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    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

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Jueves, 22 de febrero de 2018 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
Renace Roma
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Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier R. Portella

Dadas las actuales circunstancias, ¿cuál se debería proponer como himno nacional?
El de Marta Sánchez. Tal vez tenga cosas mejorables, pero no nos hagamos los finolis: es lo mejor que en las circunstancias actuales se puede tener.
El de Pemán. Es poéticamente el mejor. Nadie hoy lo va a cantar y ni siquiera entender, ya lo sé. Pero me da igual. Yo sólo soy un esteta.
El de Manolo Escobar. Es un poco vulgar y chunda, chunda, pero es el que todo el mundo canta hoy.
El actual himno mudo. Aunque... ¿no sería mejor dejarnos de himnos y mandangas como lo piden los compañeros y compañeras Iglesias, Echenique y Calvo?

SERTORIO
El himno de Marta

ALAIN DE BENOIST
Objetivo: decrecimiento

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
Un gallo para Asclepio

FRANCISCO NÚÑEZ ROLDÁN
El patíbulo de Tyburn

ANNA GRAU
Viaje al pasado, a la tribu y a TV3
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TRIBUNA
Bombarderos

En la Dresde martirizada por los aliados se salvó milagrosamente esta estatua de August Schreitmüller llamada "Die Gute", es decir... "La Bondad".

América reina en los cielos y vuela sobre la tierra como un voluble huracán de fuego.
Sertorio

14 de febrero de 2018
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SERTORIO


El 13 y el 14 de febrero de 1945, hace ya setenta y tres años, la ciudad de Dresde fue destruida por la aviación aliada; una innecesaria y salvaje acción que ordenó el propio Churchill. Todavía hoy se discute el número de víctimas, con la corrección política empeñada en disminuir al máximo la cantidad, no se vaya a poner en duda la
primacía moral del atlantismo. Hay una serie de barbaridades en los estertores finales de la II Guerra Mundial que demuestran una evidente sed de sangre por parte de las democracias vencedoras, como el bombardeo brutal de Pforzheim, diez días después de Dresde, donde murió el treinta por ciento de la población. Los japoneses también sufrieron de manera atroz estas campañas de terror aéreo aliado, que incendiaron leves ciudades de madera y papel, como Tokio, y cuyos daños fueron aún más graves que los sufridos por las capitales alemanas. Como remate a su acción liberadora, el presidente Truman decidió liberar la energía atómica sobre el cuerpo inerme de Japón en Hiroshima y Nagasaki. Años después vendrán el napalm en Indochina, las bombas inteligentes sobre Bagdad, el censuradísimo apocalipsis de Mosul y un sinfín de localidades arrasadas desde el aire, sometidas a la vindicta americana y sin medios para poder defenderse de ella.

Aquí no vamos a discutir detalles técnicos ni históricos, sino concepciones políticas y hasta estéticas. La guerra aérea es la forma de combate americana. Aunque ideado por los británicos, el bombardeo estratégico es hoy monopolio de los Estados Unidos y su forma ideal de intervenir. América es su aviación. En ella, el imperio del dólar posee el equivalente de las legiones romanas y los tercios españoles. La lección más importante de 1945 fue que desde el aire la guerra cuesta menos muertos a quien lo domina: se pueden destrozar a muy bajo precio las redes de transporte, las viviendas, la alimentación y los servicios esenciales para la vida civil. Si a eso se le une un aliado, como la URSS en 1945, dispuesto a dejar varios millones de soldados en el campo de batalla para vencer al ejército enemigo frente a frente, la guerra resulta asequible, ya que los ataúdes los pone el socio. Además, el ataque aéreo tiene una índole muy técnica y aséptica: quien lo protagoniza –el piloto de un avión o los oficiales que activan o disparan un misil– no se manchan de sangre, no se implican en lo que sucede bajo la tormenta de fuego que desencadenan. Olímpicos, sus pájaros metálicos pasan a miles de metros por encima de los resplandores del Hades. Vuelven limpios a casa, como si no hubiesen matado a nadie. Para un país tan puritano e hipócrita como Estados Unidos, tan reacio al contacto físico, a contemplar de manera directa la enfermedad, la pobreza y la muerte, la guerra aérea es un velo que tapa los cadáveres y las ruinas a los ojos del televidente, un videojuego más.

Como los ingleses, los americanos se han caracterizado por ser muy ahorrativos con la sangre de sus ciudadanos y alegres derrochadores con la de sus aliados. Rusia ha conocido algo de esto en las dos guerras mundiales. Además, Hollywood explota maravillosamente bien sus hechos bélicos y los incrusta en el cerebro de los espectadores: ¿cuántas veces no hemos escuchado a los filisteos de turno decir que sin Normandía Europa no se hubiese sacudido nunca el dominio nazi? Sin embargo, es justo al revés: Stalingrado, Kursk, la Operación Bagratión..., es en Rusia donde se desangra Alemania. Basta con un simple dato: el soldado de la Wehrmacht que combatía a los anglosajones se consideraba afortunado, poco menos que de permiso. Adonde nadie quería ir era al Frente del Este.

La guerra aérea es muy americana, muy calvinista y muy burguesa. No pretende la destrucción del ejército enemigo ni de su industria, sino de sus transportes y de los medios de vida de la población, actúa como un usurero que poco a poco ahoga a su víctima. En buena medida, esto se debe a su visión economicista del mundo, que desprecia el valor militar y va a lo práctico. Un país no puede funcionar sin víveres, carreteras, energía ni ferrocarriles. Que el precio de esa estrategia sea la muerte de civiles no combatientes por centenas de millares poco importa. Todavía nadie ha tipificado el delito de genocidio aéreo.

Por otro lado, el ejército yanqui de tierra no es lo que se dice una fuerza ejemplar, pese a todas las películas que nos inundan con sus hazañas bélicas. En Corea, en Vietnam, en Afganistán, no ha sabido sostener una guerra contra un enemigo resuelto, al que los bombardeos no le dañan demasiado, debido a su atraso económico y a su voluntad de morir por una causa. Al final de la Segunda Guerra Mundial, su pésimo desempeño contrastó con la eficacia soviética: los yanquis avanzaban medrosamente por Francia mientras los rusos cubrían distancias inmensas en un par de semanas. El ejército americano es estupendo en acciones que requieren una enorme potencia de fuego y una acción fulminante, pero carece de las virtudes de constancia y autosacrificio de los ejércitos clásicos: sirve para matar, pero no para morir.

Los bombardeos crean el caos. Y en eso los Estados Unidos son unos magníficos artífices: allá donde intervienen no vuelve a crecer la hierba, como en Vietnam y Camboya –¿se acuerda alguien del régimen de Lon Nol, cuya ineptitud y corrupción, pagada por Kissinger, puso el triunfo en bandeja a los khmeres rojos?–, por no hablar del Oriente Próximo de las primaveras árabes o de ese Afganistán que se iba a democratizar en 2001. Bajo los americanos y su tecnología, el mundo se ha vuelto mucho más inseguro que cuando británicos y franceses imperaban a golpe de mapa, cañonera y bayoneta. Quizás por ese empeño en hacer la guerra desde el cielo y no bajar a tierra firme con la firme intención de quedarse. La forma en que Estados Unidos ejecuta ahora sus guerras recuerda más a una expedición de saqueo que a una construcción imperial. América arrasa un país y luego se retira, dejando una estela de corrupción y guerra civil. El resultado del conflicto es lo de menos: Washington ha hecho gasto, ha lanzado unos cuantos misiles, ha probado su fuerza aérea in anima vili y ha pagado a sus proveedores unos suculentos contratos de armamento, que son los que sacan la economía yanqui adelante. Todos salen ganando, menos los cobayas de la democratización, la gente que vive y muere en el suelo.

América reina en los cielos y vuela sobre la tierra como un voluble huracán de fuego.


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COMENTARIOS
sábado, 17 de febrero de 2018

War es War

Creo que una guerra es una guerra., Todo y todos contra todo y todos. No hay como en los juegos infantiles ´´barrera´´. No hay nada estanco. Nada es justificable, pero todo es ´´merecido´´. Mucha hipocresía a posteriori... Mucho ´´eso no vale´´.. Una guerra es una guerra. Aunque duela , aunque moleste.

# Publicado por: Puig (Valencia)
jueves, 15 de febrero de 2018

más sobre bombardeos

El primer bombardeo sobre población civil fue el de la aviación del Frente Popular sobre Tetuán el 18 de julio de 1936.
Querían sublevar a los marroquíes contra los nacionales y produjeron justo el efecto contrario.
Pero una cosa es el bombardeo sobre civiles, desgraciadamente típico de toda guerra (con aviones, cañones y hasta catapultas), y otra el genocidio aéreo, la destrucción masiva y sistemática de las infraestructuras civiles de la población no combatiente. Algo que en sociedades industriales es la muerte de miles de niños y mujeres.


# Publicado por: sertorio (cáceres)
jueves, 15 de febrero de 2018

Bombardeos en España

¿No fueron los primeros bombardeos aéreos a población civil los de la Legión Cóndor en España?

# Publicado por: Derechón (Aranjuez)
jueves, 15 de febrero de 2018

TODA LA RAZÓN SERTORIO, enhorabuena

Comparar un Stuka, avión diseñado para el bombardeo de apoyo en asalto portador de una bomba para lanzarla en picado a baja altura contra un blanco concreto con los bombardeos pesados B-32, Lancaster etc de los aliados, diseñados para bombardeos masivos a gran altura (es decir, para arrasar ciudades, no objetivos precisos) es desconocer las tácticas aérea por completo. La aviación alemana se diseño para la Brizkieg, la aliada para arrasar naciones. Así, murieron más franceses por bombardeos aliados que combatiendo a los alemanes. Y bastantes italianos. Los propios aliados diseñaron al jefe de los brutales ataques contra las ciudades europeas ´´Bomber Harris´´.

# Publicado por: jj (PAMPLONA)
miércoles, 14 de febrero de 2018

bombardeos

Por supuesto que los nazis bombardearon: ahí están Rotterdam, Coventry y Minsk. Pero no diseñaron una ´´política´´ de bombardeo estratégico, es decir, de aniquilación de la vida civil enemiga desde el aire: dejar sin techo y sin servicios básicos a los no combatientes. Táctica que consiste en bombardear zonas residenciales. Ninguna ciudad inglesa sufrió una tormenta de fuego como Hamburgo o Dresde (recordemos: se lanzaban bombas perforadoras para sacar a la gente de los refugios y luego se lanzaban las bombas de fósforo, que la quemaban viva).
Los bombardeos alemanes sobre Londres (spt.1940) empezaron después de los bombardeos ingleses sobre Berlín de agosto de 1940. Las V1 y V2 fueron armas de represalia, pero su daño material fue escaso. Recordemos que la Luftwaffe era una aviación de combate y ataque a tierra, diseñada para acompañar las operaciones del Ejército. Nunca tuvo una gran flota de bombarderos pesados equiparable a la inglesa. Harían falta miles de stukas para destruir una ciudad, eran aviones de bombardeo en picado que sirven para destruir un tanque o hundir un barco, pero son irrelevantes en el ataque a núcleos urbanos. Ni siquiera el He-111 estaba diseñado para esa función. No es equiparable a un Lancaster o a un Halifax.
Repito, el bombardeo estratégico es una táctica anglosajona y capitalista, no por eso menos genocida.

# Publicado por: sertorio (cáceres)
miércoles, 14 de febrero de 2018

Bombardeos aéreos alemanes

Sin desmerecer la barbaridad y cobardía norteamericana, con su guerra teledirigida y a distancia por el aire, que arrasa pueblos sin distinguir sí son blancos civiles o militares, no debe omitirse ni olvidarse que fueron los alemanes los que comenzaron en la 2GM los bombardeos aéreos sobre Londres, sin importar la destrucción de una buena parte de la ciudad y de población civil, mediante sus bombarderos Stuka y bombas aéreas V1 y V2, antecedentes directas de las armas que utilizarían luego los americanos y europeos en el resto del mundo.Siguieron varias ciudades europeas que no era x blancos militares e incluso para diezmar levantamientos civiles. Dresde fue bombardeado por americanos e ingleses.

# Publicado por: Emile (Santiago)
miércoles, 14 de febrero de 2018

Marines

Muy interesante lo de la incompetencia de la infantería yanki.

# Publicado por: Derechón (Aranjuez)
miércoles, 14 de febrero de 2018

quién gana

Para mi que los que ganan con las guerras no son siquiera los americanos, son los fabricantes de armas, los banqueros que financian a los gobiernos que las compran y los industriales que se adueñan de los recursos naturales del país sometido, y los banqueros que financian la reconstrucción del país que sufrió el bombardeo. Los americanos son sólo tontos útiles que le hacen el trabajo a estas elites que adoran a Mammon, dios del dinero. Aunque piratas son los anglosajones, no se puede uno fiar de ellos.

# Publicado por: Requiario (Madrid)
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