''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Jueves, 26 de abril de 2018 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
La detención del jefe de los golpistas
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier R. Portella


JAVIER R. PORTELLA
El artebasura contemporáneo

SERTORIO
Titulitis

JOSÉ JAVIER ESPARZA - JOSÉ ALSINA
"¿Liquidar Mayo del 68?"

BEATRIZ VILLACAÑAS
Contra miedo y marea. Pensamientos para hacer frente
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Editar un libro
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Quiero publicar un libro
TRIBUNA
Desestabilizando

La catedral volada por Stalin en 1931 y ahora brillantemente reconstruida.

Escribo este artículo desde Moscú, lo que supongo que constará como agravante el día que el Sistema desencadene su caza de brujas contra los que osamos pensar que Rusia es un país decente y poderoso.
Sertorio

5 de enero de 2018
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos
 Aumentar tamaño Disminuir tamaño Reestablecer tamaño  

SERTORIO


Escribo este artículo desde Moscú, lo que supongo que constará como agravante el día que el Sistema desencadene su caza de brujas contra los que osamos pensar que Rusia es un país decente y poderoso y que más nos valdría no buscarnos líos con un gigante. Sin embargo, por lo que me acaban de mandar de la prensa digital española, parece ser que Putin planea desestabilizar a Europa, ni más ni menos, con una serie de páginas web que nadie conoce y de cuya existencia me he enterado gracias a los plumíferos de la biblia progre –El País del veintinueve de diciembre–, que se meten ahora a censores eclesiásticos de lecturas y links cibernéticos. Muy enclenque debe de ser el engendro ese de Bruselas cuando un par de blogs puede amenazarlo.

Como se supone que estoy metido de lleno en la cueva del oso ruso, en el centro geométrico del eje del mal e incluso resido a muy pocos metros del arcano Kremlin, creo que podré iluminar al lector con unas impresiones volanderas, intrascendentes y, por lo que se ve, “desestabilizadoras”.

Lamento tener que desilusionar a quienes se crean que les voy a contar una de James Bond: Moscú se parece mucho a cualquier ciudad europea, desde París a Berlín, y en ella se encontrarán las mismas tiendas, semejantes atascos, idénticos coches y un ajetreo quizás más intenso que en sus metrópolis gemelas. En fin, aquí todo es igual que entre nosotros y, sin embargo, todo es diferente. Para empezar, el paseante verá niños y madres jóvenes, a las que no les parece un insulto machista el que uno les ceda el paso o les abra la puerta. Al revés que los europeos, el pueblo ruso no quiere desaparecer, no siente la menor tentación de suicidarse y de favorecer un Gran Reemplazo, como sucede en la Europa de las plutocracias. Debido a eso, su gobierno fomenta la natalidad y pretende superar el desaguisado demográfico de las eras de Yeltsin y Gorbachov. Horrible, ¿verdad? Este monstruo de Putin quiere llenar de hogares con niños la extensa, inacabable Rusia. Por lo visto, no se ha dado cuenta de la ventaja que supone abrir las fronteras a flujos millonarios de mano de obra barata, a ser posible musulmana, mientras la población nativa se dedica a criar perros y gatos y a casar hombres con hombres y mujeres con mujeres. Dentro de cien años, rebus sic stantibus, Europa será un conjunto de taifas más o menos islamizadas y africanizadas, pero Rusia seguirá siendo una nación cristiana y euroasiática. Frente a la imparable tribalización de Occidente, Rusia se mantendrá unida y cohesionada.

Otra cosa que salta a la vista es que el gobierno ruso no es cristofóbico, como los de las oligarquias europeas. Al revés, en los últimos decenios la defensa de la fe ortodoxa –la única de las iglesias cristianas que sigue viva y no se ha traicionado a sí misma– y su fomento como factor decisivo de la identidad nacional rusa han contado con el apoyo incondicional de Putin. Y eso no ha impedido al islam, al budismo o a las demás religiones de la Federación Rusa ser respetadas y defendidas. La afirmación de la ortodoxia de Rusia no supone la persecución o el maltrato de los fieles de otras creencias con medidas discriminatorias.

Basta con que el lector observe algunos gestos de Putin o de sus ministros y generales, o que, paseando por Moscú, se fije en la enorme estatua de San Vladímir, para que comprenda que no se trata de un cristianismo de boquilla y sentimentaloide, como el de los presidentes norteamericanos, sino de la fe milenaria de la popular tradición ortodoxa. El visitante del centro de Moscú descubrirá en el horizonte de esta ciudad magnífica los resplandores de la dorada cúpula del Jram Jristá Spasítyelya, el Templo de Cristo Salvador, catedral edificada en 1883 y volada por Stalin en 1931, que quería ocupar ese espacio con un monumento a los soviets. Milagrosamente, los cimientos se inundaron y Stalin se tuvo que conformar una piscina. En los años noventa fue reconstruida por entero, como símbolo de la permanencia de Rusia en la fe cristiana. Es una obra colosal, lujosa y en la que no se ha ahorrado en gastos, pero cuya espectacular resurrección se produjo tras siete décadas de un despiadado experimento laicista en la extinta Unión Soviética, que costó centenares de miles de vidas entre los religiosos, que supuso la voladura de templos y monasterios, el saqueo de las joyas y relicarios, la quema masiva de iconos y la aniquilación de la herencia artística y cultural de la iglesia ortodoxa. Bruselas y el mundialismo pretenden llegar a idéntico fin, pero de un modo más insidioso: mediante la corrupción moral, el materialismo más grosero y el culto omnipresente a Mammón, dios único y verdadero de la Unión Europea. Y lo han conseguido: los comisarios de Bruselas triunfan donde fracasó Stalin. Sólo desterrando el cristianismo se pueden implementar las medidas antinatalistas de la plutocracia dominante entre los europeos nativos, condición sine qua non del Gran Reemplazo.

 Los rusos tienen una mentalidad colectiva mucho más fuerte que cualquier otro país, salvo Japón; su manera de pensar en el nosotros más que en el yo les ha permitido resistir lo irresistible y vencer a enemigos mucho más poderosos y eficientes Tienen un fuerte amor a la patria y un no menos intenso sentido del Estado, de la necesidad de un ser colectivo que organice la vida común y evite esa calamidad que de vez en cuando agita y arruina Rusia: la Smuta, los disturbios, las épocas turbulentas de discordia y caos, la última de las cuales empezó hace un siglo con la guerra civil de 1918-1920. Los años ochenta, los noventa y el inicio del siglo actual fueron algo parecido, aunque en una escala mucho más benigna. La generación que conoció aquello sabe lo importante que es un Estado fuerte y una comunidad nacional que tenga conciencia de su cohesión. La ineficacia y la miseria de la herencia comunista se superaron en cuanto Putin y las instituciones que lo apoyan recuperaron el poder, apartaron a los aventureros mundialistas del control político y se restauró el sentido del Estado. Hoy los rusos son más ricos y libres de lo que nunca lo han sido en los últimos cien años: es normal que la popularidad de Putin alcance cotas estratosféricas. Recordemos, además, que el presidente de Rusia es un hombre que llegó al gobierno de la Federación después de una larga y nada fácil experiencia de estadista, en medio del desastre de los años noventa y de comprobar qué tipo de “ventajas” trae abrirse a Occidente. El patriotismo ruso, inagotable, ha servido a los dirigentes del Kremlin para marcar unos objetivos y un espíritu. De esta manera, la Rusia nihilista y miserizada de los noventa está hoy unida, se siente orgullosa de sus logros y disfruta de un nivel de vida decente, sobre todo si se compara con lo que se llegó a sufrir hace veinte años. No es Putin el que ha resucitado a Rusia, han sido todos los rusos bajo un mandatario inteligente, que sabe que se debe a su pueblo y a su Estado y no a los lobbies multinacionales.

El éxito de Putin es intolerable. Hoy los rusos viven mucho mejor que sus padres o sus abuelos, mientras a los europeos se nos dice que nuestros hijos vivirán peor que nosotros, aduciendo unas misteriosas leyes del mercado y una inevitable y beneficiosa (¿para quién?) globalización. Las campañas de odio de la prensa occidental contra el presidente de la Federación Rusa son continuas. Tienen nulo éxito aquí, en Rusia, donde saben muy bien de qué les libró su líder, al cual van a poder reelegir o no dentro de poco. Pero la mentira permanente sobre Putin busca ante todo fomentar un prejuicio en la opinión europea, para que crea que su degradada ratonera moral, apadrinada por los peores poderes del planeta, es un paraíso. Desde luego que lo es para las grandísimas fortunas, pero no para los millones de miembros de las clases medias proletarizadas, cuyo empleo cada vez es más precario y cuyo sueldo cada vez mengua más, gracias a la competencia a la baja de los nuevos europeos y a la apertura a nuevos mercados, eso que sus beneficiarios llaman mundialización. ¿Qué pasaría si cundiera el ejemplo ruso? En principio es difícil que eso suceda en Europa, dada la mentalidad individualista y la moral degenerada que impera, fruto venenoso del sesenta y ocho que ahora es regla a seguir. Un continente que ha hecho de la corrupción moral un modo de vida y que pisotea con su legislación las instituciones básicas de la sociedad, difícilmente podrá regenerarse sino es a través de una muy dura penitencia. La inversión de los valores es tan irremediable, su perversión tan absoluta, que no se puede esperar un resurgir moral, material y político sin un profundo cambio en la forma en que los occidentales ven el mundo. Pero la Historia tiene sus imprevistos. Y más vale prevenir. Por eso, por el ejemplo, por el buen ejemplo, Putin desestabiliza. De ahí la persistente campaña de insidias contra el hombre que derrotó en Siria y en Chechenia a un enemigo que la UE nos está metiendo en casa. Es peligroso que descubramos que la patria, el Estado, la soberanía nacional, la familia, la tradición y la espiritualidad existen y que son fuerzas sociales constructivas. Eso es lo que ha descubierto Rusia tras setenta años de marxismo radical, pero nuestro Sistema necesita átomos disgregados al máximo para poder sobrevivir en el caos que necesariamente producen sus rapiñas. Rusia es justo todo lo contrario. Por eso la atacan y por eso la defendemos.

¡Qué le vamos a hacer! ¡Seguiremos “desestabilizando” en próximas entregas!


¿Te ha gustado el artículo?
Su publicación ha sido posible gracias a la contribución generosa de nuestros lectores. Súmate también a ellos. ¡Une tu voz a El Manifiesto! Tu contribución, por mínima que sea, dará alas a la libertad.
Aportar
¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


COMENTARIOS
martes, 09 de enero de 2018

Y no obstante

estamos despertando. No lo digo solo por Susana o Derechón, es que el influjo ruso poco a poco va calando entre nosotros, al menos en cuanto a la admiración por el Presidente Putin. No en vano me dicen que estos de la UE y sus ´´Open Society´´ le van a preparar una ´´espontánea´´ demostración de indignación cuando vuelva a ganar las elecciones, le van a montar una dosis de agit prop y manifas exigiendo ´´libertad´´ y otras hierbas que obligará a las autoridades a una lógica represión de las mismas y entonces le acusarán de todo lo peor. (Lo veremos).

# Publicado por: miguel (madrid)
domingo, 07 de enero de 2018

Blancura

Una de las cosas más impresionantes en Rusia es la blancura de la gente en cualquier aglomeración, algo que ya no puede verse ni en Inglaterra ni en Alemania ni en Holanda ni en Escandinavia, donde siempre hay focos de negratas y moracos rompiendo la armonía.

# Publicado por: Derechón (Aranjuez)
viernes, 05 de enero de 2018

Sondeo particular

Cuando estuve por esas tierras hice algunos sutiles sondeos al azar entre la población: los nostálgicos de Stalin (que los hay), los de liturgia ortodoxa diaria, los pequeños empresarios, los empleados, e incluso las mujeres que preferían seguir un estilo de vida occidental de discoteca y promiscuidad antes que casarse y dar hijos a la Patria todos estaban encantados con Putin, todos votaban a Putin. En algunos casos. recuerdo una ´´solterona´´, de 38 años y nulípara (algo rarísimo allí) se quejaba de que Putin no fuese lo suficientemente duro. Echaba de menos más ´´fuerza´´ en el hombre fuerte de Rusia.
¿Putin un dictador? Es posible. Pero es un dictador con el apoyo masivo de su pueblo.
Por otro lado, da gusto en Rusia ver a un pueblo tan culto, que va al ballet, que escucha a Tchaikovski y a Prokofiev en lugar de reguetón y que va al hockey sobre hielo en lugar de a esa escuela de retraso mental y vulgaridad llamada ´´fútbol´´.

# Publicado por: Derechón (Aranjuez)
viernes, 05 de enero de 2018

La pesadilla de los globalistas

La alianza de las naciones europeas con Rusia (sus materias primas más la industria centroeuropea y la agricultura del Sur) es la mayor amenaza contra el dominio del capitalismo especulativo anglosajón. Tienen que evitarla a toda costa hundiendo a Europa en la deuda impagable, el caos migratorio y las ideologías antisociales:
http://latribunadecartagena.com/not/3936/la-ola-de-propaganda-antirrusa-pretende-buscar-en-moscu-el-chivo-expiatorio-para-tapar-la-verdadera-injerencia-de-george-soros

# Publicado por: Susana (León)
  AÑADIR UN COMENTARIO  
  Nombre:  
  Localidad:  
  E-mail (*):  
  Clave (*):
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado, si no lo está pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
 
  Titulo:  
  Comentario:
* La extensión máxima de los comentarios es de 1.500 caracteres. La página está destinada a efectuar comentarios puntuales y no a desarrollar largos artículos que nadie ha solicitado.
 
 
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen de su izquierda
 
  * El e-mail nunca será visible  
      
  CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website Elmanifiesto.com tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de Elmanifiesto.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Elmanifiesto.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
 
Otros artículos de Sertorio
Titulitis
Siria
Sweet home Alabama
Pequeñeces
Charity business
La farsa de Waterloo
El mal francés
Sarmat
Breviario de "Uropa"
Monseñoras
El suicidio de un imperio
Lovecraft
El himno de Marta
Bombarderos
El peligroso oficio de historiador
ZPP
Imperialismo pagano
El riesgo
El Ministerio de la Verdad
Las brujas salen de caza
Imperialismo pagano
Tributo al genio
Intromisiones
Eurocidio:Guadalete, Kosovo, Mohacs..., Bruselas
In memoriam August Ames
La isla de los caníbales
¿«Cultura» de masas?
Víctor Laínez, ¡Presente!
La nueva desigualdad
ARA San Juan
Farsa en La Haya
Arte y poder
¿Ciberpiratas rusos?
La era Trump
Los hackers
Gary Snyder: "La mente salvaje"
El corazón de las tinieblas
De bobos, traidores y cobardes
El Hereu
Elogio de la Casa de Austria
Con esteladas y a lo loco
La balconada
Hooters
Un siglo de Spengler
El dedo y la llaga
Sacar los tanques
Cabalgar el tigre: Dragó
Unir no es sujetar
A tal Señor, tal honor
En el limbo
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
1 El virus borbónico en España
2 SERTORIO
Titulitis
3 JOSÉ JAVIER ESPARZA - JOSÉ ALSINA
"¿Liquidar Mayo del 68?"
4 JAVIER R. PORTELLA
El artebasura contemporáneo



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |