero registrados no desde hace un año o diez, sino desde hace más de treinta años.
 
Cuando el primer nombre atribuido en la provincia de Seine-Saint-Denis es el de Mohamed, ¿dónde está la integración? Cuando ciudades enteras del extrarradio están habitadas por no europeos, cuando trenes enteros de cercanías transportan únicamente a africanos, ¿dónde está la asimilación? Cuando en ciertos barrios uno se creería en Argel o en Bamako, ¿qué constatación hay que sacar?
 
Esta constatación es la de la Gran Sustitución. La Gran Sustitución no es simplemente la sustitución progresiva, pero en un plazo de tiempo muy rápido —unas décadas— de la población histórica de nuestro país por poblaciones procedentes de la inmigración, y muy mayoritariamente de origen extraeuropeo. La Gran Sustitución es un fenómeno cuyo incremento es continuo y se realiza mediante políticas inmigratorias cada vez más laxistas, pero que ya se ha completado casi del todo en zonas enteras en donde los franceses de pura cepa se han han hecho minoritarios y a veces hasta han desaparecido del todo, remplazados por inmigrantes o por franceses administrativos procedentes de la inmigración. […]
 
¿Puede alguien imaginarse seriamente que vamos a “asimilar” a la decena de millones de musulmanes, cada vez más reivindicativos y radicales, actualmente presentes en nuestro territorio, o bien que vamos a “reconciliarnos” con los simpáticos hinchas del equipo de Argelia que han dado pruebas más que sobradas de cuál es el verdadero país que llevan en su sangre y en su corazón?
 
¿Se imagina alguien que quienes enarbolan los estandartes de la yihad o guerra santa, quienes sacan cada dos por tres sus banderas argelinas a la calle, o quienes cantan sin parar canciones en cada uno de cuyos estribillos se oye “jode a Francia” van a convertirse de la noche a la mañana en buenos franceses porque canten la Marsellesa y agiten la bandera tricolor?
 
Y ya no hablemos de los centenares de “franceses” que se han ido a hacer la yihad en Siria. Los numerosos videos que circulan por Internet revelan las atrocidades (víctimas degolladas, cadáveres exhibidos en público, etc.) cometidas por estos musulmanes que bien podrían volver un día a Francia.
 
¿Y es con ellos con quienes deberíamos reconciliarnos? ¡Cuando están en guerra contra nuestro país, nuestra civilización, nuestra identidad!
 
Lejos de los fantasmas de “reconciliación” o de asimilación masiva, pensamos que el único medio de evitar el caos que engendran fatalmente las sociedades multiculturales consiste en plantear de forma pacífica y concertada la reemigración. Es decir, el regreso a sus países de origen de una mayoría de los inmigrantes extraeuropeos presentes en nuestro territorio. Si a algunos les puede parecer hoy que ciertas medidas propuestas por los identitarios son “imposibles” o “radicales”, estamos convencidos de que los tiempos venideros harán que dichas medidas lleguen a ser tan posibles como necesarias. […]
 
En cualquier caso, no tenemos alternativa: o resistir o desaparecer.
 
¡Por Francia, por Europa, por nuestra civilización, por el futuro de nuestros hijos!

¿Te ha gustado el artículo?
Su publicación ha sido posible gracias a la contribución generosa de nuestros lectores. Súmate también a ellos. ¡Une tu voz a El Manifiesto! Tu contribución, por mínima que sea, dará alas a la libertad.
Aportar
¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


COMENTARIOS
martes, 25 de noviembre de 2014

¡Por España, por Europa, por nuestra civilización, nuestra identidad y el futruo de nuestros hijos !

Frente a la inmigración, reemigración. Exactamente lo contrario que proponen aquí nuestros ´´amigos´´ de Podemos, que quieren abrir las vallas de Melilla y Ceuta (bueno, para ser justos, solo un poco más de lo que ya están) y regalar la nacionalidad a troche y moche. Fingen ignorar que la ´´Gran sustitución´´ es fomentada por las oligarquias mundialistas que ellos dicen combatir. Ante tanto disparate que nos aboca a la extinción o a un futuro tipo Libano o Siria, este mágnifico discurso de la derecha identitaria francesa. Algo se mueve en Europa que nos ofrece una brizna de esperanza.
¡Por España, por Europa, por nuestra civilización, nuestra identidad y el futuro de nuestros hijos: REEMIGRACIÓN !

# Publicado por: Harry (Zaragoza)
martes, 18 de noviembre de 2014

De acuerdo.

Es una alegría leer el artículo y los comentarios (con los que estoy completamente de acuerdo) tan escasos en esta sociedad de ´´progresistas de salón´´.

# Publicado por: Carlos ( Zaragoza)
martes, 18 de noviembre de 2014

Inavasión

El otro día en plena plaza Cataluña ( o Catalunya, si lo prefieren) de Barcelona a varios varones con chilaba y auna joven , o eso me pareció, sentada en una cafetería con todo el rostro tapado. Esto me hace recordar que desde el siglo octavo el enemigo de Europa es sin duda el Islam. Los musulmanes viene a imponer sus usos y costumbres, sin darse cuenta que esos usos y costumbres les han llevado a la situación de miseria en que viven en sus paises. En Europa con la aquiescencia y protección de la progresía tenemos una quinta columna dispuesta a saltar y ya nos han demostrado varias veces de lo que son capaces, sin embargo nosotros seguimos en Babia.

# Publicado por: J. A. Martínez (Madrid)
martes, 18 de noviembre de 2014

RECONQUISTA

Me parece valiente la propuesta y muy necesaria.
Australia es el estado del que tienen que copiar todos los países occidentales con sus leyes para la emigración; allí el emigrante que no se integra totalmente a las leyes y costumbres del país se le EXPULSA...En los países de Europa somos tan estúpidos que en
lugar de integrarse los extranjeros nos integramos nosotros.
Más sangrante es el caso de los musulmanes que tienen una religión que incita al odio y que no es compatible con la democracia. Esa gente nunca deberían de ser admitidos....


# Publicado por: JOSE LUIS (SIERO)
martes, 18 de noviembre de 2014

Es cierto

La gran falacia de las políticas progresistas es abonar la idea de que el ´´pobre´´ emigrante, ignorante de las costumbres y de la lengua del país que lo recibe, y al que toda exigencia de integración resultaría en una explotación y abuso de su lastimoso ser, debe ser tolerado en sus costumbres autóctonas y acogido por la ´´multiculturalidad´´. Eso es infumable. Pero ciertamente ya es tarde para corregir, Europa nuestra. Yo me conformaría con que se expulsaran a los delincuentes ya sentenciados.

# Publicado por: miguel (madrid)
martes, 18 de noviembre de 2014

Muy bien

No es que me parezca bien lo que se dice en este artículo, es que la política europea y española ha estado y está tan mal rematadamente dirigida que no cabe más remedio, a poco que el sentido común nos guie, que saludar lo que aqui se dice. Yo me sigo preguntando cómo se puede meter tanto la pata desde hace décadas. ¿Cómo?. Y otra cosa, ¿Vamos a seguir entretenidos con lo que haga o no haga ´´Podemos´´ o con lo que vaya pasando en el mundo, o vamos a convertir este periódico y a quienes colaboramos con él , en algo más que un periódico digital?, más o menos testimonial. Lo digo porque, al final, aburre. Y es una lástima. Es una lástima porque pocos artículos tan buenos se leen en otras partes. ¿Hay alguien ahí que piense ésto o soy yo sólo?.

# Publicado por: Miguel (Toledo)
martes, 18 de noviembre de 2014

reemigracion.

Muy bueno y valiente el articulo. Es cierto ya no cabemos tanto en Europa, los inmigrantes ilegales que se vayan a su país.Primero somos nosotros y en época de escasez lo primero es el pan de nuestros hijos , no seamos ingenuos.

# Publicado por: norberto (zaragoza)
martes, 18 de noviembre de 2014

Impresionante y trascendental artículo. Felicidades.

Solo con estas aseveraciones se paga el artículo: ´´El término reemigración tiene que ser introducido en el discurso político´´, inculcado en las reflexiones sociales, económicas, ecológicas´´. Y ´´ la Gran Sustitución es un fenómeno cuyo incremento es continuo y se realiza mediante políticas inmigratorias cada vez más laxistas...´´.

# Publicado por: Papaluna (Barcelona)
  AÑADIR UN COMENTARIO  
  Nombre:  
  Localidad:  
  E-mail (*):  
  Clave (*):
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado, si no lo está pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
 
  Titulo:  
  Comentario:
* La extensión máxima de los comentarios es de 1.500 caracteres. La página está destinada a efectuar comentarios puntuales y no a desarrollar largos artículos que nadie ha solicitado.
 
 
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen de su izquierda
 
  * El e-mail nunca será visible  
      
  CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website Elmanifiesto.com tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de Elmanifiesto.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Elmanifiesto.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
 
Otros artículos de Identidad
Renace Roma
La República Islámica de Catalunya
Existencialismo "Alt Right"
Un mandril: Juncker (Jean-Claude)
El catalán, dialecto del valenciano
Hispanidad con futuro
Europa: no a la invasión
El charnego Puigdemont: abuela andaluza y abuelo franquista
A favor de la inmigración
Eran musulmanes, eran musulmanes, eran musulmanes…
Aquel niño sirio y este niño europeo
Un curioso "racismo blanco"
Un general italiano dice "¡Basta!" a la invasión migratoria
Las clases laboriosas y la izquierda
"¿Seguirá siendo Europa la tierra de los europeos?"
Los otros refugiados
Imprudentia victrix
Europa estará muerta en 20 años
El chollo de ser inmigrante en España
Si es usted progre, debería hacerse de la derecha populista
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
1 Escipión era franquista
2 SERTORIO
Imperialismo pagano
3 Masturbarse es violar por telepatía
4 JOSÉ JAVIER ESPARZA
Jack London: la entraña más primaria de la vida
5 JESÚS LAÍNZ
Ideas para una reforma de la Constitución



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |