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TRIBUNA
Por la creación de un Estado gitano

Los gitanos, ¿un problema hindu-europeo?

Jesús J. Sebastián

23 de septiembre de 2010
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JESÚS J. SEBASTIÁN

 Los “gitanos”, también conocidos como “rom, roma o romaní”, son un pueblo nómada –o mejor decir “itinerante”- procedente de Asia, concretamente del Subcontinente Indio, en la zona que actualmente ocupa la frontera entre los estados de Pakistán y la India. Su pretendido origen egipcio o babilonio (muy difundido por ellos mismos) está descartado. No digamos ya de sus leyendas sobre una procedencia misteriosa. El estudio de la lengua romaní – el romanò-, propia de los gitanos, confirmó que se trataba de una lengua índica, muy similar al panyabí o al hindi occidental. Además, los estudios genéticos corroboran la evidencia lingüística que sitúa el origen del pueblo gitano en dicha área geográfica.

Con todo, la inclusión de una persona como perteneciente al pueblo gitano depende no sólo de factores étnicos (únicos reconocidos por ellos, desde su visión etnocéntrica) sino también de indicios socioeconómicos (desde una posición eurocéntrica).

Existen en el mundo unos 12 millones de gitanos, 9 de los cuales residen –o mejor dicho, “se desplazan”- en Europa, continente en el que la mayor cuota se la lleva Rumanía (más de 2 millones) y con importantes minorías en otros países como España (800.000), Francia e Italia, países de recepción de su peculiar diáspora migratoria, que se ha visto incrementada, tras la caída del muro comunista, por una auténtica invasión romaní del occidente europeo procedente de los países del este, y que previsiblemente alcanzará cotas máximas con las actuales medidas adoptadas en varios Estados europeos (Austria, Chequia, Italia, Francia).
 
Los problemas fundamentales de este grupo étnico derivan de su desinterés por la integración y de la discriminación que sufren por parte de las poblaciones europeas de origen. En un principio, su confesionalidad cristiana les hizo ser bien acogidos en todo el continente europeo, pero pronto serían perseguidos por mendicidad y vagabundeo (Carlos V fue un maestro en la materia). La leyenda negra sobre los gitanos gira en torno a su nomadismo, su celo racial, sus costumbres ancestrales (magia, brujería), su falsa sexualidad, su apatía laboral, su tendencia a la delincuencia, su desinterés por la comunidad que les adopta, incluso –con más frecuencia de la deseable- su odio y desprecio a todo aquel que no acepte sus tortuosas leyes consuetudinarias. Con todo, hay que decir que en España los gitanos han logrado reubicarse, aparentemente, en condiciones bastante óptimas, situación, no obstante, que no ha estado exenta de conflictos entre los dos grupos étnicos (payos y gitanos).
 
La legislación represiva es muy antigua. De 1449 a 1783 -fecha en la que Carlos III equipara jurídicamente a los gitanos con el resto de los españoles, creyendo que la tolerancia aceleraría su integración en la sociedad- se dictan dos leyes punitivas contra ellos, con sanciones que iban desde el destierro o la cárcel hasta la prohibición de hablar su propia lengua. Una disposición de 1878, mantenida todavía en buena parte del siglo XX, establecía que los gitanos debían exhibir ante los agentes de la autoridad correspondiente, la cédula personal, la patente de hacienda y la guía de caballería, bajo pena de detención inmediata o embargo (en la práctica, confiscación automática).
 
En nuestro país, desde luego, sigue existiendo una especie de “apartheid” ibérico en forma de “gitanerías o barrios calorros” (además de los conocidos poblados de chabolas, donde reina el narcotráfico y el crimen organizado), donde la transición al nomadismo y la trashumancia al sedentarismo urbano, provoca el enfrentamiento entre clanes (ahora también, entre mafias), haciéndose difícil el mantenimiento de una mínima cohesión interna (que sólo se manifiesta cuando se unen contra los payos o se alían para seguir siendo subvencionados), todo lo cual explosiona hacia afuera en una acentuada tensión entre las dos comunidades raciales y sociales que no tiene indicios de terminar pacíficamente, sino todo lo contrario.
 
El proyecto de construir un Estado Romaní, idealizado por una pretendida “nación gitana”, bajo el nombre de “Romanestán”, actualmente es una entelequia. En un principio, este Estado se situaba en alguna parte de Somalia o Sudán, posteriormente al norte de la India y Pakistán (una vuelta a los orígenes), actualmente debería pensarse en la despoblada área euroasiática, en las estepas ocupadas por las etnias exsoviéticas de origen turco-mongol (con permiso de los iranios), un espacio geográfico muy apropiado para su estilo de vida nómada (o semi-sedentaria, pero nunca más parasitaria). Pero este proyecto ideal -seguramente, la mayoría de los ciudadanos europeos mostrarían su conformidad- carece de fuertes mentores políticos y económicos que sí concurrieron en la formación del Estado de Israel. Tampoco existe un suelo que reclamar (aunque sea retrocediendo varios milenios como los hebreos), donde los gitanos hubieran tenido una vida organizada socialmente autónoma. Sin embargo, considero que la creación de un Estado gitano independiente (pero vigilado y tutelado por la Unión Europea y Rusia) es una necesidad acuciante que deberá plantearse en un futuro inmediato. Está mal decirlo (pensarlo en silencio sería lo correcto), pero los problemas étnicos no se solucionan con expulsiones o discriminaciones, aunque tampoco con integraciones y subvenciones.

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COMENTARIOS
lunes, 04 de octubre de 2010

Sin mas

Si nos centramos y vemos el tema en la misma perspectiva que ellos ven el mundo seria un caos yo me pregunto que sin mas nosotros empezaramos a actuar igual que ellos que pasaria los gobiernos serian igual de transigentes que lo son con ellos ademas si yo fuera la mitad de racista y anti sistema como ellos seguro que estaria en la carcel cosa que ellos van a la carcel por su forma de ver lo que es de lo demas y lo suyo bueno lo dicho dejemonos comer por el perro chico que al final acaban con todo lo bueno o malo de esta sociedad.

# Publicado por: fernando (ciudad real)
martes, 28 de septiembre de 2010

Soluciones

El problema de los gitanos en Europa, no es posible resolverlo sin el auténtico deseo de ellos mismos, lo cual es casi imposible, dada la naturaleza de sus costumbres. La formación de un Estado gitano es inviable en las condiciones actuales, pues al contrario de los judíos, no tienen cohesión alguna cada grupo es independiente de los demás, a menos que les sea impuesta, cosa que detestan completamente. Así pues, la única vía es que ellos mismos deseen integrarse en la sociedad que les acoja, y ésta deberá implementar los parámetros necesarios para ello, con reglas bien claras de comportamiento, o dejarles hacer su voluntad, lo cual choca frontalmente con la idea de una convivencia social pacífica y regulada.

# Publicado por: OGOPOGO (A Coruña)
lunes, 27 de septiembre de 2010

Hitler tenía razón

No le demos más vueltas. El Fhrer tenía razón. El problema es que nació cien años adelantado. Si hubiera nacido en 1988 haciendo un paralelismo, llegaría al poder en el 2033. En ese momento estará todo listo para tomar las medidas que el tomo cien años antes. Todos estos problemas se solucionan por la fuerza. Incluso nuestros queridos enemigos biológicos, los del ´´pueblo elegido´´. br El enfrentamiento se va a dar tarde o temprano, musulmanes, gitanos, africanos, judíos, todos contra todos y todos contra Europa y lo que ella significa culturalmente.

# Publicado por: Rivas (Uruguay)
jueves, 23 de septiembre de 2010

Problemáticos siempre.

El cuento de nunca acabar. Si se crea un estado para los gitanos, se veran obligados a TRABAJAR, ¡horror! eso para ellos es algo demoníaco. Pronto abandonarían esa nación artificial. Ademas, lo de ser nómada en Europa pertenece al pasado, ese concepto no cabe en nuestros modernos tiempos. Alla donde vallan se encontrarán con autopistas, alambradas, terrenos particulares, etc, que les entorpecerán e imposibilitarán su marcha. El nomadismo sólo se puede dar en los paises tercermundistas, y ya hoy ni eso.
Los gitanos hoy día son un grupo completamente fuera de lugar, no encajan en el futuro de Europa, alla donde vallan estorban, dan problemas, son odiados, y encima cuestan dinero. Los gitanos para sobrevivir con su peculiar forma de vida, sólo pueden hacerlo de forma marginal y delictiva.


# Publicado por: LUIS (MADRID)
jueves, 23 de septiembre de 2010

Un problema artificial

A mi entender y habida cuenta de que la ´´gitanez´´ es un concepto bastante ambiguo -entre el blanco y el negro hay infinitos tonos de grises-, creo que en realidad, el asunto de estas pretendidas etnias en artificial y podríamos decir que innecesario. Está aceptado que vivimos en una sociedad tolerante, abierta y acogedora que se ha dado unas reglas de convivencia que parecen ser las mejores que ha existido para el progreso y bienestar de sus integrantes. Bajo estas premisas y con independencia de su credo, su raza, su etnia, su religión o su equipo de futbol favorito, bastaría que al que no las acepte o las trasgreda, se le hace caer todo el peso de la Ley, incluida la pérdida de nacionalidad y el destierro si fuese necesario. Así que cambiaría la definición del problema: no es del pueblo gitano, sino de los políticos estúpidos que padecemos.


# Publicado por: Old newbie (Granada)
jueves, 23 de septiembre de 2010

Gitano es gitano.

¿Para qué dar ubicación fija a la comunidad gitana, tradicionalmente trashumante y sin espacio geográfico por reclamar, si inexorablemente la abandonará?
¿Quién podrá hacer que un andariego de milenios se radique en el lugar que se le asigne?
Si los gitanos siempre van al lugar que mejor se acomode a sus intereses, lo recomendable es que los paises donde se asientan les presten servicios diplomáticos, sin subsidios, para que prosigan su nomadismo, dentro de un régimen tarifario igual al existente para los correspondientes nacionales. Así, individualmente podrán obtener pasaportes, permisos de trabajo, autorizaciones de permanencia académica o visas de residencia en territorios que voluntaria y libremente los quieran acoger.
De esa manera se conservará la nacionalidad que por razon del nacimiento en un determinado territorio le corresponda a cada uno.
Nadie los va a desplazar, pero sí se les va a facilitar que aunque nacionales de cualquier País del mundo, porque no sólo en Europa los hay, puedan seguir trasegando debidamente documentados, identificados y censados.
No creo que a todos se les deba censurar por su pretendida inclinación delincuencial, porque delincuentes en todas partes se consiguen dentro de todos los grupos humanos.
Darles para el sedentarismo un espacion territorial que no les guste, cosa que seguramente va a suceder, sería crear una tension fronteriza innecesaria e indeseable en cualquier lugar de la tierra.

# Publicado por: Miguel Antonio Velasco Cuevas (Popayán, Cauca, Colombia.)
jueves, 23 de septiembre de 2010

Etnias

El mundo ètnico. Problemas de esa ìndole por todos lados, en Europa con los gitanos y otros, en Bolivia, Chile, Argentina, Ecuador y demas con los aborigenes, en otros lados con los kurdos, etc., etc., etc. Porque sera. Sera todo casual. Sera el sino de los tiempos. O sera otra cosa.

# Publicado por: Fernando Fernàndez Garganta (La Plata - Argentina)
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