Autor:

Damián Ruiz

La droga

por Damián Ruiz

Recientemente se ha publicado, en Ediciones Áltera, mi libro "Cómo dejar (o hacer que deje), la cocaína". El subtitulo es "Un método de concienciación personal", y en él hago un repaso de todos los factores que hay que tener en cuenta para poder salir de esta adicción.

¿Será usted el destinatario?

Carta a un rico

por Damián Ruiz

Vaya por delante que ésta no es una carta crítica, es un escrito de conciencia. Defiendo la economía productiva y lo que se ha dado en llamar la economía social de mercado, y creo que en España hay que hacer reformas estructurales profundas. También sé que un gobiernos de frívolos despilfarradores, mantenedor de cortesanos, como el que hemos tenido animan a cualquiera a evitar pagar el máximo de impuestos.

¿Por qué nos pasa lo que nos pasa?

por Damián Ruiz

Se han preguntado alguna vez hasta qué punto somos responsables de nuestro destino, o en todo caso qué porcentaje de nuestra vida se explica por las decisiones que vamos tomando, y yendo un poco más lejos, ¿las tomamos siguiendo una lógica, o algo, más profundo, nos impele a hacerlo?

Un día en la vida

por Damián Ruiz

Hay un día en la vida en la que a uno se le ocurre dejar atrás parte de su pasado, prescindir de las heridas sufridas y de sus consecuencias, olvidarse de los que las produjeron, abandonar un mal hábito, la melancolía o una posición auodestructiva.

"La mula": una película censurada

por Damián Ruiz

Hace unos días leía en "El Mundo", mi diario de referencia, una crónica en la que se informaba detalladamente de la supuesta censura de una película española sobre la guerra civil. ¡Otra, sí, otra! Y ¿cuál es, parece ser, el motivo? Pues no es otro que el hecho de que no ponen a caer de un burro a los del bando nacional. No se crean que es porque ensalza a los "nacionales", no, es simplemente porque no los pone a parir, y de alguna manera no ejerce el repetitivo maniqueísmo al que nos tiene acostumbrada la cinematografía guerra civilista, en la que los republicanos son los buenos y los nacionales los malos.