''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Viernes, 15 de diciembre de 2017 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
"Durante los próximos 1.700 años todo Occidente pensará y vivirá según la manera catalana"
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier R. Portella

SERTORIO
La nueva desigualdad

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
Tuiteo y tuteo
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Editar un libro
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Quiero publicar un libro
TRIBUNA
Cuando salta, incandescente, la Historia


Esos momentos álgidos, cuando retumban los tambores, resuenan los clarines. Cuando salta, incandescente, la Historia, se abre el mundo y apunta el rostro vertiginoso de lo desconocido.
Javier R. Portella

28 de septiembre de 2017
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos

JAVIER R. PORTELLA


Hay en la vida momentos y momentos. Hay los momentos apacibles, tranquilos —sosos, rutinarios, aburridos. Sólo se oye entonces el runrún sordo y gris de los días. Y hay los otros: los momentos álgidos, cuando se oyen los tambores, resuenan los clarines. Cuando salta, incandescente, la Historia, se abre el mundo y apunta el rostro vertiginoso de lo desconocido. Cuando la Historia vive sus horas más altas y una luz densa y dura envuelve esos días que —ganen unos, pierdan otros, o perdamos todos— acabarán inscritos en sus anales.

En ésas estamos. En ésas está ahora mismo el país: impaciente y reteniendo el aliento, marcando el compás de espera, en vísperas de unos momentos en los que —lo sepan algunos o lo barrunten oscuramente todos— España se está simplemente jugando el tipo. Está ella impaciente, como impacientes estamos… tanto ellos como nosotros. Tanto los que quisieran destruir como los que quisiéramos salvar a esa patria nuestra. (La patria…: suena de nuevo —débil, tímidamente aún— la palabra que antes de que la prohibieran era sagrada.)

¿No veis cómo, en pocos días, está empezando a cambiar todo? Vertiginosamente. ¡Quién lo iba a decir! El adormilado Registrador de la Propiedad parece despertarse al fin y promulgar las primeras medidas, insuficientes pero serias (¡las hubiese tomado hace años!...). Los propios periódicos del Sistema (sólo hablo de ellos; nunca miro “el invento del Maligno”, que diría Dragó) dejan de usar el melifluo término de soberanistas para emplear palabras tan sencillas como claras: secesionistas, independentistas… (Sediciosos llegará cuando, proclamada la sedición, impedidos los pasteleos que tanto desearía el Registrador, se encuentren entre rejas los delincuentes.) ¡Y la gente, sobre todo la gente!... Ahí está por fin esa gente nuestra: amorfa, indolente, carente de resuello en el alma y de sangre en las venas; esa gente que sólo vibraba cuando ganaba la Roja; esa gente, ese pueblo que empieza ya a colgar banderas en balcones y ventanas al tiempo que aclama a las tropas que parten al frente.

No toda la gente, por supuesto. Ni siquiera —hoy por hoy— la mayoría. Los apátridas e indiferentes siguen siendo, ¡faltaría más!, dominantes. ¿Qué queréis? No es en cuatro ni en cuarenta días como se curan cuarenta años de adoctrinamiento en la destrucción de la idea de un Destino común. Máxime cuando los apátridas y destructores siguen empeñados en que la afrenta sólo va contra la Constitución y la Democracia: esa cosa implantada hace algunas decenas de años. No contra España: esa cosa implantada hace algunas decenas de siglos.

Mientras tanto, un clamoroso silencio se oye todos los días, a todas horas, procedente del Palacio de la Zarzuela.


¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


COMENTARIOS
jueves, 28 de septiembre de 2017

Es cierto

Absolutamente de acuerdo. LLlevamos 40 años de negación de la nación, de la Patria, de nuestro hogar... No nos asombre el que se llevan los muebles ante nuestras narices.

# Publicado por: miguel (madrid)
  AÑADIR UN COMENTARIO  
  Nombre:  
  Localidad:  
  E-mail (*):  
  Clave (*):
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado, si no lo está pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
 
  Titulo:  
  Comentario:
* La extensión máxima de los comentarios es de 1.500 caracteres. La página está destinada a efectuar comentarios puntuales y no a desarrollar largos artículos que nadie ha solicitado.
 
 
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen de su izquierda
 
  * El e-mail nunca será visible  
      
  CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website Elmanifiesto.com tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de Elmanifiesto.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Elmanifiesto.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
 
Otros artículos de Javier R. Portella
El Homo festivus se casa (consigo mismo)
¿Perder las próximas elecciones? Nada perderían Rajoy y los suyos
100 años: 100 millones de muertos. Y una paradoja de por medio
¿Qué demonios estuvieron (o están) trapicheando?
En España empieza a amanecer
Dos sediciosos al trullo
¿Nos vamos a tragar el sapo?
El timo del tocomocho
Resurrexit
¡Gracias sean dadas a los separatistas!
El felón promete pastelear con los golpistas
Mariano Kerensky no se entera
Banderita, tú eres roja. Banderita, tú eres gualda
Ya que tanto les gustan las leyes…
La paradoja de la Cataluña identitaria y… nihilista
La Cataluña sometida a la dhimmitud
¡A por los (verdaderos) culpables!
Los 300 de Ceuta
"¡Turistas fuera!" "Refugees Welcome!"
Vuelve un héroe a morir. Vuelven los cerdos a gruñir
Reflexiones después de la derrota
¿Y ahora qué?
De "Bienvenido, Mister Marshall" a "Bienvenido, Mister Trump"
Renace la identidad europea. Se espantan los apátridas
Un fantasma recorre Europa: el populismo identitario
El autobús, el pene y la vulva
¿Existe un populismo de izquierdas? El caso de Podemos
Las provocaciones a la Trump… y a la friki-facha
Los tiempos cambian
«Fidel Castro is dead!» (Donald Trump)
Napoleón, el comunismo y Donald Trump
Contra la plebe alta y la plebe baja
Las feministas islamistas
Los bonachones escupen sobre la muerte de un torero
Ganó el Brexit. Ganó Europa: la verdadera
La disidencia a través de la belleza
Europa: nuestra patria carnal
La gran biografía de Wiesenthal sobre Rilke
Ada Colau sigue combatiendo al monstruo turístico
El fascismo y la libertad
La papilla electoral
José Antonio Primo de Rivera: el político que amaba la poesía
La mayor de las Casualidades
¿Alcaldes rojos?
Asciende Podemos. ¿Peligra el Sistema?
El mayor delito de Rodrigo Rato no es el que se cree
Semana Santa: cuando se entremezcla lo pagano y lo cristiano
Nuestras «élites» alientan la infamia del «arte» oficial
«Dios ha muerto», pero los dioses renacen
El que dice "Patria" con orgullo también dice lo que dicen los pro etarras que con él están
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
1 SERTORIO
Víctor Laínez, ¡Presente!
2 SERTORIO
La nueva desigualdad
3 Las golfas-monjas
4 Tórtolos...
5 Autocentrar el desarrollo para poner fin a la mundialización neoliberal



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |