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TRIBUNA
"Imagine"


Si la muerte de Europa tiene una canción, sin duda es "Imagine".
Sertorio

21 de junio de 2017
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SERTORIO


Si la muerte de Europa tiene una canción, sin duda es Imagine, resumen del pensamiento de los sesenta, la década prodigiosa que nos dejó un futuro sembrado de minas que ahora nos estallan en cadena.
Imagine tiene la virtud de su sencillez musical y lírica, que emite ideas muy simples y de una potencia enormemente destructiva. Todo el credo mundialista que nos aflige se concentra en sus elementales estrofas, que llegan a cualquier entendimiento por muy mediano que sea; es la característica de las canciones pegadizas: un mastuerzo puede repetir su letra con la ayuda del ritmo, técnica que está en los orígenes de la expresión poética y que funcionó desde los rapsodas homéricos hasta los romances de ciego. La diferencia es que ahora nuestra capacidad retentiva se halla tan disminuida que sólo unos versos muy breves, como los de Imagine, pueden arraigar en el cerebro sin memoria de las masas. Además, la música llega a la parte emocional de nuestra personalidad, no tiene las intermediaciones más racionales de la literatura o, incluso, de la pintura. Por todo ello, Imagine resulta más destructora que un ejército de blindados y su expansión a lo largo de casi medio siglo así lo demuestra. La ONU no podría escoger un himno que mejor refleje sus fines.
Si resumiésemos el contenido de la canción nos saldría algo como esto: No hay cielo, no hay infierno; la religión, la patria, la propiedad y la moral son malas; si no existiesen, todos viviríamos felices en un mundo unido y en paz. Es un mensaje antiguo, que no ha dejado de sonar en Europa de una manera o de otra desde que Rousseau escribió El Contrato Social y ese monstruo pedagógico que fue Emilio. La ventaja de Lennon sobre el ginebrino es su absoluta falta de nivel intelectual; mientras que los libros de Juan Jacobo se siguen leyendo muy bien y son clásicos de la literatura francesa, en especial sus Rêveries y las siempre apasionantes Confessions, Lennon es un icono de masas, carente de hondura y de estilo, pero que por su misma superficialidad llega magníficamente bien al vulgo. Rousseau exige un esfuerzo intelectual que el hombre sin atributos de la posmodernidad no es capaz de realizar, su intelecto warholiano apenas llega para entender una mínima cancioncilla.
La inteligencia no hace falta en la era de la publicidad, más bien es un estorbo. Eslóganes facilones y cancioncitas pegadizas forjan el alma del consumidor alienado, ese zombi que invade los centros comerciales, se aglomera en los estadios e infesta los grandes museos, donde guarda gigantescas colas para ver lo que no entiende, pero que debe ser muy bueno ya que lo anuncian. Este es el destinatario de Imagine: el rebelde sin causa, el niñato protestón y mimado; el vitellone occidental: frívolo, irresponsable e ignorante, perpetuo hijo tonto de mamá que nunca crece, que ha sido formado en los valores de la Contracultura de los sesenta, pero que vive como un buen burgués, comodón y timorato; un radical limitado siempre por su egotismo; en definitiva, un adolescente perpetuo. Nuestro sistema educativo los produce por millones, son la gran cosecha humana de los últimos sesenta años. A todos ellos, en las clases de Inglés, de Historia, de Ciudadanía o hasta de Religión (de los curas bergoglios libera nos, Domine), se les habrá puesto Imagine o Blowin’ in the Wind o We Shall Overcome; nuestros bachilleres no sabrán distinguir Parsifal de La Verbena de la Paloma, pero seguro que reconocen y hasta pueden cantar alguna de esas tres canciones. Y este es el origen de buena parte de nuestros males: la Contracultura ha expulsado de las aulas a la Cultura, y con ella a los valores que han formado nuestra civilización y que ahora hay que desterrar porque resultan maduros, viriles, anticuados, exigentes, incómodos y elitistas. Pero no sólo por eso, en el indisimulado proceso de degradación intelectual y material de los europeos, es más que necesario que los valores que vertebran una sociedad digna desaparezcan o se les contemple como sujetos de irrisión cuando no de repulsa: la patria, la religión, la propiedad, el sacrificio propio, la moral, la familia… todo ello se destruye en aras de la felicidad, algo completamente subjetivo, que depende de los gustos y del momento de cada uno, que sólo puede originar una perpetua insatisfacción y un narcisismo hipertrofiado. La búsqueda de un imposible es el veneno que está destruyendo a Occidente y que nos sumerge en las arenas movedizas del nihilismo. Felicidad es el mito que justifica la ideología de género, el carpe diem vulgar, sin principios ni estética, e incluso la renuncia a la propia defensa y a la propia identidad; es el elemento que desintegra toda pretensión colectiva, toda entrega a una empresa superior. Pero, como le respondió De Gaulle a Emmanuel d’Astier cuando éste le preguntó si era feliz: D'Astier, vous êtes complètement stupide. Le bonheur, ça n’existe pas [D’Astier, usted es completamente estúpido. La felicidad…, eso no existe]. Y el ególatra de Colombey tenía razón: la felicidad es tan subjetiva, tan variable y tan efímera que si existe es como un breve soplo, un instante, un fulgor, un estremecimiento, un brevísimo segundo de plenitud y, por lo general, una memoria nada fiable de cuando éramos felices. Algo, curiosamente, muy de quinceañero.
No es de extrañar que, al producirse un atentado islamista, aparte de los peluches, las velitas y los eufemismos al uso, se cante Imagine, que no es sino una forma de cerrar los ojos, como el niño que no quiere ver la dura realidad y se refugia en sus ensoñaciones. Mientras se certifica con sangre que la religión, la patria y el deber existen y exigen, los europeos crepusculares prefieren seguir con su ilusión narcisista y negar lo evidente: Imagine.

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COMENTARIOS
viernes, 23 de junio de 2017

Ni frios ni calientes...

Bien dicho!.
Resistir y ser Fieles!

# Publicado por: luis alvarez primo (Bella Vista)
jueves, 22 de junio de 2017

El contexto de ´´Imagine´´

Protestas contra la guerra del Vietnam, guerra fría, lucha por los derechos civiles de los negros en USA (recordemos que los negros fueron ´´importados´´ a la fuerza´´). Probablemente las dos únicas veces que una guerra ofensiva ha sido impugnada por su propio pueblo en el siglo XX han sido la del 14 por parte del pueblo ruso y la del Vietnam por parte del pueblo yanki. Eso sentó las bases para las protestas masivas contra la guerra de Irak de Bush Jr. Blair y Aznarín cuyas consecuencias padecemos hoy.
Por lo demás, es una canción cursi de cojones. En aquella época Lennnon estaba abducido por l a china y componiendo paridas como ´´Woman is the nigger of the world´´. El trabajo de McCartney era mucho mejor en ese tiempo.

# Publicado por: Derechón (Ciempozuelos)
jueves, 22 de junio de 2017

Es la utopia buenista del S. XX

No conocia la letra de la cancion Imagine. Le he buscado en la web. Y la vero una sencilla actualizacion de cualquier utopia., Psiscopata pues exige el ´´todos´´. Claro, si todos fuermaos buenos, todos seriamos felices.
Es divertido leer esa letra penando en la sabana africana,, gacelas, gnus, leones, cocodrilos.. todos felices
Y por supuesto, no trabaja nadie, cada cual puede coger su fruta en ese paraiso


# Publicado por: Puig (Valencia)
jueves, 22 de junio de 2017

Nunca he entendido a los Beatles

Ni me han llamado la atención, excepto al enterarme de algunos pormenores de la muerte, creo, de John.
Prefiero algunas cosas de John Mayall, entre otros.
Soy un paria musical por estos lares, y no el único.
Patria, Religión y Propiedad Privada es la Triada nunca anonadada!!!

# Publicado por: Manuel Godofredo Rodriguez Pacheco (Escuela de Arte Presidente General Augusto Pinochet Ugarte)
miércoles, 21 de junio de 2017

Imagina

Felicidad e igualdad las consignas de la contrarrevolución y su engendro la socialdemocracia, armas de destrucción social.

# Publicado por: el Blues (Madriz)
miércoles, 21 de junio de 2017

La castración de Lennon

Cuando Lennon compuso esta canción ya no era el chaval gamberro de ´´A hard day´s night´´ o ´´Help!´´. Ni tampoco era el provocador de ´´We are more popular than Jesus now´´, ni tampoco era el psicodélico del ´´verano del amor´´ del 68, cuando tuvo un lance con Brigitte Bardot... en esta época ya era el ´´hombre blandengue´´, el pelele castrado de la china esa.
De todos modos, situemos la cancioncita en su contexto histórico. Toda aquella contracultura fue necesaria en su momento, del mismo modo que la contracultura de la Alt Right es necesaria hoy. Todas las ideas tiene su momento (o varios). Con toda seguridad, los hijos de las Alt Right serán, dentro de 20 años, unos jipis drogados y buenrollistas, como sus abuelos.

# Publicado por: Derechón (Ciempozuelos)
miércoles, 21 de junio de 2017

El progresismo

Excelente articulo!!! El populismo se apodera de todos los continentes, con el relato de la justicia social y los discursos politicamente correctos, lavando cerebros con la distribución de la riqueza, aniquilando la cultura del trabajo y el esfuerzo. Justificando la delincuencia y la vagancia por su supuesta exclusión social, un mundo donde no se aprende del pasado y nos augura un futuro siniestro.

# Publicado por: Silvia (Buenos Aires)
miércoles, 21 de junio de 2017

Decadencia

Pienso que hay que distinguir. Francia está irremediablemente pérdida. Es una nación que vive gratis desde hace 200 años. En Alemania y Austria creo que aún es posible una reacción. El Este europeo, paradójicamente, es nuestra gran esperanza.

# Publicado por: Aulus Gellius (Chile )
miércoles, 21 de junio de 2017

Cundo un planeta entero se volvió tan atontado

Muy bien. Pregunta: ¿Esta estupidez global es un producto pendular y por tanto reversible, o por el contrario, es lo nunca visto y nos vamos todos a la m.?

# Publicado por: Miguel (Toledo)
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