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El feminismo defiende los derechos de la mujer. ¿Todos?…

Germán Martín

7 de junio de 2012
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GERMÁN MARTÍN

El feminismo del que se ha adueñado la izquierda incorporándolo a su discurso progre y políticamente correcto es demagógico y oportunista. No porque los derechos de las mujeres que defiende no sean justos, que lo son —o por lo menos parte de ellos—, sino porque obvia intencionadamente otros.

Según este feminismo imperante, que se arroga la autoridad para decidir qué es lo que realmente quieren las mujeres, existen dos frentes muy claros: el derecho a trabajar y a abortar. El primero es legítimo e indiscutible y en una sociedad de derecho como la española no genera ni siquiera debate porque hay coincidencia mayoritaria al respecto; otra cosa es que algunos se empeñen en poner en boca de los demás palabras que no dicen o intenciones que no albergan con el objetivo de generar polémica y recoger réditos electorales. En cuanto al segundo derecho, el de abortar, constituye un debate en sí mismo porque no concierne exclusivamente a la mujer y a sus derechos —si es que abortar es un derecho— puesto que hay terceros involucrados.
 
Si se habla de derechos de las mujeres hay que hablar de todos los derechos y no sesgarlos a interés. De lo contrario, lo que se hace es manipular.
 
Entonces, además de los derechos que todo ser humano tiene sin distinción de sexo, raza, religión o ideología política —siempre que sea democrática—, la mujer, como colectivo que durante periodos de la historia sufrió discriminación, tiene reconocidos específicamente algunos de ellos precisamente por esta razón.
Derecho a estudiar, a formarse. Plenamente reconocido y se ejerce con la naturalidad que le corresponde. Incluso suena extraño enunciarlo por lo asumido que está socialmente.
 
Derecho a trabajar. Ésta es la punta de lanza de la progresía y casi acapara su discurso al respecto. De un tiempo a esta parte, Elena Valenciano, Vicesecretaria general del PSOE, se prodiga en actos políticos allí por donde pasa con un discurso en la línea feminista. El pasado 15 de mayo la escuché en uno de estos bolos en Murcia y apareció en las noticias como “Elena Valenciano se reúne con mujeres…”. En su discurso atacaba al Partido Popular afirmando que “el modelo de Rajoy pretende recuperar a las mujeres para el hogar”. Continúa diciendo que “lo que está en juego es la autonomía de las mujeres” y recupera el lema de un conocido anuncio navideño y lo aplica a la presunta intención del PP: “Vuelve a casa, vuelve”. No me extrañaría que una mujer al final pudiera pensar… “de todos los derechos que puedo tener, ¿sólo te vas a acordar del de trabajar?” Este derecho, una vez más en la sociedad española actual, es indiscutible y se ejerce con normalidad. Otro asunto es hacer lo que socioeconómicamente se pueda —ojalá se pudiera más— para favorecer la compatibilidad con un derecho tan importante y vital como el de ser madre.
 
Y aquí llegamos al siguiente derecho de la lista. Derecho a ser madre, a cuidar de sus hijos, a constituirse como un pilar familiar fundamental sin que ninguna circunstancia no elegida libremente cercene tal posibilidad. Y este derecho, por política y por coyuntura económica, es el que más se vulnera desde hace décadas. Me atrevo a pensar —y no soy el primero— que el feminismo como tal surgió cuando a los poderes económicos les interesó incorporar una ingente mano de obra para las fábricas y la producción. La estrategia fue convencer a las mujeres de que tenían derecho a estudiar, a formarse, a votar, a realizarse personalmente mediante su dedicación laboral —cuestiones todas estas que constituyen un derecho natural no de la mujer, sino de todo ser humano—, para aprovechar la inercia generada y conducirla a propio interés.
 
De este modo, la mujer pasó de deslomarse en casa a deslomarse en casa y en el trabajo. Así, tras el discurso por la igualdad que sólo hablaba de lo bueno, se escondía una segunda intención no tan buena.
 
El verdadero feminismo no puede decidir qué derecho deben ejercer las mujeres, sino velar para que aquellas mujeres que deseen trabajar puedan hacerlo y combinarlo con su maternidad, pero también para que aquellas mujeres que deseen tener hijos, aumentar su familia y dedicarse plena y exclusivamente a su cuidado puedan hacerlo igualmente. Es decir, un sistema que asegure cualquier posibilidad desde la independencia económica hasta la exclusiva maternidad. De este modo, sería más productivo que los poderes políticos se centrasen en generar unas condiciones sociales y económicas adecuadas para que una familia pueda sustentarse con el sueldo de uno, en vez de sufrir la obligatoriedad de los dos ingresos para sobrevivir. Y que cada uno, ejerciendo su libertad, decida qué es lo que quiere. Feminismo es ofrecer a la mujer la libertad de elección. Hoy, esta libertad no existe en un mayoritario sector de la población. En consecuencia se vulneran derechos esenciales vitales para las mujeres y para la sociedad en su conjunto.
 
Resulta que del mismo modo que muchas mujeres adquieren estudios superiores y se realizan con trabajos que sí les reportan satisfacción personal, existe otro espectro social mucho mayor de mujeres que, si no fuese por el imperativo económico, es decir, por la supervivencia de la familia, no estarían trabajando. Esto todavía se acentúa más cuando se quedan embarazadas, y la mayoría desea quedarse encinta. Si tuvieran otra opción, ellas se quedarían con su hijo o hija y lo último que harían es regresar a un trabajo que, además de no sentirse realizadas en él, les impide compartir todo ese precioso tiempo con su prole haciendo de madre, que ése también es un derecho fundamental de la mujer que por lo visto es políticamente correcto olvidar.
 
Y las consecuencias sociales de este olvido son enormes. Sin mencionar que, además, es precisamente la mujer de clase obrera y por tanto el supuesto electorado de la izquierda la que se siente menos realizada en su trabajo y que si no fuera por la nómina le daría puerta encantada.
 
¿Feminismo? Sí, pero todo. O lo que es lo mismo, oportunidades para todos en igualdad. Otra cuestión es lo que nos permita la realidad que en demasiadas ocasiones y por desgracia es la que tiene la última palabra.

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COMENTARIOS
sábado, 30 de junio de 2012

Articulo en Blog

Es una gran conclusión, que debe ser tenido muy en cuenta. http://sociologosplebeyos.wordpress.com/2012/06/22/el-feminismo-defiende-todos-los-derechos-de-la-mujer-por-german-martin/

# Publicado por: Santiago Pardilla Fernandez (Elche)
martes, 12 de junio de 2012

Somos esclavas

Somos esclavas de este absurdo sistema. A mi generación, que nació en los años 70, se la educó para estudiar y emprender una carrera profesional provechosa, y siempre fue secundario el tema de formar una familia. ´´Ya tendrás tiempo de tener hijos, en la vida hay tiempo para todo´´, me decía mi familia. Pero a mi edad de treintaymuchos, después de muchos años agotadores de lucha por un trabajo más digno, ahora que he conseguido mi objetivo, lo único que quiero es recuperar fuerzas y vivir con tranquilidad, lo cual es incompatible con la maternidad. Por mucho que nos empeñemos, las mujeres no podemos estar en misa y repicando. No podemos ser perfectas madres, amas de casa y excelentes profesionales todo al mismo tiempo sin caer enfermas o sin obligar a los abuelos a cargar con el mochuelo de los hijos cuando no podemos cuidarles, porque no tenemos suficiente dinero para un jardín de infancia o un comedor escolar. Me parece una insensatez tener hijos cuando no se les puede dar el cuidado y la atención que merecen. A veces no tenemos más remedio que elegir entre ser madres y tener un trabajo. Esto no es Suecia, por mucho que nos empeñemos.

# Publicado por: Tetsuko (Nipponia)
sábado, 09 de junio de 2012

No a las políticas socialistas del tema

El problema no son los derechos sociales de la mujer sino cómo se entiende la igualdad en España y las normas socialistas progres de los últimos 7 años. Cuando Zapatero le toco liderar la Unión Europea intentó montar el ´´Laboratorio de la Mujer Europeo.´´ Proteger a la mujer a escala comunitaria implantando las ideas de las feministas de ZP. La comisaria europea de Justicia Viviane Redding dijo que en España eso era una chapuza y posteriormente los demás países dijeron que no cambiarían sus leyes penales. Y es que en España con su legislación se entiende que el hombre es un maltratador potencial por el mero hecho de ser hombre, quitándole derechos y protección jurídica, hecho que no se entiende fuera y no ha servido para eliminar la lacra de 70 mujeres asesinadas de media anual. La ideología se vio cuando la ministra del PP le dio por emplear la frase ´´violencia doméstica´´, todo el podrido sistema socialista mediático se le tiró encima porque no parecía de procedencia androgenética. En Bruselas vimos por TV escenas de un congreso sólo para mujeres celebrado en Valencia donde M T Fdez de La Vega, bailaba de las manitas de la mandatarias africanas, acto que nos costó un pastón y totalmente inútil. Las risotadas fueron de todos los lados. Avances y consideración de la mujer sí, pachangas socialistas feministas radicales No. Y cuando Elena Valenciano o Pajín, dicen ante cualquier acto del PP que estamos volviendo a hace 40 años es para reírse en sus caras.

# Publicado por: Alan (Alicante)
jueves, 07 de junio de 2012

Daños Colaterales

Prácticamente coincido con el comentario. La izquierda progre utiliza cualquier comentario para darle un matiz machista o sentido de rédito electoral. Si criticas a una política del PSOE por algo en concreto, no es que le critiques a ella, es que te metes con todas las mujeres. Estos son los casos de aquel diputado en las Cortes que no dijo nada reprochable, o lo de Señorita Trini. Pero los daños colaterales son: la infinidad de unidades de igualdad o secciones montadas en la Administración a costa del ciudadano que no sirven para mucho porque lo entendería en los Juzgados o los colegios. Ñoñerías como el tener que buscar para fomar parte de un Tribunal, Consejo o Junta la paridad del 50, no por el mérito de ser mujer sino para hacer cupo. El llamado lenguaje no sexista, muy criticado por la RAE y absurdamente formado. Tenemos 18 leyes sobre igualdad y la LO de violencia de género que ha tocado aspectos penales que colocan al hombre como presunto maltratador por el mero hecho de serlo. Leyes iguales no so aceptadas en Europa. Y no coincido con el lector anterior: punto de vista exacto, porque dice que esto es de los partidos políticos, pues NO, es del PSOE, su política progre, y más bien el PP tiene que salir a dar explicaciones sobre las medallitas que le intentan poner los socialistos. La última Ana Mato.

# Publicado por: Sebastián (Valencia)
jueves, 07 de junio de 2012

Los ´´derechos´´ que ha ganado la mujer.

Los derechos que ha ganado la mujer en democracia, osea, para la mayoría: trabajar nueve o más horas al día, en turno partido, de dependienta o secretaria o similar por un sueldo raquítico, y si es madre súmese todo eso a la carga del hogar.
Esa es la ´´libertad´´ de la mujer en democracia, y parece ser que es mejor que ser ama de casa.

# Publicado por: LUIS (MADRID)
jueves, 07 de junio de 2012

El autor se queda corto

Sugiero la lectura de los siguientes enlaces:

http://prdlibre.blogspot.com.es/2010/07/el-triunf-del-desamor-el-repudio-de-la.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/2010/07/legislar-contra-el-amor-la-ley-de.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/2012/01/precisiones-sobre-la-ley-de-violencia.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/2010/07/la-feminizacion-del-estado-la-mujer-en.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/2012/05/suicidasasesinos-y-otrasdesventuras.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/search?updated-min2012-01-01T00:00:00-08:00updated-max2013-01-01T00:00:00-08:00max-results33

http://prdlibre.blogspot.com.es/2012/03/feminismo-de-porra-y-pistola-me-pasa.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/2012/03/humanizacion-y-revolucion.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/2011/04/entrevista-prado-esteban.html

# Publicado por: Beato de Liebana (Madrid)
jueves, 07 de junio de 2012

Punto de vista exacto

Sumamente acertado el contenido. Concuerdo con lo expuesto y me permito agregar que tanto las mujeres como los varones son seres humanos y, desde esa perspectiva, todos tienen derechos que deben ser respetados. Sucede, desde mi punto de vista, que la politiquería utiliza y manipula las expresiones para beneficio de sus propias apetencias y esa manipulación no es exclusiva de un grupo político o de una específica tendencia socio económica. Es el afán demagógico de sus dirigentes lo que los mueve a tergiversar y confundir.

# Publicado por: Luis Antúnez (San Isidro.Lima. PERU)
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