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¿Fascismo en Italia? Decreto dignidad

De izquierda a derecha (en la foto): Matteo Salvini (Lega) y Luigi di Maio (5 Stelle).

Estos tres destacados dirigentes de Podemos que, junto con Jorge Verstrynge, se aprestan a constituir una corriente antinmigracionista dentro del partido, han publicado este artículo en el que se elogia la política laboral del gobierno italiano compuesto por la Lega y el movimiento 5 Stelle. Algo que en España, salvando todas las distancias, equivaldría a un gobierno VOX-Podemos…
Julio Anguita, Manuel Monereo y Héctor Illueca

19 de septiembre de 2018
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JULIO ANGUITA, MANUEL MONEREO Y HÉCTOR ILLUECA

 
La aprobación del llamado “Decreto Dignidad” por parte del gobierno italiano ha provocado furibundas reacciones en diversos círculos políticos y empresariales. La multinacional alemana Foodora abandona Italia. Lejos de toda prudencia, las principales organizaciones patronales amenazan con despidos masivos. El día de su aprobación en el Senado, los representantes del Partido Demócrata exhibieron carteles en los que podía leerse #ByeBye lavoro (“Adiós trabajo”), lo que motivó que la presidenta de la cámara los llamara al orden. Periodistas a sueldo de las finanzas han emprendido una campaña sin precedentes contra el artífice de la norma, Luigi di Maio, el joven ministro de Trabajo y vicepresidente del país transalpino. Hasta los sindicatos han manifestado su oposición al Decreto, aunque en este caso por motivos muy distintos a los anteriores. Lo cierto es que el Decreto Dignidad ha abierto un intenso debate en la sociedad italiana sobre los parámetros que rigen las relaciones laborales y, más allá, sobre las políticas sociales y económicas aplicadas en Europa desde la aprobación del Tratado de Maastricht.

¿A qué viene tanto ruido? Empecemos por contextualizar el Decreto Dignidad en la historia de la legislación laboral italiana. Una historia, por cierto, que resultará familiar a los lectores españoles. Durante los últimos treinta años, las sucesivas reformas laborales han desregulado el mercado de trabajo y han generalizado la precariedad laboral: la Ley Treu (1997), la reforma Biaggi–Maroni (2003), los denominados “bonos de trabajo” (2008), la Ley Fornero sobre las pensiones (2012)… estas y otras normas fueron construyendo un mercado laboral precario y desregulado en el que los empresarios tienen por entero la sartén por el mango. La culminación de este proceso fueron las reformas acometidas por Matteo Renzi en los años 2014 y 2015, que implantaron el llamado “contrato único” (despido libre) y la contratación temporal sin causa como formas ordinarias de gestión de la mano de obra en las empresas. O sea, precariedad para todos y en todas partes. Recordemos, sin acritud, que por aquel entonces el actual presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, consideraba a Renzi su principal referente en Europa.

Partiendo de esta base, no puede negarse que el Decreto Dignidad constituye un punto de inflexión en las políticas sociales aplicadas en Italia desde la irrupción del neoliberalismo. Se dirá, con razón, que la norma no cuestiona el paradigma dominante del mercado de trabajo y que serían necesarias reformas mucho más profundas y ambiciosas. Así es. Pero ello no debería impedirnos valorar en su justa medida el Decreto Dignidad.

Veamos sucintamente su contenido. Para atajar la precariedad laboral, se reduce la duración máxima de los contratos temporales de 36 a 24 meses y, todavía más importante, se restablece el principio de causalidad en la contratación temporal a partir del primer año de vigencia del contrato, de modo que éste sólo podrá prorrogarse cuando existan circunstancias temporales y objetivas que lo justifiquen. Aún más, con afán evidentemente disuasorio, se incrementa significativamente la indemnización por despido de los contratos temporales y se penaliza el uso abusivo de los mismos, aumentando la cotización adicional a la Seguridad Social en 0,5 puntos por cada prórroga del contrato.

Pero no sólo eso. El Decreto Dignidad establece también importantes restricciones a la deslocalización empresarial, sancionando a las empresas que abandonen el territorio italiano con la pérdida de las ayudas públicas vinculadas a inversiones productivas que hayan recibido, e imponiendo fuertes multas administrativas si la empresa se desplaza a países no pertenecientes a la Unión Europea. Aunque está por ver cuál es su eficacia, creemos que se trata de una decisión valiente al menos por dos razones: primero, porque supone un cuestionamiento de los principios que inspiran la construcción neoliberal del mercado europeo, señalando el nudo de problemas a los que muy pronto tendrá que enfrentarse el gobierno italiano; y, segundo, porque fortalece la posición de poblaciones laborales completas que hasta ahora asistían impotentes a la degradación sistemática de sus condiciones de vida y trabajo para “hacer de Italia un país competitivo” y “salvar los puestos de trabajo”.

Por último, pero no por ello menos importante, el Decreto Dignidad aborda la prohibición de la publicidad de las apuestas deportivas y juegos de azar, en la pretensión de erradicar una lacra social que golpea sin piedad a las familias italianas, especialmente a las más pobres y vulnerables. Con la única excepción de las loterías nacionales, la norma prohíbe cualquier clase de publicidad relacionada con apuestas y juegos de azar, efectuada por cualquier medio, incluyendo eventos deportivos, culturales o artísticos, transmisiones de televisión y radio, prensa diaria y periódica, publicaciones en general, vallas publicitarias e Internet. La lucha contra la ludopatía nunca ha sido fácil, tampoco en Italia, como evidencian las muchas iniciativas fallidas que se emprendieron en el pasado. Al proceder de este modo, el gobierno italiano está asumiendo la defensa de las clases populares frente a grupos de presión poderosos e influyentes que controlan los principales medios de comunicación a través de gigantescas inversiones publicitarias.

En nuestra opinión, la importancia del Decreto Dignidad no puede ser ignorada. El gobierno italiano parece ser el único que ha tomado nota de la importante Resolución del Parlamento Europeo aprobada el pasado 31 de mayo sobre la lucha contra la precariedad laboral, en la que se insta a los Estados miembros a erradicar el empleo precario y a promover el trabajo de calidad, seguro y bien remunerado. Es posible que las medidas laborales del Decreto sean insuficientes, pero rompen con el pasado reciente y transitan un nuevo camino. Las medidas contra las deslocalizaciones apuntan a las empresas que en mayor medida han explotado y precarizado el trabajo. La lucha contra la ludopatía implica la defensa efectiva de los más pobres y excluidos, de las personas que sufren la crisis y lo han perdido todo. Guste o no guste, el Decreto Dignidad constituye un notable esfuerzo por defender al pueblo italiano contra los señores de las finanzas y de las deslocalizaciones. En política hay que debatir sobre datos y hechos. Juzgar las intenciones es propio de inquisidores y pobres mentes que carecen de argumentos racionales. ¿Fascismo en Italia? Decreto Dignidad.

© Cuartopoder


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COMENTARIOS
jueves, 27 de septiembre de 2018

Vestas.

Con un Decreto Dignidad en España sería más difícil dejar en la calle a los trabajadores de Vestas, en León. Pero los medios no hablan de esto, no hablan de la necesaria protección al trabajador local frente a las embestidas de las deslocalizaciones, parte de las hijas bastardas de la globalización comercial y financiera. Prefieren manipular al personal con la política migratoria de la que son doble víctima tanto los inmigrantes (no se arregla nada cambiando el problema de continente y haciendo de oro a los negreros del siglo XXI con el concurso de las ONG al estilo de Soros y Cía.) como la población del país, que ve como la ´´solidaridad´´ y el ´´humanismo´´ se convierten en la excusa, la coartada de la patronal para recortar todavía más salarios, derechos sociales y laborales adquiridos, protección en los contratos, servicios públicos... etc., y todo eso en esa extraña alianza entre neoliberales y progres (bueno, tal vez no tan extraña).

# Publicado por: Franz Nacional-Popular (Reino de León)
viernes, 21 de septiembre de 2018

¿Fascismo en España?

España no es Italia ni en el primer tercio del siglo XX lo fue, por eso no hubo fascismo en España, ni lo es en este primer tercio de siglo XXI. Ni VOX es La Liga Norte, ni tampoco Movimento 5 estelle, las diferencias son muy obvias, La Liga Norte apoya a los separatistas catalanes y el Movimento 5 estelle no apoyan la inmigración ilegal. VOX es el único partido político que se ha querellado contra los golpistas de Cataluña y Potemos dice que España necesita 4 millones más de inmigrantes ilegales.

# Publicado por: españolito (Granada)
jueves, 20 de septiembre de 2018

¿Nazbol en España?

Si los firmantes de ese manifiesto se escindieran (o les echaran) de Unidos Podemos, podrían fundar un partido de corte nazbol, y llegar a algún acuerdo con VOX.
Política ficción.

# Publicado por: Derechón (Galapagar)
miércoles, 19 de septiembre de 2018

Todo está quedando muy claro

Los progres europeos prefieren a su gólem-Criatura de Frankenstein homosexual, negro, feminista y musulmán que al obrero italiano hetero y católico, como el marido de Sofía Loren en ´´Una jornada particular´´.
El Dalai Lama ha caído en desgracia después de Malmo: ahora resulta que es un ´´supremacista blanco´´. El progre occidental queda en shock: el budismo no es tan ´´guay´´ ni tan jipi como pensaba. Richard Gere y Bono le van a retirar el saludo al Lama. El budismo tiene entre sus símbolos a la esvástica y a fans tan sospechosos como Schopenhauer, Nietzsche, Jung y Alfred Rosenberg. Nunca se habían dado cuenta, según parece.
Sánchez desprecia a las prostitutas sindicalistas, Merkel reprende crudamente a su propio pueblo y defiende a muerte al invasor, las feministas piden ´´fronteras abiertas´´ para que venga el sarraceno y las viole, en el Reino Unido está prohibido criticar al islam, el acoso de la Comisión Europea a Hungría es casi un golpe de Estado.
Más claro, agua.

# Publicado por: Derechón (Galapagar)
miércoles, 19 de septiembre de 2018

Más vale tarde que nunca

Es una buena noticia que El Manifiesto, finalmente, se haya decidido a colgar este artículo que lleva bastante tiempo circulando por las redes. Es verdad, no afecta a los separatistas catalanes, pero su asunto es crucial. Felicidades, por tanto, amigos. Y una pequeña recomendación, si me permiten. Vayan olvidándose de VOX, una banda de panolis ultraliberales que de nacional solo tienen la pulserita. Seamos serios.

# Publicado por: Lucius de Geer (Granada)
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